Titulo: ¿Amigo secreto?
Autor: Yo
Parejas: Gerard/Frank
Secundaria: Ryan/ Brendon
Genero: Humor, Romance.
Advertencia: Relación homosexual, Universo alterno.
Nota: Esta es una historia navideña.
¿Amigo secreto?
Capitulo único.
Parte 01
Es normal que para fechas
como esta, como lo es la navidad se acostumbre brindar con amigos, cenar en
familia, compartir y celebrar la noche buena. También es costumbre hacer
intercambio de regalos o simplemente regalar algo con valor sentimental porque
te nace hacerlo a tu familia y amigos. Pero todo lugar, en toda familia, o cada
persona en particular, tiene sus tradiciones de pasar la navidad, ya sea en
casa, con los amigos, en una discoteca, bar, night club, bebiendo hasta olvidar
quien carajos eres, metiéndote toda la mierda que quieras, o simplemente
aburriéndote en una habitación con el televisor encendido mirando películas de
navidad, novelas, porno, o solo sintiéndote miserable en estas fechas.
En cambio para un simpático
moreno de ojos claros y enorme sonrisa, la navidad es una fecha tan querida y
especial, que no puede esperar más que con una sonrisa aún más gigante si se
puede, adornando su fino rostro para estas fechas.
Todo esto gracias a ese día.
Desde hace 2 años, 11 meses y 24 días
Sí; Gerard lleva
anotada la fecha desde el día que empezó a añorar aún más esta temporada.
~
El Central Bank development
, tiene su propia tradición y política para celebrar la navidad, tan solo a
tres semanas para ese día, y los empleados del departamento de operaciones y
banca corporativa ya se encontraban organizando lo que sería la celebración de
ese día.
El pelinegro con tan solo
seis meses trabajando en el banco, no entendía muy bien como iba todo por ahí.
Con sus vivaces ojos verdes, miraba como todo el mundo cuchicheaba por los
pasillos sobre donde daría lugar la organización de la cena navideña, que ropa
se pondrían, que regalo se darían, en fin.
Sorpresa fue saber que ese
día era obligatorio asistir a trabajar, no podía creer su mala suerte. Con que
cara miraría a su familia y les diría que no podría pasar la navidad con ellos,
sería el primer año desde que tiene memoria que no estaría para compartir con
su hermano, que viajaba desde Europa con su pareja para poder pasar un rato
agradable con su familia. Gerard se moriría de la pena si no veía a su
hermanito pequeño.
Con el ceño fruncido, y
refunfuñando a cada minuto se acercó a una maquina fotocopiadora a sacar una
fotocopia de un archivo que necesitaba, uno de sus compañeros se le acerco
sonriente.
-¿Porque esa cara Gee? –Se
acerca su sonriente amigo a pellizcarle una mejilla solo por molestar-cámbiala
hombre, si no comenzaras a parecerte al Grinch de la navidad-Le comento Ryan todavía
con esa sonrisita reluciente en su aniñado rostro-Sos demasiado bonito para que
arrugues tanto la cara.
-¡Oh déjame!
-¡Pero es cierto hombre!,
si mi corazoncito no tuviera dueño, sabes que te caería con ganas-Gerard no
pudo evitar reírse ante los coqueteos mal intencionado de su amigo.
-Me pregunto si el dueño de
tu corazoncito algún día lo sabrá-Gerard le miro con los ojos guiñados y una
sonrisita maliciosa en el rostro.
-¿Eh?
-Eso, que es el dueño de tu
corazón y no solo tu jefe.
Ryan voltea el rostro
siguiendo la mirada de su risueño amigo, mira con detenimiento como su amor
“platónico” cabe aclarar el cual es nada más que el director del área de Banca
Corporativa, Brendon Urie. Conocido por su mal carácter y prepotencia, es un
arrogante perfeccionista que no le importa gritarles a los empleados cuando
algo le parece que no se hizo con el mínimo detalle que requería según él.
Gerard siempre se ha
preguntado qué demonios le vio a ese sujeto, si es un malnacido arrogante,
además ahora siente pena por el pobre chico al cuan en estos momentos regaña.
Si lo está regañando piensa Way, es solo verle la cara crispada, sosteniendo
unos papeles en la mano, y hablándole muy cerca al muchacho. Aunque al moreno
nunca le ha agradado del todo el muchachito ese al cual regaña, ese castaño con
las manos llenas de tatuajes que siempre lo está viendo ¿raro?, no raro no;
mal. Gerard juraría que él le cae mal sin siquiera conocerle, bueno tal vez el joven
tatuado si se merezca los regaños.
-Algún día lo sabrá-Escucha
a Ryan decirle, mientras le guiña un ojo y lo ve desaparecer corriendo a su
puesto, no vaya ser que Urie se dé cuenta y se las agarre con él.
Gerard sonríe y con toda la
desfachatez del mundo se está otro buen rato parado en la fotocopiadora haciendo
nada, total Urie no es su jefe, del área de operaciones lo es Bryar, así que si
Brendon tiene quejas que se entienda con Bob.
Oh no, Brendon le está
mirando ceñudo.
El oji-verde rueda los ojos
y mira por la ventana que se encuentra justo a su lado, se queda ensimismado un
rato observando los diferentes tipos de personas que transitan por la avenida a
unas calles. Voltea y lo sigue MIRANDO.
¡Puff! lo mejor será irse a
su puesto, tampoco quiere tentar a su suerte.
~
El banco tiene una política
y esta es adornar el lobby y las agencias un mes antes de las celebraciones, los
arboles con chongos y todo tipo de adornos navideños y sus inseparables
lucecitas de todos colores no puede faltar en ninguna agencia. Las cajeras
utilizan un gorro de santa y atienden a los clientes con una enorme sonrisa en
sus diferentes transacciones, las asesoras regalan plumas y calendarios
navideños a los nuevos clientes que abren cuentas personales o empresariales en
el banco.
Gerard suspira, de que le
sirve tanta fanfarronería festiva, si el pasara su noche buena en el Banco
trabajando hasta tarde, muy tarde. Entiende que sea para año nuevo, por la
cuestión de cierres, pero porque el 24. A lo mejor ha sido un niño malo y no
merece nada bueno esta navidad.
