Titulo: Enamorado de mi ex,
Autor: Umbrella
Parejas: Frerard
Genero: Drama y Romance
NC-17
Capitulo
único
Parte
I
No
le había visto por más de 7 años, y nunca en lo que respecta a su apacible vida
se hubiera imaginado encontrárselo en ese lugar, en ese mismo lugar en el que le había visto por última vez, donde
se habían entregado mutuamente por
primera vez , donde se prometieron un amor más allá de lo razonable; eterno, un
momento, amor eterno, palabra de doble
filo, antes se escuchaba prometedora llena de ensoñación para un joven corazón
enamorado como lo era el suyo, el si creía en el amor eterno, creía , porque
ese mismo amor se encargó de demostrarle, como se sentía estar entre
nubecitas rosas de azúcar y al mismo tiempo, dejarle caer de
cara contra rocas filosas, y vaya que dolía, había tenido una lección de vida
muy dolorosa, había descubierto lo que es el desamor y lo cruel que es sentir
que tu nubecita rosa que has creado se esfuma. Él creía en el amor eterno y ahora sabe que no
existe, o al menos nada dura para siempre y él lo había aprendido de la peor
forma y ahora el destino se empecinaba
en jugarle una mala pasada y vaya que era mala!
Hoy
tenía una reunión de negocios con unos accionistas muy importantes de la
ciudad, su misión era propagar unos productos nuevos que estaba por sacar al
mercado, pero necesitaban presupuesto, ya que eran nuevos en la industria de
los cosméticos y tenía que hacer que estos se sintieran atraídos por el atractivo y calidad que tendría y
sobretodo la utilidad que generaría, y no dudaran un segundo en invertir en
ello.
Pero
le sería difícil hacerlo, ya que uno de los inversionistas era nada más que su
ex novio de secundaria, Frank Iero.
Su primer amor,
primer desilusión, primer todo.
Le
había visto en la recepción del hotel Holiday in, hablando con otros colegas, la reunión se llevaría a cabo en el Décimo piso en una sala de conferencias que tenía
este, y el delgado hombre de estatura promedio, cabello negro azabache como el
carbón mismo y encantadores ojos verdes no cabía de la impresión, todo tenía
que ser una broma, una de muy mal gusto o estar soñando despierto una de sus
peores o más anheladas pesadillas.
Porque
tenía que encontrárselo precisamente hoy, que cumplía 2 años de feliz (si se le
puede decir así) matrimonio con su esposo, hoy que tenía que estar más cuerdo
que nunca y sin distracciones de por medio, él aparecía, ese hombre ahí presente era más que una
distracción, era un delirio que lo podía sacar de sus cinco sentidos si se lo
proponía…
Y
es que para su desgracia el hombre no había cambiado nada, se mantenía igual,
tan demándate con esa presencia varonil
destacable, tan fresco, se veía muy bien, tan atractivo como siempre lo
fue.
Gerard
al llegar a la recepción y notar al peli-castaño se quedó como estatua en el
piso, con los ojos abiertos hasta el punto de dolerles por tal acto, la boca
completamente abierta de la impresión, palideció
de inmediato, es que no cabía del asombro, que hacia su peor tormento
ahí, justo ahí. Parado como la gran cosa con su aire de superioridad por las
nubes, sabiéndose mucho para un simple mortal. Pero había que entenderlo, el no
exageraba era y es un Hombre con un gran potencial, atractivo por donde lo
vieras, con un gran intelecto porque este hombre no solo era belleza absoluta
atrapada en una cajita miniatura, sino un genio de los negocios. Dueño de una
de las Industrias más prestigiosas del país. Y se preguntaran como es que el oji-verde sabe todo esto.
Fácil; las portadas de las business
magazines casi siempre llevan al
castaño con una enorme sonrisa en
primera plana.
Logro
salir de su ensimamiento al escuchar a su tormento reír a carcajada suelta por
algún chiste que habrá hecho alguno de los presentes ahí, este aún no se
percataba de su presencia, entonces decidió huir antes de que lo notara.
Gerard
logro llegar a la sala de conferencias
al parecer era el primero en hacerlo, se dejó caer en un sillón y se agarró la
cabeza con desespero, estaba temblando, que hacia Frank ahí, porque se
empecinaban así con él, no era justo, nada era justo.
Se
había jurado que ese día que rompieron seria el ultimo que lo vería, y luego de
llorarle su partida por meses se repondría y seguiría adelante, porque la vida
sigue no, le costó; si, mucho, olvidarlo
no sería fácil, olvidarlo no fue fácil.
Pero si ya le
había olvidado porque esa reacción
Ni
él lo sabía, tal vez solo era la primera
impresión, una persona que fue tan importante en su vida luego de tanto tiempo de
no verlo, era lógico no?
Decidió
ir al baño, lavarse la cara y tomar un vaso con agua, con eso estaría bien,
debía calmarse y no dejar que los nervios le ganaran partida, debía comportarse
normal, neutro, como si no le importara su presencia, más que todo demostrarle
que ya no significaba nada en su vida, solo un mágico recuerdo que atesoraría
siempre, un suspiro se escapó de sus labios, se reprendió mentalmente, y preparo todo para la presentación del
producto.
Los
futuros inversionistas comenzaron a llegar, tomando asiento, uno a uno, su
asistente que acaba de llegar hace unos minutos atrás les indicaba su lugar,
Gerard le había reprendido diciéndole
como no le había mencionado que uno de ellos era Iero , y que porque no estaba
en la lista de invitados, ella se defendió argumentando que uno de los
empresarios había cancelado a ultima hora y en su ausencia mandaba a un muy
buen amigo suyo que estaría más que interesado en la propuesta y que ella se lo
había hecho saber pero al parecer alguien habían estado tan distraído esa
mañana que no había captado nada.
Gerard
se regañó mentalmente por eso, mientras
conectaba el proyector a la laptop para la presentación, volteo a ver a los
demás, y no pudo evitar perderse en los avellanas frente a él, si Frank ya
estaba ahí, mirándole inquisidora mente, tal vez asombrado de igual manera por
verlo de nuevo, o tal vez le valía muy poco, no lo sabía. Intentaba no verle
mucho. Si no terminaría siendo un completo desastre, no quería convertirse en
una gelatina y tartamudear frente a posibles inversionistas. Tenía que ser firme y decisivo a la hora de
expresarse. Ya de por si era bastante difícil hablar en público, tener como
espectador a tu ex, una persona que aún no sabía qué posición tenia todavía en
su corazón, no era fácil.
-Nuestra
empresa esta consiente que no es fácil confiar e invertir una x cantidad de
dinero a nuestro proyecto, sobretodo porque venimos comenzando a entrar poco a
poco en el mercado, pero si nos hemos tomado la confianza de llamarles y
pedirles su apoyo para el lanzamiento de los nuevos productos de belleza es
porque tenemos grandiosas expectativas-
Hizo
una pausa observando a todos los presentes, la mayoría eran personas mayores
con una gran barriga por delante, el único joven era Frank, el cual lo veía fijamente sin pestañear, toda
su atención en su persona, eso empeora las cosas, se puso nervioso, mejor quito
su mirada o se descontrolaría, se conocía muy bien.