Con frustración pero sin
que se note del todo en su rostro, sube al quinto piso y con una enorme sonrisa
saluda a todos sus compañeros que ya se encuentran ahí, hasta al chico tatuado,
ese que siempre le mira mal, bueno como ya esperaba este no le contesto el
“buenos días” pero que mierda, piensa Gerard. Un saludo no se le niega a nadie.
El día avanza y los
cuchicheos siguen entre sus compañeros de trabajo, a eso de las 11: 17 recibe
un e-mail de su jefe, hay sesión alrededor de las 3:00 y los quiere a todos
reunidos en el salón de eventos del noveno piso.
Se pregunta para que los
estará reuniendo, sobretodo junto con los chicos de corporativa, porque Ross le
comento que Urie les pidió, bueno pidió no, ordeno lo mismo.
Una vez allí nada cuadraba,
sobre todo cuando miro a Bob entrar con Brendon al mismo tiempo, su jefe
sonriente con esa cara amigable que siempre dan ganas de ver, en cambio a Urie
se le notaba muy mal humorado, algo le decía a Gerard que Brendon no estaba por
su propia voluntad ahí.
-¿Están todos aquí?,
¿sí?-Pregunto el rubio frente a todos los chicos de ambos departamentos-Es
importante que estén todos, no queremos repetir esto después-Dijo, todos
comenzaron a mirarse unos con otros, cuando Bob estaba por continuar Gerard
levanto la mano.
¿Es que acaso solo él lo
había notado?
-¿Si Gerard?-Pregunto
Bryar.
-Falta alguien-Dijo sin
saber que más agregar porque en realidad ahora que lo pensaba no se sabía su
nombre.
-¿Quién?-Pregunto de nuevo
amablemente el rubio, mientras escuchaba como Urie gruñía molesto.
-Ehh se llama…bueno …¿?
“No sé cómo se llama, pero es bajito, castaño, tatuado y
me mira mal siempre” si casi lo dice, lo tenía en la punta de la lengua cuando
escucho una voz profunda hablar al fondo.
-Ya estoy aquí, disculpen
la tardanza.
-Oh, está bien-Dijo el
rubio asintiendo ante la disculpa del tatuado.
Way volteo y sin duda, ahí
estaba mirando directamente en su dirección, como asombrado por algo, y esto
Gerard lo dedujo por sus ojos chocolate bien abiertos, luego noto como se
sonrojaba y arrugaba el entrecejo, apretaba los puños y se recostaba sobre una
pared, quitando su vista de él, como si le molestara y esto hizo que el
pelinegro se rascara la cabeza con una cara incrédula.
“Que rayos le pasaba a este tipo”
-Bien, como sabrán gracias
a la unión que en estos momentos está surgiendo entre nuestro banco con uno
suizo, tenemos amontonado muchísimo trabajo pendiente, lo cual nos conllevara quedarnos
el 24 hasta altas horas de la noche laborando-Dijo Bob con mirada apesumbrada
por las malas noticias que ya todos conocían.
Gerard escucho como todos
suspiraban molestos, otros cansados, otros simplemente a la expectativa como
él.
-Solo será este año, no
pongan esa cara-Sonríe al ver a todos sus chicos desanimados-Verán; Brendon y
yo hemos estado hablando al respecto y al parecer los demás departamentos
piensan igual y harán lo mismo.
Todos se voltearon a ver
unos con otros sin entender a que se
refería Bob.
-Como ya saben la cena
navideña que otorga el Banco será el 20, y bueno quiero que todos se la pasen
bien ese día, recuerden la recepción se
dará en uno de los clubs más caros y prestigiosos de la ciudad y lo mejor es
que todo es gratis esa noche.
Todos sonríen animados, el
oji-verde solo ladea la cabeza, no le interesa la cena, el solo quiere pasar la
cena navideña con su familia, con hermanito menor y saludar al novio en turno
de Michael.
-Y para hacer más amena la
noche del 24 aquí, traeremos la fiesta al banco, bueno solo unas bebidas y algo
de comida, tampoco vamos a exagerar-Dijo sin más, sonriendo al ver la cara de
todos, nadie entendió nada.
-Pero -alargo mucho la “o”
para aclarar el punto más importante-para pasar un buen rato entre compañeros
de trabajo, hemos decidido hacer un juego para esa noche.
-A mí todo esto me parece
ridículo- Hablo Brendon haciéndose oír con el ceño fruncido.
-Oh tu serás el primero en
participar, ya lo veraz- Le guiño un ojo alegremente Bob, obteniendo solo un
gruñido inconforme de Brendon.
-A qué clase de juego se
refiere-Pregunto Gerard interesado con los ojos verdes vivaces mirando
intercaladamente a los dos hombres enfrente.
-Al amigo secreto mi
querido Gerard-Sonríe Bryar mirando al risueño pelinegro y luego al resto-¿Qué?
No me van a decir que nunca lo han jugado, total es algo normal intercambiarse
regalos para esta fecha, así que porque no ponerle emoción y hacerlo secreto.
Un bufido se deja escuchar
de parte de Urie.
Gerard al rato sonríe
exclamando que le parece genial y luego todos comienzan a reírse y estar de
acuerdo. Al venir a la reunión se esperan todo menos esto, mayormente este tipo
de reuniones se convocan para algo serio, pero con el juguetón de Bryar se pueden esperar cualquier
sorpresa.
-Bien, me alegra que les
entusiasme, haber Lorena ven aquí.
Una muchacha rubia, con un
cuerpo despampanante se acercó con un bol grande en sus manos.
-Cada uno escriba su nombre
en un papelito, lo doblan y Lorena pasara con el bol para que lo echen ahí.
Todos procedieron a hacer
eso, luego Bob pasó a revolver los papelitos como en una tómbola.
- Ahora tomen uno y si les
sale su nombre habrá que hacerlo de nuevo.
Lorena se acercó y cada uno
saco un papelito, Gerard sonrió al ver que le había tocado Ross, pero tuvieron
que repetirlo al salir el mismo nombre a otro de los chicos, a la tercera vez
por fin no se repitió.
-Que me salga Brendon, que
me salga Brendon, ¡oh todopoderoso por favor!-Bramo Ross a su lado, Gerard no
paraba de reír al ver como Ryan abría el papelito con tanta perspicacia y
cerraba los ojos para ver en letra prolija escrita el nombre de su amor
platónico-¡Oh mierda!, ¿Luca?, ¿quién es Luca?-Dijo molesto, para luego hacer
puchero al ver su mala suerte.
-Oh cállate Ryan, que
gracia tiene si andas gritando el nombre de tu amigo secreto.
-Es que no es justo-Le dice
haciendo un lindo pucherito- la suerte, Dios, la galaxia misma esta en mi contra, pero no
importa al final ese hombre va ser mío.
Gerard comenzó a reírse de
la desgracia de Ryan y de las caras dramáticas que este hacia al hablar-Como tú
digas-Le dijo procediendo a ver quién le había salido.
-¿Quién te salió? Si fue
Brendon lo cambiamos-Le propuso casi encima suyo.
-Oh quítate y déjame respirar-Empujando
a su amigo molestoso, lo abrió y una mirada escéptica se detuvo en su
rostro.
-Frank Iero -Leyó Ryan al
quitarle el papelito a Gerard de sus manos-Va, que yo si tengo mala suerte tío,
que mierda, joder.
-¿Lo conoces?-Pregunto, el
nombre le parecía tan inusual, y ni decir del apellido, no recordaba haberlo
escuchado, además el conocía a todo el personal de todo el departamento de
operaciones, debía pertenecer a corporativa por lo cual Ryan debía saber quién
rayos era Iero, además se le hacía aún más extraño, conocía casi a todos los
compañeros de Ryan también.
-Si se quién es-Comento con
acara de aburrimiento-Pero no te diré porque es secreto.
-Entonces yo no te diré quién
es Luca.
Ross solo se cruzó de
brazos mirándole maliciosamente.
-Las reglas del juego-Se
escuchó la voz potente de Bob hablándoles a todos para que pusieran atención-
Tendrán que averiguar quién es su amigo secreto porque cada día hasta que toque
entregar el regalo mayor, deberán dejar en el escritorio de su amigo secreto un
pequeño presente sin que este se entere de quien es. Puede ser lo que se les
antoje, sin bromas pesadas por favor-Dijo serio mirándolos a cada uno- Aunque
si quieren regalar puro papel en una cajita vacía, es su problema-Todos
sonrieron junto al rubio juguetón-El precio del regalo está a su gusto, pueden
gastar solo unos cuantos dólares o todo su sueldo su problema también, pero que
sepan que a quien yo le Salí, tengo gustos exigentes-Bromeo serio, y luego
comenzó a reírse-Bien chicos es todo, pueden regresar a trabajar.
~
-Y una mierda, todos los días
tendré que dejarle un regalo al tal Luca, que tampoco estoy cagando pisto
hombre-Gruño Ryan a la salida del trabajo.
-Pero si se tratara de
Urie, hasta un préstamo sacarías para complacerle ¿no?
-¡Oh Dios!, te imaginas,
estaría cagado de nervios Gee, a lo mejor yo le salí a Brendon-Abraza a Way
contentísimo con cara ilusionada.
-Jumm ¿quién sabe? Oye me dirás
mañana ¿quién es Frank?
-Ajap –Fue lo único que
consiguió del ilusionado castaño que no hacía más que colgarse de su cuello y
estrujarle fuerte.
Luego de reírse un rato e
intentar apartar a Ryan de su cuello, su mirada se detuvo con una castaña y
aprehensiva, que le miraba fijamente. Ese sujeto otra vez, Gerard levanto una
ceja al notar que no apartaba su mirada chocolatada de la suya, luego de un
rato lo miro como se ponía rojo, endurecía la mirada y tensaba los músculos,
los cuales terminaban en dos puños fuertemente apretados.
“¿Y a este qué coño le
pasa?”
Sin más le vio darse vuelta
con pisadas fuertes dejándole con un extraño estremecimiento en la columna por
esa mirada tan intimidante, sin darle más vueltas al asunto y apartando por fin
a Ross exclamo en voz alta.
-Ese tipo es un raro.
Ryan volteo a ver y sonrió
grande al identificarle.
-¿Quién?….¿Frank?
-….¿Frank?
-¡Sí!....ohh…ohh-Dijo como
recordando algo-Ese es Frank…Frank Iero…tu amigo secreto.
Oh por Dios…
Oh por Dios…
-Es
broma….¿cierto?...¿CIERTO?
El color se fue de su cara
al ver la mirada intrigante que le otorgaba Ryan.
“Me muero” “No puede ser” pensó
al borde de la parálisis sin moverse con su vista clavada en el castaño el cual
le miraba sonriente y algo burlón.
“Fui un mal chico, si eso
es, si no porque le castigan de esta forma tan MALA”
“ESTO ESTA JODIDAMENTE MAL”
~
Luego de una larga
conversación con su hermano menor, y muchas disculpas de su parte, podría decirse que el pelinegro
de cándida sonrisa y vivaz mirada ya se sentía un poquito de mejor humor. ¡Sí!
su suerte era una mierda, ya lo había comprobado al no poder celebrar navidad
junto a su hermanito adorado que tanto quería, ¡vaya que sorpresa! ¡Clásica
ironía! Porque de todos le había salido IERO. Ese sujeto rarito. Ese muchacho
que siempre le miraba mal, como con rabia o algo así. Con un resoplido entro al ascensor.
Él no le había hecho nada a
ese sujeto, no entendía la manía de verle mal siempre. Con una mirada pesada y
una sonrisa malvada, recordó que no le había comprado nada a su amigo secreto.
“Puff lastima”
Total si lo iba odiar, que
lo odiara por algo al final.
Oh si, Way ya lo había
decidido, no le daría ni un puto regalo a ese engreído castaño en esas dos
semanas restantes.
Cuando llego a su lugar de
trabajo, se dejó caer en la silla pesadamente, sus ojos cerrados un momento, sintiendo
los presagios de no haber dormido bien gracias a pasarse casi toda la noche
pensando en su mala suerte, al abrirlos noto un pequeño bulto envuelto en una
bolsa plástica verde.