La
reunión prosiguió, expuso todos sus puntos y argumentos mientras pasaba de una
diapositiva a otra, tratando de no desconcentrarse al posar sus finos ojos en
Frank, esto era mucha distracción y esos pequeños temblores en su cuerpo al
solo pensarlo eran estresantes. Miro por unos instantes al chico bajito y la
mirada de este era profunda, demasiado para su mente.
-
Oh Dios Frank, ¡deja
de mirarme!¡deja de mirarme! ¡ joder, me pone nervioso!
-Sabemos que la competencia va
ser aplastante, pero con un buen plan de marketing publicitario como el que les
acabo de presentar, no hay opción a fallas, Señores las cifras o mejor dicho
las estadísticas no mienten, el estimado en utilidades seria enorme y..
-Esto
sería solo si el plan de mercado funciona correctamente-Uno de los posibles
inversionistas interrumpió no muy convencido-que pasaría si hubieran fallas.
Cuáles son las probabilidades de fracaso.
-Todo
lo tenemos calculado –Suspiro nervioso, por las caras de los tipos, daba a
conocer que no los estaba convenciendo, tenía que hacer algo ¡urgente!-las
proba..
-Le
entro- Gerard se fastidio al sentirse nuevamente interrumpido.
Frank
ya se había cansado hace rato de ver o estudiar cada una de las hipótesis
planteadas por el muchacho frente a él, cada grafica hablaba por sí sola, él tenía un quinto
sentido para los negocios, cada inversión era acertada en un 99,9 % y se
jactaba de ello. Y esta no sería la excepción, su dinero estaría seguro. No por
el hecho de que el expositor fuera nada más y nada menos que su sexy ex
novio.
Para
ser franco hace rato había dejado de escuchar al pelinegro explicar cada una de
las prioridades del éxito del negocio, esa tentadora imagen frente a él, daba
para más. Era imposible que el deseo inmoral pero deseado a la vez lo invadieran
al ver esos finos labios moverse al hablar. Ésa era una tentación maravillosa,
suficiente para hacerlo ceder ante tal proyecto. Uno muy visionario pero con
poco presupuesto. Él se encargaría de cambiar eso.
-Qu..ue
has dicho, discul..culpa-Tartamudeo el oji-verde sin poder evitarlo, Frank lo
estaba viendo, pero esta vez de una forma no muy sana, embruteciendo su sistema
nervioso más de la cuenta.
-Dime
la cifra y te hago un cheque ahorita mismo-Respondió tranquilo, dejando a todos
atónitos, sin habla momentánea.
Uno
a uno fue cediendo ante la iniciativa desprolija pero acertada del magnate, el
solo hecho de que este aceptara tal innovadora propuesta era suficiente agremio
para poner sus ojos en el pálido representante de la nueva compañía y confiar.
Todo saldría de maravilla.
Minutos
más tarde la sala de proyecciones se encontraba vacía y con luz tenue amarillenta
de las lamparillas a los costados, el chico cabello azabache guardaba todo en
completo silencio tratando de no cometer ninguna torpeza, gracias a la atenta
mirada de Iero, su ex novio. Quien se había rehusado a marcharse sin antes
mantener una charla con él.
¡Lo
sabía, sabía lo que Iero quería!. Pero sinceramente él no se encontraba
preparado aun. ¡!Que le iba decir!!, ¡qué demonios se suponía iba a charlar con
su ex!, al cual no veía por más de 7 años.
No quería saber nada, ni como le trataba la vida, aunque ya sabía que
muy bien, si estaba en pareja, bueno no es que a él le importase aun. Para
nada. Solo no quería saberlo, prefería no saberlo joder!.
-Porque
lo hiciste-Pregunto de repente el pelinegro, rompiendo el hielo entre ambos,
mirándole fijamente intentando inyectar la dosis necesaria de odio y desprecio
en su mirada para el magnate, quien veía encantado como esas dos prolijas
perlas esmeraldas brillaban de expectación, ¡para él, solo para el! –
¡Responde! No te hagas el idiota que es
contigo- Bufo molesto ante la mirada acaramelada que en vez de molestia solo
reflejaban ¡ternura!¿pero porque? Se preguntó el oji-verde.
-Me
esperaba tal afectuoso recibimiento de tu parte Way-Hizo una pausa-después de 7
años de no vernos, me hubiera gustado por lo menos un ¡me alegra verte de nuevo
Frankie! – Comento divertido acercándosele.
Este
bufo con más molestia, pero como era cínico el desgraciado-pensó Way-
Acaso
quería que le celebre por volver a verlo, después de lo que le hizo, de la
forma en que jugo con él y pisoteo sus ilusiones, sus sentimientos, su orgullo
ante todo. Ese maldito día que termino con él.
Si antes estaba nervioso, ahora se comenzaba a podrir de odio contra el
magnate, quien no borraba de su cara esa mirada, esa mirada que alguna vez amo
y que ahora con mucho gusto la borraba
estampando su puño en su cara.
-No
me cambies el tema Iero- Respondió con la mandíbula tensa.
-¡Uh!
Bien –Suspira-No lo hice para ayudarte si es lo que te molesta, ya te los
habías echado prácticamente al bolsillo al igual que lo hiciste conmigo, por
eso accedí a invertir-Gee lo mira sin creerle mucho, achicando su mirada, Iero
aprovecho su distracción tomando su mandíbula de manera sugerente, acariciando
la misma
–No me debes nada, todito es mérito tuyo-le guiño un ojo-… Gee-Susurro
lo último muy cerca de su boca.
A
Gerard le temblaron las piernas en ese instante, quitándose como rayo a Frank
de encima, como si este tuviera lepra ¡Pero que atrevimiento! –Pensó.
-No
te me acerques Iero-Lo miro incrédulo-mantén la distancia, no seas altanero.
-
jajaja está bien tranquilo. Que no te hare nada-lo mira de manera sugerente
-que no quieras.
-Eres
un….-Lo mira negando negativamente, aflorando una pequeña sonrisa de sus
labios, sonrisa que enloqueció al oji-avellana.
Ya
que antes de que este se diera cuenta lo tenía prendido de sus labios
succionando de estos como si su vida dependiera de ellos. Cuál abeja cuando se prende
del polen delicioso de las flores. Gerard tardó en reaccionar, aturdido ante
tal sorpresa. ¡Y cómo no estarlo!, si hace unas horas alguien le hubiera
planteado la mala broma de ver de nuevo a su ex, que este le cayera como un
cachorro de león hambriento sobre su presa, para prácticamente devorarlo, masticar
sus labios, beber de su saliva y succionar su aliento. De tal manera. Nunca se
lo hubiese creído, se hubiese reído en su cara por tal preposición.