Con una ceja levantada se
acercó y lo tomo, una cajita de tamaño medio con envoltura de papel de
muñequitos de frosty, un enorme chongo azul. Un regalo.
Su amigo secreto le dejaba
el primer presente. Fue inevitable que no se emocionara, con el corazón
latiéndole apresuradamente y con la paciencia de un niño rompió la envoltura,
encontrando dentro una cajita mediana
llena de bombones de chocolate. Los ojos le brillaron al notar las golosinas
que tanto le gustaban. Sin esperar más tomo uno y se lo llevo a la boca, luego
de disgustarlo se dio cuenta que una tarjetita sobresalía de la caja de
bombones. Con notable curiosidad toma la tarjeta, llevaba un estampado navideño
y escrito en una caligrafía entendible, leyó lo que decía.
“Pero que….”
Con los ojos abiertos de
par en par, releyó la nota.
>“Te doy estos bombones para que una bonita sonrisa
surque tu rostro y le des brillo a este insipiente lugar con tu luz
Y así contribuyas a iluminar mi día un poquito más.
Tu sonrisa es muy bonita, como la de un niño, sonríe para
mi hoy hermoso moreno oji-verde”<
Su sonrisa hace ratos que
se había borrado luego de tan vergonzosa tarjeta, ahora un fuerte rubor cubría
su cara, extendiéndose por todo el cuello y orejas.
Que su sonrisa ¿Qué?
Que sonría para….. ¿el?
¡Lo llamo hermoso moreno
oji-verde!
“….!!Hermoso!!
..¿Es broma?”
“Esto es tan vergonzoso, ¡Dios!”
Tomo la tarjeta entre sus
dos manos, guardándola rápidamente, nadie podía leer eso o gozaría de profundas
burlas y bromas de sus compañeros.
Se encogió en su cubículo
un momento, pensando en quien podría haberle dado esos bombones y mejor aún
¿Por qué de la nota?
Luego de repasar y repasar
y no dar con una respuesta, se levantó bruscamente del sillón, casi nadie se
encontraba en esos momentos ahí, solo Sofia que en esos momentos se encontraba
entretenida con su móvil y Luca el amigo secreto de Ryan.
Suspira.
Vale nadie le ha visto el
regalo, mucho menos la tarjeta vergonzosa y cursi lienta. Bien, ni el mismo
entiende del porqué de esa reacción tan exagerada. Sin tomarle más atención al
regalo, lo guarda en una gaveta y comienza el día como si nada, ya después
tendrá tiempo de preocuparse o ponerle por lo menos más atención a la tarjeta.
~
El castaño de mirada presuntuosa
e irritada le acaba de hacer un desplante en el ascensor y Gerard no sabe que
es peor, que le ignore cada vez que como idiota por aminorar el ambiente de
compañerismo en el trabajo le saluda cada mañana o que este sin miramientos se
quede parado como piedra justo en medio de la puerta metálica impidiendo que
esta se cierre, ambos suben porque es hora del almuerzo y sabe que Iero se
dirige a la cafetería también, por azares del destino ambos tienen la misma
manía al café y la necesitan en su organismo a toda hora, y Gerard espera
atento y con paciencia a que el tatuado entre en el bendito ascensor y terminen
de subir de una vez, pero Frank piensa diferente, al recuperarse de la sorpresa
de encontrar al oji-verde dentro de la caja metálica, una expresión de
irritación surca su rostro, murmurando cosas para sí mismo, se aparta enfurruñado
y espera que el ascensor se cierre y continúe su curso.
¡PREFIERE
ESPERAR A SUBIR CON EL!
“¡HIJO DE PUTA!
PEDANTE DE MIERDA”
~
-¿Es que acaso cree que
tengo sarna o alguna mierda encima?-Pregunta irritado a Ross que se encuentra
justo frente suyo con una taza de café humeante en una mano -¿Es en serio Ryan
no te rías?-El castaño deja de carcajearse cuando el pelinegro le mira
asesinamente y Ryan sabe que cuando Gerard le da esa mirada es porque realmente
esta cabreado.
-Umm pero es muy extraño,
el tipo es un tímido, te lo digo yo hombre-Argumenta el castaño, Gerard le mira
con incredulidad antes de darle un sorbo a su café.
-¿!Un TIMIDO!?,¿estas
demente?
-Bueno, te acepto que es
algo malhumorado, ¡si vieras como se le para al Brendon!, es de los pocos que
tiene los huevos de hacerle frente al jefe-Dice como restándole importancia-No
acepta muy bien las críticas, tiene su carácter el enano, pero luego de eso es un tímido.
-Y según tu ¿a que se
aplica su timidez?
-Bueno a que casi no le
habla a nadie, a menos que uno mismo le hable-Concluye Ryan con una gran
sonrisa.
-¡Como sea!-Concluye Gerard
maniobrando sus manos para dar su punto-El hecho aquí es que el sujeto no me
soporta, no me pasa por alguna razón, si vieras como me miro hoy-Hace un gesto
con su rostro como si recordara algo muy malo-¡Oh Dios! ¡Oh Dios! es como si
oliera mal –Toma al castaño de la camisa y lo acerca a su cuello- ¿Ryan huelo
mal?-Pregunta al borde de un ataque.
-Ummmm CHANEL No.5 –Molesta
apartándose de su cuello luego de olisquearlo unos segundos, recordando ese
anuncio de esa fragancia donde sale Marilyn Monroe -Me encanta-Sonríe burlón.
-Idiota, es Hugo Boss para
que sepas.
-Ohh bien-Comienza a
carcajearse-Ya no le pares bola al asunto hombre.
-¿Pero es que no entiendo
que le hice para caerle mal?
-No llevas dulce en la
sangre para caerle bien a todo el mundo Gee, ya déjalo.
-¿Pero yo quiero
saber?-Hace pucherito.
-Bueno a lo mejor es porque
no ha visto tu lindo culito, solo es cuestión de que se lo menees enfrente, y ¡hey!
asunto arreglado.
-Humm tal vez te haga caso
ya que mi culo es atrayente -Bromeó Gerard riéndose a la par de las tonterías
de su amigo.
~
Segundo día de presentes y
Gerard no lleva nada para su amigo secreto, ayer le hizo el peor desplante de
todos, así que Iero no se merecía nada. Gerard esperaba ver algún signo de
fastidio o vergüenza en su rostro al ver que su amigo secreto no le dejaba
nada, ya que todos los empleados en el área y alrededores hablaban de ello y
todos recibían presentes menos el castaño bajito.
Pero nada, Iero siempre con
su expresión de piedra, trabajando como poseso en su ordenador sin voltear a
ver a nadie, sintiéndose tan importante como para quitarse tiempo observando a
los demás, sin dedicarse a preocuparse porque no le den nada.
“Es un pedante, engreído”
Pensaba Gerard mirándolo
con recelo desde su puesto, ya que a ambos departamentos solo los separaba una
pared de vidrio transparente en color negro pero que se veía muy bien para
dentro.
¿Y desde cuando el
pelinegro malgastaba su tiempo espiando al otro?
Y cuando noto este pequeño
detalle un leve sonrojo se apodero de sus gráciles mejillas, para luego
molestarse por tan absurda distracción.
Aparte su amigo secreto
esta vez le había enviado más chocolates con cubierta de caramelo y cacahuates,
lo peor de todo en forma de corazones, pequeños, grandes, medianos, de
diferentes colores y otra notita cursi lienta y ¿provocativa?
>” Te regalo chocolates para que siempre mantengas esa
sonrisa tan hermosa y brillante en tu rostro, y ese sonrojo tan dulce en las
níveas mejillas. ¿Cómo una golosina tan insignificante logra esto? Bueno dicen
que es gracias a su alto contenido en magnesio que ayuda a relajar los
músculos, aligerar el estrés pues ayuda a generar endorfinas, incluso produce
serotonina para calmar el mal de amores y abandono ¿será cierto? No lo sé. De
lo único que estoy seguro es que en ti causa la mayor satisfacción de todas. Cuando
lo comes y saboreas ese sabor entre lo amargo y lo dulce, puedo ver como el
mayor de los placeres se incrusta en cada capa de tu piel. Es lo más erótico
que he visto.
Disfrútalo oji-verde”<
Tenía que admitir que es un
apasionado adicto al chocolate, es su golosina favorita así que disfruto de
comerlos casi todos, guardando unos cuantos
para más tarde, pero eso no quitaba que le abochornara mucho lo que le
decía en esas benditas notas. ¡Pero que mierda!
¿A que estaba jugando ese sujeto? ¿Debía ver todo ese montaje como una
manera de decirle lo mucho que le gustaba? ¿Su amigo secreto se le estaba
declarando? Vaya fecha la que eligió. Y de nuevo con las mejillas sonrojadas
por sus inapropiados pensamientos, se llevó otro chocolate a la boca y decidió
dejar el asunto.
Tercer día y Gerard no lo
puede creer. ¿Es que este tipo o tipa lo quiere engordar? ¡Si es eso! ¡joder!
Decide que no comerá esas tabletas de chocolate blanco con forma de adornos
navideños y mucho menos morderá la paleta enorme de un frosty de chocolate con
mermelada de fresa dentro, que le sonríe diabólicamente.
Cuarto y quinto día lo
mismo, más chocolates en distintas formas y sabores. Y más tarjetas navideñas
con frasecitas zafadas y exasperantes.
“en definitiva,
subiré de peso”
~
20 de diciembre.
El lugar elegido para la
cena navideña fue el club “Mareb” un club árabe de exquisita extravagancia. Al
entrar el lugar se notaba amplio con su acabado perfecto e iluminación
habituada al aventó. Alfombra caoba claro tapizaba la mayoría de suelo en el
cual se encontraban situadas las diferentes mesas acristaladas, lo demás era de
madera reluciente. Adornos simbólicos de tradición árabe le daban la distinción
al lugar. A la izquierda se podía notar el gran salón de banquetes, tenía una
pista de baile ambientada, un bar donde se apreciaba como servían una cantidad
de cocteles y bebidas al gusto. Las paredes de un blanco impecable, algunos
revestidos de finas cortinas blancas también.
Gerard tomo asiento en una
mesa en compañía de Ross y Lorena la asistente favorita de Bob, o eso pensaba
el pelinegro al verla siempre pendiente y bien pegada a su jefe.
Ella lucía un bonito
vestido corto pegado al cuerpo color turquesa el cual hacia juego con sus ojos
color ambar. Gerard tenía que admitir que la mujer era una belleza con su
simpática sonrisa y su cabello castaño ondulado el cual le caí en cascada por
los hombros. Si no fuera homosexual seguro que le pondría los ojos encima y le
tendría mucha envidia al afortunado rubio, bueno si es que existía algo entre
ellos.
Luego de un rato de charlas
e ingerir suficiente comida, se dirigió con Ross hacia la barra y pedir un
whisky en las rocas y algunos cocteles para calentar un poco.
Miro un momento como Ryan
coqueteaba con el barman y este no le
era indiferente mirando al castaño con bastante ánimo y tuvo que admitirlo.
Su amigo lucia bastante
bien con su traje elegante color gris y su cabello raramente peinado hacia un
lado. El solo llevaba un pantalón de tela que caí en cascada en sus caderas y denotaba
muy bien su mejor atributo según él, su trasero. Un chaleco color champan sobre
una camisa a botones de color negro ceñido manga corta y una corbata del mismo
color, el cabello negro como la noche relucía prolijamente brillante y
manejable, algunas hebras caín de manera seductora por un costado de su rostro,
tapándole las hermosas esmeraldas que esa noche brillaban en coquetería y
diversión.
La música de fondo poco a
poco se fue volviendo más movida y termino siendo arrastrado por el castaño que
quería bailar junto a él. Con mucha vergüenza comenzaron a hacer un pequeño
espectáculo, gracias a que Ryan se le pegaba más de la cuenta y rozaba sus
caderas de manera sugerente, solo para molestarlo y teñir sus mejillas de rojo
intenso.
Escuchaba como algunos
compañeros le gritaban a Ross diciéndole que ya le besara o que buscaran un
hotel.
Con la respiración alterada
de Ryan por estarse riendo todo el tiempo, le aparto de su cuello y trato de
escaparse de sus brazos ceñidos a su costado y cadera, pero en eso solo escucho
como su amigo chillaba emocionado y le decía “Oh mira allá esta Brendon” para
luego arrastrarlo a unas salitas privadas cerca del bar muy bien amuebladas.