Pero
ahí se encontraba el, respondiendo el beso salvaje del magnate, dejándose hacer
cual dócil dama, abriendo su boca hasta no dar más, para sentir la lengua de
Iero hasta el fondo. Saboreándose, mordiéndose, profanándose, jodiendose
mutuamente.
Cayendo
ante tal Provocativa tentación…y se
sentía jodidamente bien.
La
boca de Iero era el paraíso, sabia igual que antes !Deliciosa! como cuando se la pasaba horas robándole besos a
escondidas mientras este se hacia el dormido.
Una
de las manos de Iero apretujaba su trasero, sonrió respirando
entrecortadamente, a solo escasos de los ahora rojizos labios. Frank alguna vez le menciono cuanto amaba su
trasero, que era redondito y paradito. Muy jodible.
¡Mendigo Iero!
Tembló
al sentirlo invadir sus interiores, el magnate había metido sus curiosas manos
dentro de los bóxer de Way, tocando ahora sin ningún estorbo las pálidas nalgas
de este.
Se
mordió los labios buscando sus iguales, drogándose con su néctar. Frank no
podía estar más feliz. Nunca se imaginó que su pelinegro fuera a ceder tan
fácil, pensó tal vez encontrarse con un Gerard resentido, y bueno lo estaba.
Eso lo sabía, sus ojos eran como dos
espejos en los cuales él se podía apreciar en su esplendor y también apreciar
todo el dolor y desprecio que estos albergaban para su persona. Incluso para su
recuerdo.
Pero
él estaba decidido, esa noche el pelinegro iba ser suyo de nuevo, iba a
regresar a sus brazos aunque este no quisiera, y si tenía que utilizar la
fuerza pues lo haría. Nada de eso fue necesario. Su Gerard esta sumiso, ido,
deseoso por él, tanto como el por su cuerpo.
Frank
ya sabía de este encuentro, lo vio venir y no rechazo la oportunidad que le
daba uno de sus amigos invitados a la reunión de ese día. Le agradecía a Bryan,
le haría un altar si era posible. Hace tiempos que venía buscando la excusa
perfecta para acercársele al mayor, a su ex. Y he aquí tal excusa.
Tomo
de la cintura a Gerard posicionándolo con las piernas abiertas sobre el ovalado
y enorme mesón en que minutos atrás habían ocupado los inversionistas, este
llevó sus manos hacia atrás, sosteniéndose de estas, llevándose a su paso
algunos vasitos de plástico en los cuales había servido bebida refrescante hace
solo minutos.
Iero
comenzó a besar su cuello, saboreando su sabor, deslizando su lengua por el
estilizado y largo cuello, subiéndose el también al mesón, posicionando cada
pierna al lado de la pelvis de este, restregándose como una serpiente sobre la
ya pronunciada erección. El roce era exquisito, ambos mugieron al unísono como
dos bestias enjauladas. Ya Gee tenía la camisa desabotonada el saco hace ratos
que había sido tirado hacia cualquier sitio, Iero en cambio solo los primeros
botones.
-Oh
mi Gee, Mi Gee-susurro ronco en el oído-serás mío de nuevo.
Y
todo sucumbió tan rápido como comenzó, como en cámara lenta surgieron imágenes
del último encuentro sexual que hace
siete años habían tenido. Recordándolo todo, como se había entregado por
primera vez a este, y luego como lo dejaba, todo por una absurda pero tentadora
propuesta en Los Ángeles.
Él
no era juguete de nadie, pero en que estaba pensando al dejarse llevar por la
pasión perdida y ahora encontrada.
Empujo
a Frank tan fuerte que este salió disparado cayendo de espaldas al suelo golpeándose la misma que
gimió al intentar levantarse.
-Yo
no soy tu juguete Iero-Se bajó rápidamente abotonándose su camisa, buscando su
portafolios para salir huyendo de ahí- ¡Que te has creído!-Le grito.
Iero
reaccionando a tiempo atrapo del pie izquierdo a su Gerard, no permitiría que
se fuera sin antes que escuchara lo que tenía para decirle, de la prisa que
llevaba Gerard por salir de allí, cayó al suelo gracias al agarre, Frank aprovecho
subiéndosele encima y sosteniendo ambas manos arriba de su cabeza.
-Tú
no te vas a ir, sin antes escucharme Gerard-Su respiración se escuchaba
bastante agitada, acerco su rostro hasta dejarlo nariz con nariz, compartiendo
aire, sintiendo el olor de sus húmedos alientos al hablar-Cometí mucho errores
en mi vida Gee, y no soy perfecto aun tu así lo creas- Gee desvió su mirada,
tenerlo tan cerca, sintiéndolo era perturbador ¡oh Dios! Que pasaba con el- soy humano Gee, y como tal cometí el peor
error y lo estoy pagando caro-excusas y más excusas, acaso Iero no se cansaba
de ellas, pensó fastidiado el oji-verde- …Yo aún no te he podido olvidar.-¡Maldición!
Algo
hizo crak en su interior y sus ojos se llenaron de lágrimas, no era justo que
el viniera con estos discursos baratos ahora. Tenía la imagen de su ruptura muy
vivida en su interior, cada noche la soñaba, el cómo le lloraba, le suplicaba
no lo dejara, pero este hizo oído sordo a todo.
<<
-¡Basta! Deja de llorar, compórtate Gerard-Lo mira fastidiado, -Tu y yo termínamos,
punto. Pasas a ser nada en mi vida. >>
-¡Cállate!
no te quiero escuchar-Le reto con la mirada, los ojos avellanas estaban
aguados, esos hermosos ojos se encontraban llenos de lágrimas por él, le dolió,
pero todo debía ser una mentira, ser fuerte y no caer ante la trampa que
resultaba el menor para el-Me importa una mierda si me olvidaste o no, no te lo
estoy preguntando-Hablo lleno de rabia-Ahora quítate de encima, y déjame en
paz, porque yo hace mucho te olvide.
-¡Eso
no es cierto!-Tomo con ambas manos su rostro, soltando el agarre de sus manos,
se alteró al escuchar esas palabras de su bello pelinegro.
-Si
lo es-le grito.
-¡Así!-Apretó
sus mejillas, sintiendo su corazón arrugarse, ¡nada debía ser cierto!!Nada
tenía sentido!-Entonces contéstame una cosa-Le mira expectante-Porque si no
sientes nada ya por mí y te olvidaste completamente de mí, ¿tu cuerpo se eriza
y tiembla ante mi tacto?-Gerard abre grande los ojos, Iero sonríe, eso confirma
sus sospechas-No trates de negarlo, porque lo he sentido y te he visto, como me
evitaste en toda la exposición, tu nerviosismo, Tus ojos…
-Qu…ue
tie..tienen mis ojos- Tartamudea sin poder evitarlo. Esa cercanía lo
descomponía por completo.
-Ellos
me lo dicen todo, ese odio y resentimiento que no es más que una máscara hacia lo que en verdad sientes, detrás se
encuentra la devoción inclusive puedo leer amor ahí dentro-hablo completamente
seguro.