Sintiéndose algo mareado por tanta bebida escucho a su sonriente amigo diciéndole
al oído algo que le perturbó un poco.
-…..¿cómo?
-¡Que Iero te está mirando!
Su cara tuvo que ser
demasiado sugerente e incrédula para que
Ryan comenzara a reírse a carcajadas.
-Yo no veo a nadie Ryan,
creo que has tomado suficiente-Dijo quitándole la bebida burbujeante de las
manos. –No más alcohol para ti.
-Son bromas hombre,
relájate y devuélveme mi trago.
-….
-¡ay ya! Te dije que son
bromas, ves que todo esto del amigo secreto te tiene afectado.
-No es cierto!
-Si lo es, sobre todo con
esos chocolatitos y tarjetitas de amor de tu ADMIRADOR secreto-Se burló
ladinamente.
-No debí contarte-Le echo
una mirada molesto para luego tomarse el mismo la bebida que hace un momento le quitara a Ryan.
-Vamos Gee, tómalo con calma-Sintió
como este le dejaba un corto beso en la mejilla-Mira, mejor cuéntame que te
dejo hoy tu admi…eh amigo secreto.
Oh el pelinegro quería
morirse, porque le recordaba ese fastidioso tormento.
Con mucha molestia y
algo más cosquilleando su vientre,
recordó la torta de dulce de leche y cobertura de ganache de chocolate que le
esperaba hoy muy temprano en la mañana cuando llego a su puesto de trabajo.
Hummm a Gerard se le hace
agua la boca solo de recordarlo, y sobretodo aun podía saborear el dulce de
leche seduciendo su paladar y haciéndole derretirse de solo recordar como
disfruto cada trozo.
¡Maldición! Es que todos
esos dulces le superaban.
Lo peor es que la culpa
llego después al recordar que de nuevo caí ante el sucio juego del sujeto ese.
Esa era la torta que
siempre compraba, su favorita. ¿Cómo se enteró que era su favorita?
>” Sé que esta es tu torta favorita, disfrútala y
déjame envidiar toda esa leche dulce esparcida por tus rojos y finos labios,
siendo acariciados luego por esa húmeda y sensual lengua, espero algún día
poder probarlos<”
Gerard prefería no pensar
el que quería probar.
Es que esto no era
cualquier cosa, el tipo este le acosaba.
-Te pusiste rojo-Escucho
como Ryan le tocaba las mejillas y luego reía como si supiera cuál era su
secreto- ¡Ya! dime que te dio el idiota ese.
-Lo dices como si supieras
que mi amigo secreto es hombre….podrías ser mujer sabes.
Y luego la risa de Ryan se
volvió insoportable.
-¿Lo dices enserio Gee?-Le
miro con lágrimas en los ojos-No lo creo, sería muy estúpido que una chica
quisiera conquistarte sabiendo que eres gay.
-Oye no todos lo saben-Se
sonrojo aún más-Oh bueno…tal vez no debí decirle nada a esa chica.
Recordaba cómo solo a unos
escasos tres meses de laborar en el Banco una preciosa niña de atención al
cliente comenzó a acosarlo a todo momento y luego ya cansado le puso un alto
haciéndole ver muy claro que no le gustaban precisamente las vaginas, y bueno
luego de eso, la chava con su ego herido lo conto a viento y marea.
¿Pero que había de diferente
entre un acoso y otro?
Porque si le puso un alto a
la muchacha de atención al cliente, con su amigo secreto no hacía nada al
respecto más que abochornarse ante cada tarjeta que este le dejara. Sabía muy
bien que podía ponerle un alto, si Bob se enterara de las notitas todo acabaría
ahí. Había dicho no bromas. Y podía recordar algunas bastante pesadas que se
hacían sus compañeros unos con otros.
Como dejarle un regalo al
pobre Carlo, un muchacho conocido por sus pobladas cejas, el cual muy alegre al
ver su presente de un tamaño promedio se emocionó haciendo alarde con los
demás. Pero al abrirla solo descubrió una caja de zapatos la cual habían
llenado de papel en tiritas y entre todo ese papel solo encontró una simple
pinza para que se sacara las horribles cejas.
Eso fue cruel pensó Gerard,
sintiéndose levemente culpable al recordar que hasta el momento él no le había
dejado nada a Frank aun en el escritorio.
El moreno de intensos ojos
verdes no quería sincerarse consigo mismo, pero tenía que admitir que muy en el
fondo le halagaba cada cosa que le decía, así como el hecho de sentirse
observado, saber que capturaba su atención a cada momento sin el poner atención
a quien podría ser.
Su estómago hormigueaba
cada vez que leía cada una de esas tarjetas, sobretodo que estas traían ese
olor impregnado que tanto le gustaba, olía a pinos frescos, a hojas secas.
Gerard quería imaginarse que ese era su aroma natural, tan delicioso a su
olfato haciéndole vibrar la piel cada vez que lo inhalaba.
Además que pasaba si todo
eso no era más que una broma, de mal gusto pero broma al fin.
Con las mejillas ardiendo
se levantó dejando a Ryan tirado en el mueble de cuero bronce, este había
comenzado a platicar con otro muchacho que había llegado a hacerles compañía.
De paso a los baños se
sintió repentinamente intimidado por una presencia, podía sentirse claramente
observado, maldición esa mirada debía ser potente como para sentirla como
picaba en su nuca, cosquilleándole en la zona.
No quiso voltear a ver de
quien podría tratarse, a quien le pertenecía esa mirada que acuchillaba toda su
espalda.
Con un nuevo escalofrió
entro a los baños sintiéndose repentinamente vulnerable por la intensa mirada.
Hizo sus necesidades y se acercó a lavarse las manos acariciándolas lentamente
entre el agua y jabón, tomándose su tiempo para que el repentino mareo se
calmara un poco, luego mojo su rostro y levanto la vista a los espejos claros.
Allí estaba esa mirada
acosadora e impenetrable, tan intensa como sublime, Gerard tuvo que poner mucha
voluntad para no bajar la suya al sentir como sus mejillas volvían a teñirse de
rojo. Dios como odiaba esto en él, pero
era inevitable.