-Estás
loco Iero-su mandíbula se tensó, y hablo con los dientes apretados..!odio
escuchar eso! -Yo a ti te repudio, me
causas nausea ¡sabes! Si no te quitas de encima, no respondo por mis actos.
-Sí,
lo estoy y mucho por ti-Ya arto de la situación y de un pelinegro que se negaba
a escucharle, tendría que actuar, tal vez sus actos hablaran más que sus
palabras-¡ahhhhhhhhh!-Pero se equivocó.
Un
grito de dolor provino de su garganta al querer besarle a la fuerza, Gerard se
prendió de sus labios como un tiburón hambriento, mordiendo lo más fuerte que
pudo, dejándole un labio desecho y con mucha sangre brotando.
Aprovecho
la situación de dolor del otro y se lo quitó de encima, huyendo del lugar no
sin antes dejarle una patada en el estómago y gritarle un “Entiéndelo Iero,
eres nada en mi vida” muy similares a las que este alguna vez le dijo.
Sin
importarle el dolor se incorporó rápidamente y lo siguió logrando llegar a
tiempo al elevador y meterse con él, pero no iban solos, dos señores de
avanzada edad les acompañaban. Gee se encontraba al fondo, él se colocó a su
costado para así susurrarle cosas al oído.
-Gee
mi amor tenemos que hablar
-Déjame
en paz.
-Por
favor tienes que escucharme.
Los
señores miraron con algo de curiosidad y asco en sus miradas hacia el magnate
ya que este llevaba su camisa con varias gotas de sangre sin contar con su
labio ensangrentado, el hotel era de alta categoría por lo cual solo gente
refinada lo hospedaban, estos no entendían como permitían que gentuza como esa
entrara a un lugar así.
Si
supieran-pensó Iero, su cabello revuelto, sudado, su camisa a medio abotonar.
Si daba mucho que pensar.
-Cállate,
no hagas espectáculo Iero.
6…..5….4
¡Porque mierda
se tarda tanto este elevador! ¡Dios! ¡Que agonía!
-Si
no me escuchas, Gritare.
-Haz
lo que quieras no me importa.
3…2
¡Maldición!
-Tú
lo pediste. Pero hare algo mejor.
Tomo
a Gerard de las caderas acorralándole en una esquina del elevador, pegando sus
labios ahora con sangre en ellos a los de Gerard, sin importarle la punzada de
dolor que sintió en ellos al hacer tal acto. La humedad y sabor metálico de la
sangre junto a la saliva fue lo que reino en ese beso algo violento, unos ojos
que no eran bienvenidos a la fiesta los observaron con repudio y asombro. Ver dos hombres besándose de tal forma, esa sí
que era una buena toma para cualquier otro par de ojos curiosos, pero no para
dos señores conservadores.
….1
-Par
de afeminados pervertidos. ¡Hijos del Diablo! ¡Que asco!
Gerard
logro zafarse del agarre de Frank saliendo disparado de ahí, cruzo el lobby
casi corriendo, eso ya era el colmo. Como había podido Frank avergonzarlo de
tal manera.
¡Asco!!Porque
tenías que meterme la lengua Frank, y el sabor de tu sangre es algo que no te
perdonare jamás!
Frank
solo sonrió triste viéndolo perderse entre la multitud de gente que deambulaba
en la gigantesca New York.
Gerard
era un chico muy impredecible, vengativo, y muy orgulloso. Debió saber que la
pelea por su perdón y su amor no sería fácil. Un labio roto y un hematoma en el
estómago eran poca cosa, era un sufrimiento extra que tendría que soportar por
su estupidez hace siete años, se lo tenía merecido, muy bien merecido, por el
amor de su bello pelinegro sería capaz de aguantar todos los golpes que este le
quisiera propiciar, con una enorme sonrisa inclusive los recibiría. Y mierda,
lo conocía también que sabía ese era solo el comienzo.
-..-
Un timbre, dos timbre.. tres…
Nada.
Nadie
salía a abrirle, no lo entendía. Estaba completamente seguro que la dirección
del departamento de Gerard era correcta. Ya hace más de una semana que no lo
veía, desde aquel incidente en el Hotel.
Una
hora después.
-Cuánto
tiempo más piensas tener a uno de los siete enanitos de Blanca Nieves,
persiguiéndote y llorando por todas las esquinas de esta ciudad por ti-
-No
lo llames así-Lo mira nervioso, mordiéndose la uña del dedo meñique en señal de
ansiedad-Y no sé de qué me hablas-Cambia rápidamente de tema.
-¿Te
molesta?- sonríe notando como su amado hermanito esquiva su mirada inquisidora,
sabiendo que a él, a Michael Way no le puede ocultar nada-¿Que lo llame enano?
Te molesta-confirma con expresión de asombro-No veo porque si tú lo
“odias”-Hace comillas con los dedos echándose una sonrisa burlona, Gerard de
inmediato lo mira mal, sentándose en el sofá en la sala de estar y cruzándose de brazos,
crispándose al oír el incitante sonido del timbre que no cesa.
-Te
lo digo, es mejor que le abras, ya me arto ese maldito sonido-Apunto hacia la
puerta-Si no para yo mismo le patearé el trasero al maldito duende ese por
dejarte tirado por tanto tiempo y yo aguantando tus lloriqueos.
-¡Cállate
Mikey!-Grito, enseguida se lleva sus manos a sus cabellos negruzcos como la
noche, para revolverlos bruscamente en señal de total desesperación-Si no vas a
ayudar no digas nada-Mascullo en apenas un hilo de voz.
Esa
semana fue una total odisea para el pelinegro, se le veía todo el tiempo ido,
nervioso, ansioso, demasiado ansioso, más de dos juegos de vajillas habían
terminado en el suelo hechos pedazos gracias a su torpeza. El no quería hacerlo
sentir peor de como ya se sentía, sabía que un futuro encuentro con Iero lo
dejaría totalmente devastado, que todo lo que había logrado avanzar en todos
esos años por la partida del castaño estaban a punto de irse a la borda,
derrumbando su integridad, su fortaleza.
Iero
le había causado demasiado daño, le había herido en lo más profundo, había
jugado y pisoteado sus sentimientos, tratándolo como un juguete inservible.
Mucho apoyo había necesitado el pelinegro para salir adelante.
Mikey
sabía todo eso, y su propósito no era joderle más la existencia, si no lo
contrario, algo bueno debía tener Iero. No podían ser tan malas sus
intenciones. Si Way mayor había sufrido acoso en esa reunión, el por parte de
Iero había tenido que bancarse por más de año y medio las constantes llamadas
por parte de Frank preguntando por Gee.
No sabía ni cómo y no tenía la intención de enterarse tampoco, pero este tenía
consigo su número celular, prácticamente lo acosaba a diario, pidiendo perdón y
que le ayudara como futuro cuñado con el oji-verde. Al principio se negó, ya
que grande fue su sorpresa al saber de nuevo del Hijo de Puta que le había roto
el corazón a su Hermano. Luego lo localizo y le dejo ir toda su rabia,
haciéndole pagar cada una de las lágrimas de uno de sus tesoros más preciados como ser su hermano.
En
conclusión, si después de su paliza y de pasar por tantas molestias, insistía
tanto, sus intenciones debían ser buenas ¡verdad! Porque Iero podía tener
inclusive comprar a cuanta gente quisiera para un revolcón. El bienestar de
Iero poco le importaba pero si unir de nuevo a su hermano a Iero le daba la
felicidad que este necesitaba, haría lo que estuviera en sus manos.
-¡Gee!-Menciono
bajito, en un pequeño susurro-¡Gee!..Mírame-Aparto sus manos de su rostro, ya
que este se refugiaba ahí, acaricio sus mejillas, apartando los rebelde
mechones negros que ocultaban las acuosas pero bellas esmeraldas de este-Mi
amor, tu confías en mi verdad-Gee asintió tortuoso, sorbiendo su nariz-Entonces
sabes que quiero lo mejor para ti-Hace una pausa notando lo hermoso que es su
hermano y preguntándose como Iero pudo ser tan imbécil de dejar ir algo tan
valioso como esto- …y si lo mejor es Iero pues..-Gerard hizo una mueca con su
cara, apartándose rápidamente del tacto del menor, con miedo de escuchar lo que
saldría de sus labios.
-Hey..
¿A dónde crees que vas?-Lo atrapa antes que se escape de el-Escúchame, no te
pido que le hagas caso o le des otra oportunidad; solamente escúchalo, escucha
lo que tiene para decirte. ¡No pierdes nada con eso!-Susurra a su oído,
abrazándolo por la espalda, sosteniéndolo por la cintura y apegándolo más a su
cuerpo.
-Tengo
miedo Mikey –susurra cerrando los ojos, con ese tan conocido nudo en la
garganta, sus fuerzas se perderán y caerá en ese abismo que significa Frank en
su vida.
-¿De
qué Gee? ¿De lo que te pueda decir? ¿De lo que te pueda confesar?¿De creerle
acaso?
-¡Sí!-Abre
sus ojos sosteniendo su cabeza sobre la de Mikey quien cierra los ojos ante el cálido
contacto-Tengo miedo de creerle-Dos lágrimas caen por sus mejillas al tiempo
que escucha el pare del tintineo de su puerta, tal vez Iero solo se cansó-¡No
quiero creerle!...cada vez que lo hago-Se da vuelta mirando a su hermano-…Me
daña. –confiesa.
-Ya,
no digas más-Limpia las lágrimas cristalinas y sinceras de su hermano, sintiéndose
impotente y odiándose por causar tales lágrimas, aunque sabe que el único
culpable directamente es otro-Que me están dando ganas de matarlo a ese infeliz
–comenta entre dientes.
Sin
querer le aflora una sonrisa al pelinegro, quien le golpea el hombro en señal
de broma.
-Tonto.
-Y
yo soy el tonto- sonríe igual elevando una ceja muy a su estilo-Ven aquí-Lo
atrapa de nueva plantándole un beso en los labios, en forma del inmenso cariño
que se tienen y del apoyo mutuo que siempre existirá entre ellos-Además para el
marido vago que te cargas prefiero a Iero.
-¡Mikey!-Se
suelta rápidamente de nuevo-Deja a Bert lejos de esto quieres, no discutiré más
el tema -Comenta estresado rápidamente al saber que su hermanito refutara todo
lo que diga-¡CALLATE!- Dice y se pierde rumbo a su habitación azotando la
puerta para hacerle ver su error.
Parte
II
Lunes
en la mañana y el jefe había mandado a llamar al personal ejecutivo a reunión inmediata,
no se le hacía raro. Mayormente estas eran frecuentes, servían para discutir
las actividades y eventos importantes que se desarrollarían en la semana,
procurando entre todos hacerlo lo mejor posible y deseándose las mejores vibras
unos con otros. Un equipo bastante unido los caracterizaba sobre todo en una
empresa pequeña que viene comenzando a destacarse y hacerse camino en un
mercado que no deja posibilidades a las equivocaciones.
Ese
día precisamente se sentía con muchos ánimos, muchas emociones encontradas
todavía, pero de muy buen humor ya había
tenido tiempo para lamentarse y llorar por los recuerdos lacerantes de un
mórbido pasado, ahora debía votar toda esa depresión en un cubo de basura, olvidarse de la
existencia de cierta personita petulante que es capaz de erizarle cada bello
del cuerpo con su sola presencia. Así que “No más Frank para Gerard”
Lo
malo es cuando las cosas no te salen como tú te lo esperas y el destino se
encarga de hincharte las bolas.
-Como
ya sabrán los acontecimientos de la semana pasada, que fueron muy positivos
para la empresa, gracias a nuestro “Master en Finanzas” –Refiriéndose al
peli-negro quien inmediatamente se sonrojo hasta el punto de sentirse incomodo
al escuchar los aplausos de sus compañeros, el hecho de sentirse destacado no
es algo que lo engrandezca cosa muy contraria a su antiguo novio.-Gerard logro
que un eminente personaje deseara formar parte de nuestra compañía, sin
mencionar muchos de sus logros, este llego en hora buena.
-Así
es mi querido amigo John; estoy muy satisfecho con el proyecto de la nueva
línea de cosméticos sobretodo sabiendo que Gerard es la persona encargada –Se
atrevió a pasar su mano sobre los hombros del peli-negro en modo de abrazo,
sonriéndole a todos, mostrándoles compañerismo, sabiéndose a sí mismo que solo
era una excusa para tocar al otro, no conforme, dándole un pequeño apretón al
final -Mi dinero quedo en buenas manos.
“Ayy
no díganme que esto es una broma”
“Que
hace el aquí”
“Su
voz, su molesta voz”
“Porque
este escalofrió en mi cuerpo”
-¿Que
hace el aquí?
Y
sin poder detener el vómito de palabras dejo escapar su molestia ¿Qué demonios
hace Frank Iero en la empresa? ¡Claro! La respuesta es clara ¡Joderlo a el! Que
más podría esperar. Después de su último
encuentro se esperaba existiera entre ellos por lo menos 4800 kilómetros de
distancia, o almenos tuviera un poco de dignidad luego de dejarle bien en claro
su posición y no tuviera el coraje de encararlo de nuevo. Al parecer Frank Iero
necesita más que arrancarle un labio de un mordisco.
Su indiferencia no surtió
efecto.
-Soy
el nuevo socio Gerard, es mi deb..
-Quieres
callarte que no es contigo-Lo mira indiferente, apartando el brazo de Frank de
si mismo.- ¿John?
-Como
Frank ya lo menciono, ahora que es socio forma parte de esta gran familia y
como tal quiere incorporarse a supervisar las actividades, por lo menos hasta
que finalice el proyecto.