-¿Desde cuándo acostumbras
acosarme?
Era la primera vez que le
hablaba directamente y no iba permitir que le intimidara con esa mirada tan
sugerente, a pesar que su propio cuerpo se estremeciera agradablemente ante tal
escrutinio.
-…¿Perdón? –Voz grave y
ronca, tal como le recordara desde ese día que llego tarde a la reunión.
-Sentí tu mirada desde el
pasillo ¿acaso me seguiste?
Frank le miro un rato más
para luego dibujar una leve sonrisa sarcástica en su varonil rostro.
-¿Porque te seguiría? Si
estoy aquí es porque me dieron ganas….-le miro achicando los ojos-Además como
sabes que yo precisamente te observaba, hay muchas personas en este lugar que
pudieron poner sus ojos en ti, luego del show que montaste con…. tu amigo.
-¿Pero qué dices? Sé que
eras vos, además por alguna razón no me soportas…-Alzo una ceja al escuchar
como este chasqueaba la lengua con rabia y se acercaba al lavarse las
manos-….¿Vas a negarlo también?
La molesta mirada parda le
escruto por el espejo de nuevo y volvió a sonreír esta vez de manera burlona. A
Gerard le encendió la sangre. “¡Es un
cretino!”
-No te creas tan
importante…señor popular.
El sujeto comenzó a caminar
de manera desinteresada hacia la salida dejándolo con la palabra en la boca,
con el cuerpo crispado lo siguió rápido, pero el mareo seguía ahí y antes que
Iero abriera la puerta le tomo del brazo deteniéndolo, pero su pie trastabillo
con el otro, cayo exclusivamente entre los brazos tatuados los cuales eran
tapados recelosamente por un fino esmoquin de lino color bronce. Con la cabeza
incrustada en el pecho no fue inútil que
no inspirara el aroma que desprendía Iero.
Se sintió mareado al hacerlo, olía demasiado bien.
Una mano tatuada le tomo de
la barbilla para mirarle a la cara, sus ojos pardo demasiado cerca, esa mirada
tan inhibidora, tan potente que desvestía la suya y secretamente era una
sensación placentera. Muy placentera.
-Te encuentras bien-Le
pregunto, el oji-verde solo asintió sintiéndose como un estúpido ante la
cercanía del castaño, sin poner resistencia dejo que este lo tomara por la
cintura y le ayudara a estabilizarse–Tomaste demasiado-le hablo con firmeza
inspeccionando su rostro y mirándole desaprobatoriamente –Te llevare a tu
casa-Afirmo y no pregunto si estaba de acuerdo con ese veredicto.
-Yo..em…no me siento muy
bien….pero no es necesario.
-Ya me di cuenta que no
estás bien.
-Si bueno…vine con Ryan y
tengo que pasarlo dejando a su casa.
Frank le miro un momento
para luego fruncir el ceño claramente molesto. Gerard sintió que lo mejor sería
alejarse, por alguna razón la cercanía del castaño lo desestabilizaba, y lo
había comprobado con solo esos momentos de estar junto a él. O a lo mejor todo
era gracias al alcohol.
-¿Dame tu llaves?-Le dijo
con determinación en la voz.
-……
-Solo dámelas Gerard.
Luego de hacerlo sin
entender nada, sintió la mano tatuada envuelta en su muñeca, este tiro de él y
salieron del baño, luego de un rato de trayecto a las salas privadas encontró a
Ryan platicando muy cómodamente con el mismo sujeto y también noto como este le
echaba miraditas a Brendon que platicaba con Bryar no muy lejos de ahí.
-Toma-Le dijo Frank a Ross
una vez frente a el-Llévate el auto de Gerard y se lo devuelves mañana, pasare
dejándolo en su casa.
Gerard escondió su mirada
de la interrogante y sorprendida de Ryan, muy avergonzado se dejó arrastrar por
Iero, ya que este no le dio tiempo a su amigo de refutar.
El camino fue silencioso,
Gerard solo miraba su café y le daba leves sorbos, de pasada en la carretera
Frank le compro uno para que su estado se mejorara.
-Gracias por el café..-Le
dijo para comenzar una plática, su voz sonó demasiado baja y se reprochó por
eso.
-No pasa nada, ¿Dame tu
dirección?
Gerard suspiro cansado y
repentinamente molesto, aun así se la dio y luego solo volteo a ver por la
ventana.
¿Pero quién se creía ese
sujeto para decidir por él? ¿No era que no lo soportaba? ¿Ahora era buen
samaritano preocupado por el bienestar de un compañero de trabajo? ¿Y porque
repentinamente le gustaba que se preocupara por él?
Una vez llegaron al
departamento de Gerard, este solo se bajó y tiro la puerta del Chevrolet de
Frank, completamente molesto con este.
Decidió que no pensaría más
en el asunto sobre todo luego que este le dijera antes de bajarse del auto que
se tomara un vaso de leche y luego se fuera dormir.
~
Nuevo día de trabajo y
Gerard hubiera preferido quedarse en casa durmiendo. Sentía el cuerpo demasiado
pesado y su aspecto no era el mejor, sus ojeras divinamente marcadas hacían ver
sus ojos más salteados y más verdes, Gerard se miró en un espejo y lo detesto.
Y definitivamente se
hubiese planteado faltar ese día a trabajar si hubiera sabido que semejante
vergonzoso regalo le espera al llegar.
Ese día llego tarde y todos
sus compañeros ya se encontraban en sus respectivos puestos de trabajo, y todos
absolutamente todos se encontraban mirando el bonito detalle.
“ahhh mira Gerard son
hermosas”
“Tu amigo secreto si se
toma las cosas bien enserio, ¡eh!”
“¡Bromeas! el tipo confundió
la temporada con San Valentín”
Un enorme ramo de rosas
violetas yacía envuelta en papel de colores chillantes, Gerard detesto que sus
ojos dolieran al mirarlas.
-Ni siquiera me gustan las
rosas-Murmuro molesto con las mejillas a reventar de color, tomando el ramo
gigante, bien habían unas 100 rosas ahí, el sujeto era un exagerado. Rebusco la
maldita tarjeta que sabía muy bien no faltaría, la tomo y la voto sin leerla.