-Sus
empresas están en los Ángeles, es allí adonde pertenece.
-Tengo
muy buenos administradores Gee, no te preocupes, mis empresas estarán bien con
unos meses que me ausente.
La
mayoría ahí presente habían pasado a segundo plano, solamente escuchando sin
entender ni agregar nada. Después de todo eran prácticamente los dueños, con la
mayor parte de las acciones a su nombre. Mayormente eran quienes tomaban las decisiones
más importantes teniendo en cuenta obviamente la palabra de los demás socios y
dueños. Way con casi un 27% de acciones tenía derecho, y mucho a ejercer su
autoridad, se trataba de su empresa. No era justo que Iero ahora también se
inmiscuera en esto.
-Es
de mucha importancia para mí lo que se está logrando aquí.
“Cínico”
-Sabes
cómo es el protocolo. No entiendo tu actitud Gerard. –Hablo John ya bastante
irritado.
-Sabes
que no es necesaria tu presencia aquí, lo sabes Frank.
Gerard
se había ausentado una semana, luego de su fuerte encuentro con su ex amor
necesitaba tiempo para descansar y reponerse. Semana que Frank había aprovechado
para ponerse al tanto y para pedir instalarse en la misma haciendo ejercer sus
derechos después de todo la cifra de dinero aportada hablaba por si sola.
-Eso
no está a discusión-volteo a ver hacia otro lado sin poder seguirle sosteniendo
la mirada lacerante y llena de indiferencia de su oji-verde, se tensó. No le
gustaba esa mirada.
-Se
te enviarían reportes semanales muy bien detallados, como se hace con los
inversionistas extranjeros, no es nec..
-No
cambiare de opinión, te guste o no me veraz todos los días aquí.
-Frank..no
seas terco.-Le alzo la voz.
-!Esta
también es mi empresa ahora!!-Corto prácticamente gritándole, él no era un ser
pacifico, se salía de sus casillas muy rápidamente, con el oji-verde siempre
era lo contrario, se mostraba pasivo
inclusive algunas veces sumiso a lo que el pelinegro dispusiera, pero la mirada
irritada y lacerante de su Gee no ayudaba en nada a aplacar su personalidad
nada humilde, su autocontrol se iba a la mierda al verse acorralado, las cosas no le estaban
saliendo bien “Cada vez te siento más
lejos“
!Entiéndalo! -Gerard yo..
-¡No
digas más Frank!–susurro algo dolido- Siempre
logras tus objetivos después de todo ¿No?. “Que
te odie un poco más” Estaré en mi oficina.
-Hablare
con el-
-¡Hazlo!-Murmuro
molesto.
-Y
ustedes que ven-Los miro con cara de muy pocos amigos
Nada
mejoro cuando el pelinegro se enteró que inevitablemente su amigo y socio John había cedido ante la tentadora oferta que le
hiciera el magnate. Este sin pensárselo mucho le vendió más de la mitad de sus
acciones quedando el oji-avellana como el accionista mayoritario. En ese
momento sintió como las paredes de su oficina se reducían el piso bajo sus pies
desaparecía llevándoselo consigo a un gran abismo sin salida. Varias lágrimas
de frustración hicieron su habitual aparición ese día, surcando la delicada
piel y llevándose consigo el poco afecto que aun sentía ¡El descaro de Iero era increíble!. En cambio
Frank se encontraba feliz, estar de nuevo cerca de su pelinegro era suficiente para
eliminar cualquier mala reacción ese
día, ya lo haría caer de nuevo en su telaraña, de donde nunca debió dejarlo
escapar. Sin querer ser consiente del
sufrimiento del otro. Su egoísta corazón no se lo permitía aun pisando territorio
prohibido. Estaba dispuesto a jugárselas todas por Gerard.
¿Ganar o perder?.
“Perdóname
Gee, pero en la guerra y en el amor todo se vale”
Solo
esperaba que ese amor perdido tan grande que alguna vez le tuvo, superara todo
el odio que ahora le tiene y le tendrá cuando sepa su verdad.
Perder no era una opción.
-..-
Un
mes había surgido desde su última conversación, todos los empleados eran
testigos de la incomodidad en el ambiente, Iero está viviendo en carne propia
el pesado castigo de la indiferencia. Gerard podía ser el chico más dulce y
tierno que sus ojos habrían tenido el placer de ver, pero también podía ser el
ser más frio e indiferente. Haciéndote sentir inexistente con su sólida mirada.
Y así se sentía. Tanto que cada vez que podía destruía algún objeto de su
moderna oficina haciéndolo trizas, quitándose un poco la rabia acumulada. Un
mes, un maldito y largo mes pasaba. Y ..y Gee no le hablaba, Gee no le miraba,
el no existía en su mirada. ¿Dónde quedo
mi Gerard? Miles de veces intento acercarse pero nada, en el elevador, en
la cafetería, en el pasillo. Siempre que podía le mandaba pequeños recados en
servilletas, tarjetas decoradas, Nada. Todas las noches un ramo de orquídeas la
flor preferida del pelinegro eran destinadas a su departamento. Esperando ver
en la mañana una pizca de ese brillo verdoso tan hermoso en él, dedicado para
su persona. Pero al parecer Gerard se había hecho inmune al virus que resultaba
ser Frank para él.
-..-
>”¿Gerard
todavía tienes esa orquídea contigo?-sonríe-Esta vieja y marchita ”
>”!Lo
sé!-Se sonroja-Pero es mi flor favorita además fue tu primer regalo y para mi
tiene significado Frankie”
>”!ohh!-Se
rasca la cabeza abochornado, ¿su primer regalo? Pero si la arrancó del jardín
de su vecina.- Bien, quiero que la reemplaces porque todas las mañanas te
traeré una nueva.
>”Te
amo tonto y no es necesario, pero igual las aceptare”
>”Cursi”
-Orquídeas-
sonríe melancólico ante los recuerdos-Cuando te cansaras Frank.
Espera
que lo hiciera pronto, no resistiría mucho. Cada una de las cosas hechas por
Frank. Le recordaba tanto al Frankie tierno y travieso de antes. Antes de esa noche todo fue perfecto.
Mira
su computadora y sonríe negándose a sí mismo.
En
el buscador de una página web se encontraba: Razones por la cual no debes
regresar nunca con un Ex.
En
otra: Razones por las cuales debes regresar con tu Ex.
Había
muchos temas abiertos al respecto, block, conversaciones, comentarios de mucha
gente hablando sobre el tema.
-Uff
Frankie, parece que vas perdiendo, hay más razones por las que no, que por las
que si-Se burló a sí mismo-¡Dios! Me siento idiota haciendo esto.
Y
la regla de oro irrompible es: Nunca regreses con un ex.
“!Bingo!”
-Mi
dignidad ante todo-Se rio ante lo encontrado-Eso ya lo sé, maldita
computadora-Bufo molesto-Punto para mí.-Se da en la cara con una mano algo
frustrado-Soy un inmaduro.