Las rosas terminaron en la
recepción del banco, ahí se verían hermosas pensó, total él no las quería.
Cuando le preguntaban ¿Por qué no las quería?
Decía que prefería las orquídeas a las rosas. Debió cerrar la boca, se dijo al
siguiente día.
Ahora un bello ramo de
orquídeas azules se encontraba en su escritorio.
>” Me encanto ver tu expresión ayer, te ves demasiado lindo cuando te
sonrojas, espero estas flores te gusten más que las de ayer moreno oji-verde”<
Sonrojado y con la tarjeta
en mano, se odio al sonreír internamente y gustarle todo ese coqueteó
descarado, sobre todo al maldito cosquilleo al que ya se comenzaba a
acostumbrar cada vez que leía las provocativas palabras escritas en las
tarjetas.
Los días transcurrieron con
total normalidad, entre esa normalidad se encontraba el que los regalos
vergonzosos siguieran y Frank no se molestara en dirigirle una sola mirada
mucho menos gastar saliva con él. Lo dejo, no había nada que hacer con la
actitud primitiva de ese hombre pensó el oji-verde quemándole con la mirada.
~
24 diciembre
El día llego y transcurrió normalmente
con mucho trabajo acumulado, al menos para todos porque lo que era él se estaba
muriendo de los nervios y las ansias. Maldito amigo secreto.
No quería saber se
identidad. ¡NO quería!
Hace solo unos días con
Ryan decidieron llegar temprano, muy temprano al trabajo para ver quién era el
que dejaba sus regalos en su escritorio.
Se sorprendieron al no ver
a nadie y luego Gerard realmente pensó que ese dia no recibiría nada, por fin
le dejaría en paz el sujeto. Pero esa paz duro lo que Gerard en creérsela.
Una muchacha de otra planta
llego con una entrega para él, enfrente de todos sus compañeros. Gerard quiso
que la tierra se lo tragara en ese momento. La entrega era tan grande que ni
cabía en lo ancho de la puerta.
“Genial, soy el
hazme reír de todo el bendito departamento”
>”Sé que te gustan los
peluches y también los gatos, así que como no podía regalarte un gato de verdad
porque el gatito se me ahogo en la caja donde lo metí, se me olvido hacerle
agujeros a la maldita caja, fue obvio que eligiera un peluche, disfrútalo
gatito”<
Y no era un peluche
cualquiera, sino uno gigante en forma de gato
persa de color negro.
“mato a un gato…un indefenso gatito” palideció inmediatamente.
PD. Mentira el gatito se me escapo.
“Es un idiota”
PD.1. Solo quería ver tu linda carita de susto, perdóname
gatito.
“¿Gatito?”
“Esto es tan humillante”
Gerard luego de eso llego a
la conclusión que todo ese ridículo montaje no era más una gran broma de mal
gusto para su persona, alguien estaba jugando con él y no permitiría que le
humillara de aquella manera.
Bob decidió que saldrían
antes, todos se alegraron porque podrían llegar a sus casas y celebrar la
navidad con sus familias.
Ya eran las 10 de la noche
y todos hicieron un brindis con vino y se desearon feliz navidad unos con
otros. El juego comenzó y Gerard con nerviosismo miraba como todos hacían un círculo
y toda esa ridiculez comenzaba.
Uno por uno pasaba a decir
quién era su amigo secreto y le daban su regalo y luego un abrazo.
Fue el turno de Brendon y
fue bastante chocante verlo con una sonrisa en su rostro, Gerard lo atribuyo
que a lo mejor se tomó más de una trago de vino, sino toda la botella y se
metió algo más fuerte.
Más sorprendente fue cuando
pronuncio quien era su amigo secreto. Mira tú, Ryan más rojo que una cereza se
acercó a recibir su regalo y abrazo. Gerard estaba seguro que para el castaño
no había mejor regalo que encontrarse
entre los delgados brazos de Urie, en ese apretado abrazo.
Gerard sudo frio, tendría
que abrazar al tatuado más tarde que nunca, así que armado de valor se dirigió
enfrente para llamar a su amigo secreto, quería salir de eso ya. No soportaba
la idea de que lo llamaran y ver la cara del bromista que había estado jugando
con sus sentimientos a lo largo de esas dos semanas.
-Hola chicos-Una sonrisa
fingida se colocó en su rostro-Mi amigo secreto es…ehh-Con la mirada nerviosa
comenzó a buscar una chocolate entre todos los chicos ahí presentes, pero por
más que la buscaba no la encontraba y todos se encontraban expectantes del
nombre de la persona-Es…. es..…oh bien, es la persona más ordinariamente
molesta, petulante, primitiva y arrogante que haya conocido en toda mi bella
vida…..¿Frank Iero donde carajos te metiste?… - Sostuvo la bolsa de regalo
entre sus dedos estrujándola al notar que nadie respondía al nombre…luego de un
silencio en el que todos buscaban a Frank, miro como su amigo Ryan se acerba
con una mirada culpable.
- Eh …Gee como te digo
esto.
-¿Decirme que?
-Bueno, Frank hace una hora
que se fue, me dijo que te dijera que no le interesaba recibir nada de ti, que
te quedaras con el regalo.
-…¿Cómo?-Gerard le miro sin
entender-Él sabía que yo era…
-Si, como se enteró, no sé.
-¡Ah! Claro-Sonrió
sarcástico sintiendo como la vena de su frente comenzaba a saltarse por la
furia que comenzaba a sentir. Iero le estaba despreciando su regalo. Y lo peor
enfrente de todos.
“¿Ese hijo de puta, quien carajo se creía que era?”
Hecho una furia estrujo la
bolsa entre sus manos, se dio la vuelta y salió de prisa del lugar azotando la
puerta. Odiaba a Iero, lo odiaba de verdad.
Lo peor de todo fue sentir
como los ojos se le aguaban, el corazón le daba un vuelco y le latía apresurado
y doloroso, y el estómago se le estrujaba.
Lo último que escucho fue
como todos le hablaban diciéndole que querían saber quién era su amigo secreto.
Bueno ya no les daría el gusto y ya muy poco le interesaba saberlo realmente.
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