“Tal vez la respuesta no se
encuentre en Interneth”
“Entonces ¿dónde?”
-No
lo creo.
“Esa
voz”
-Cuantas
veces te he dicho que no te quiero en mi oficina Frank. –levanta su mirada de
la pantalla, y si efectivamente es el castaño en persona, mirándolo fijamente
enfrente de él. –Lo que tengas que hablar referente al trabajo o cualquier duda
que tengas, hazlo con mi asistente. Ya lo sabes Frank no hagas que te lo
repita.
-Gerard
ya viste la hora.-El pelinegro lo mira sin entender-Son más de las 8.00, como
es de esperarse ya todos abandonaron el edificio.-sonríe-Somos solo tú y
yo.
-Las
ocho-Susurra, fijándose en su reloj, no sintió el tiempo.-Mierda.
Últimamente
había estado saliendo tarde, gracias al trabajo acumulado que envergaba llevar
a cabo dicho proyecto, con la presencia de Frank todo se retrasaba según él. Dejarse
agarrar tanto la tarde con Frank aun presente no era buena señal.
-Tan
ocupado estas que no te diste cuenta-comenta feliz, por fin Gerard le dedicaba
más de dos palabras sin escaparse-Haber, ¿qué haces? Si quieres te puedo
ayudar.
-No
te incumbe, es mi trabajo al menos de eso no te puedes adueñar.
-¿Sigues
molesto por eso?-Le mira averiguando la verdad de sus ojos-Vos también sos
dueño, no entiendo porque tanto lio.
-Hace
te el inocente Frank, que sabes muy bien que es lo que en verdad me molesta.
Frank
sonríe burlón acercándose lo suficiente a Gerard, dando la vuelta por el
escritorio hasta llegar donde él. Ama en secreto verlo enojado, es una pequeña
fierilla que le encantaría volver a domesticar.
-Frank
pero que-Este pone cada mano en cada brazo del sillón de escritorio, Gerard se
sonroja, está muy cerca y podrá ver…muy tarde ya lo vio.
-Veo
que has estado pensado en mí-Sonríe al ver la pantalla-Ahora tu y yo
hablaremos, te guste o no.-Lo mira decidido, tomándolo de la cintura
atrayéndolo hacia sí, este alcanza a poner sus manos en el pecho para mantener
distancia.
-Tiene
que ser tan cerca-Hace presión queriendo soltarse, pero los brazos de este son
como dos tenazas a su alrededor.
-Me
gusta más así.
>”
En
la High school Frank Iero era conocido como el chico más popular de toda la
escuela, capitán del equipo de futbol, el más codiciado tanto por chicas como
chicos. El hecho de ser bisexual lo convertía en un sujeto mucho más atrayente
e interesante. Su atractivo hablaba por sí solo, obtenía todo lo que quería cuando él quería. No
acepta un ¡No! De nadie. Le gustaba el poder disfrutaba de la gloria. A los
chicos que no se ajustaban a su grupo de amigos los miraba como pobres diablos.
Incluso amaba el temor que infundía su presencia para esos perdedores. Simples
sabandijas –pensaba- como el mundo puede estar llena de estas. Sí. Era un
canalla. Su personalidad extrovertida, impulsiva, hiperactiva llegando a ser
explosiva lo ponía en problemas a cada momento. Eso era algo más que servía
para acrecentar su ego. Haciendo que todos los brabucones de la escuela lo
respetaran. Menos uno. Robert Edward McCracken más conocido como Bert. Siempre
hubo una riña entre ambos. Sobrepasando los límites cuando este se adueñara del
corazón de cierto oji-verde, siendo que al desaliñado Bert también gustara.
Nunca perdió oportunidad de echárselo en cara al oji-azul, amaba verlo rabiar y
contraerse de las ganas de caerle a golpes.
¿Quién
era el oji-verde? Bueno, el chico más diferente a Iero en todos los aspectos.
Un chico bastante reservado, tímido, introvertido, menos controlador incluso
llegando a ser algo frio en su andar. Toda la escuela lo conocía, sin que este
se diera cuenta de tal cosa. No le restaba importancia el ser popular o no
serlo. Prefería pasar desapercibido. Pero como hacerlo con su usual atractivo
ser, era una persona hermosa y misteriosa para el resto de alumnos, siempre pendientes
de su andar, de su persona. Lo más interesante es que no se daba cuenta de su
poder de atracción, todo lo hacía inconscientemente. Sus ojos color jade
delineados de negro, eran una tentadora vista para las chicas. Convirtiéndose
en un nuevo centro de atención, siendo popular sin querer serlo, siendo la
nueva competencia de Iero.
Frank
no lo miraba con otros ojos que no fuera más que los de un simple bicho raro,
al que todos adoraban por lo exótico y diverso, pero sin nada que presumir. Le
molestaba tanto que la mayoría de chicas comenzaran a hablar más de él, que de
su persona. Poco a poco lo comenzó a odiar, a mirarlo demás, a perseguirlo para
saber, entender que era lo atrapante que veían en el que no tuviera el.
A
Gerard le gustaba participar en los concursos de dibujo, canto, poesía ohh
vamos es un perdedor, pero al parecer eso les gustaba a las chicas, estas le
hablaban y el solo les dedicaba una sonrisa y luego las ignoraba. Y era
suficiente para sentirse realizadas.
“Tontas”-pensaba-“Al menos a todas esas ya me las tire”
Frank
decidió unirse a una clase optativa de música en la que todos podían elegir un
instrumento musical y demostrar su destreza y talento con este. Gerard tomaba
ese curso, por lo cual no lo pensó dos veces “Al enemigo hay que tenerlo cerca”
y es que así lo veía, su peor rival del cual quería deshacerse pronto. Su
naturaleza egoísta no le permitía pensar con claridad y no era capaz de
percatarse que Gerard ni siquiera lo notaba. Y eso sí que fue un bajón para su
ego.
-¡Como
que no me conoces!-Le miro enrabiado, quitándole el instrumento de las manos al
pelinegro que lo veía sin ninguna señal de miedo o asombre, simplemente nada,
neutro sin importarle-Soy Frank Iero, escuchaste, grábate ese nombre porque
será el único que escuches de hoy en adelante.
Cuanta
verdad tenían esas palabras. De haberlo sabido Gerard jamás le hubiera tomado
la palabra y se hubiera dado la vuelta dejándolo con la palabra en la boca,
como hacia cuando alguien no le interesaba.
-Gerard,
mi nombre es Gerard y para tu información no sé quién eres y no me interesa,
ahora devolvedme mi violín-Se lo quito con total tranquilidad.- Y si de verdad
quieres que me grabe tu nombres pues tendrás que hacer un gran esfuerzo porque
suelo olvidar los nombres con facilidad.-le sonrió, mostrando una fila de
dientes pequeños, pareciéndole está muy a su orgullo, linda, poseía un linda
sonrisa.
Desde
ese momento todo lo vio más claro. Lo quería para él. Ese tonto pelinegro seria
suyo, solo suyo. Haciéndoles ver a todos que el rey siempre está del lado donde
le ponen la corona.
Lo
que nunca se imagino es que tendría que esperar un año, para obtener lo
deseado. Año en el que uso sus más bajas artimañas para hacerse su amigo, luego
novio. Un año de noviazgo en el que tuvo que aguantarse todas sus ganas, lo
admitía el pelinegro lo calentaba hasta hacerle dolor el pene de las erecciones
que conseguía cuando este lo mantenía a puro pan y agua, jodido Way, pero no
era idiota, entregar su cuerpo hasta estar completamente convencido de su
enamoramiento, por mientras estarían a puros besitos y caricias. Pero Iero era
un zorro, se las sabía todas. El aparentaba y Gerard le creía. Al menos obtuvo
lo que quería, envidia por parte de las zorras que andaban detrás de Gerard,
Odio rotundo por parte de su archí enemigo Bert, respeto por parte de los demás
al proclamarse dueño del corazón frio de Gerard. Ardua tarea que al final
terminaría quitándole la paz.
>”
-Frank,
No empecemos de nuevo.-Comienza a desesperarse, no por Frank, si no por el
mismo. En su interior ya no se encuentra alojado ese sentimiento que quisiera
sentir al tener tan cerca a su bello ex. Fastidio, repudio, opresión en su alma
por su cercanía, al pensar en que solo lo quería para bajarse la calentura.
El
muy puto era un caliente, en su cabecita descontrolada a veces solo pensaba en
eso, Gerard no era tonto, lo sabía muy bien. Fue testigo de incansables noches
escapándose de Frank, argumentándole un sinfín de excusas del porque no podía,
no debían. Luego verlo huir hacia el baño.
Las
cosas no han cambiado mucho al parecer.
-Gerard
no hagas las cosas difíciles si, solo quiero hablarte-Miro sus labios, su boca,
sentir su aliento, su aroma, ese hombre es su perdición y no lo soporto. Lo beso.
Un
beso brusco, lleno de deseo, apretando sus labios jodidamente fuerte, queriendo
perforar esa coraza que el otro se negaba a quitar, que no lo entendía ¡se
estaba muriendo! deseo, pasión , lujuria, amor. Si amor. ¡Se estaba asfixiando
de amor!
¿Estúpido no? El Frank Iero, rogando por migajas de amor del
muchachito ese que alguna vez odio y manipulo. Al que quería pisar como un
bicho. Ahora, hoy en día tenía que usar la fuerza para obtener esas migajas.
Con
fuerza estampo a Gerard contra la pared. Cogiéndolo de las caderas, restregando
su hombría ya dura en él. Buscando más contacto, añorándolo.
Un
mes es mucho tiempo, siete años una eternidad. Un día más agonizaría.
Mordió
los labios del mayor, gimiendo fuerte por la frustración, el otro se negaba a
corresponder, volvió a hacer el intento, moviendo sus labios sobre los
deseados, su labio inferior aun dolía un poco por su arrebato, Gerard la última
vez, casi le arranca el pedazo. Cuando está apunto por sucumbir, de quitar sus
labios de encima, aceptar que Gerard lo odia, refugiarse en su habitación y
apuñalarse el pecho hasta ya no sentir, el pelinegro reacciono apresando sus
labios entre los suyos, siendo aún más brusco; le mordió, succiono uno de sus
labios hasta dejarlo hinchado, dejando que sus lenguas decidieran quien tomaba
el control. El beso era lo más húmedo y brusco que alguna vez hubieran
compartido los dos.
Habían
demasiadas emociones de por medio. Con ese beso se las demostraban sin
necesidad de las palabras.
Frank
en un arrebato de pasión, cogiendo a Gerard de las caderas, que mágicamente
está correspondiendo muy bien todas sus atenciones. Se tiro a la silla en el
que Gerard estuviera sentado antes, todo por querer sentirle arriba,
montándole. Pero todos sus planes se vinieron abajo cuando la silla se giró por
las ruedillas en los pies.
Cayendo
uno encima del otro, Frank gimió, se dio de cola al suelo. Una risilla traviesa
se dejó oír, ¡Ese había sido Gerard! ¡Dulce sonido para los oídos de Frank!
Rápidamente le dio vuelta, dejándose arriba,
manteniendo el control.
-La
vista desde aquí es jodidamente exuberante-Levanto su rostro, observando a su
delirio verlo como tanto lo deseo, con su rostro algo sudado, sus mejillas
sonrojadas, sus labios hinchados y rojos, y esos ojos tan bellos, tan verdes,
nublados por una atmósfera de lujuria desordenada e incontrolable.
-Menos
habla y más acción Iero-Bufo molesto por la falta de atención, su cuerpo estaba
hirviendo, era esa sensación descontrolada en la que entras cuando el objeto de
deseo, su más mórbido deseo se hace presente, olvidándose hasta de su nombre.
Y
es que nunca había experimentado toda esa calentura por dentro, se estaba
quemando, y vaya que era una delicia.
Solo
una vez había estado de esa manera con Frank, la primera vez no fue tan sublime
como esa, ya que el dolor incesante no se iba.
Y
es que ni Bert logro despertar nunca
este instinto sexual tan necesitado.
Las
prendas volaron por la oficina, dejando de testigo solo esas cuatro paredes
para liberar toda esa abstinencia sexual. Necesitada por ambos, deseada por
ambos. La entrega fue salvaje, erótica hasta abastecerse.
-..-
-¡Eso
fue Asombroso!-Un ilusionado Iero, aun con la respiración algo agitada
interrumpió el silencio generado luego que su encuentro sexual terminara.
Gerard
se vestía en silencio, sintiendo la pesada mirada de Iero en su cuerpo.
Suspiro.
Lo hecho estaba hecho, sucedió lo prohibido. ¿Se lamentaría ahora?
-Gee,
amor –Frank tomo su mano, cuando este se disponía a ir por su camisa que se
encontraba al otro extremo del escritorio.-…Háblame –pidió.
-…
-….¿Gerard¿
-No
te confundas Frank, esto fue algo casual.-la cara confundida de Frank lo obligo
a continuar-¿Tu entiendes? –Se exaspero -Solo somos dos ex novios que
sucumbieron ante la pasión, queriendo recordar viejos tiempos, no midieron las
consecuencias y se dieron placer mutuamente. Nada más… solo. Solo no confundas
las cosas.
-
No Gerard, no entiendo. –se levantó molesto alzando un poco la voz.
-¡Oh!
Vaya, pensé que el experimentado Iero lo sabría-Lo mira de arriba abajo
desnudándolo con
Esa
mirada la reconoce, es la misma que el uso ese día.
“Ahora sabes lo que se
siente”
-No
Gerard, No lo permito…. Tú ..Tu m..e amas.
Logra
articular con presión en el pecho, los ojos rápidamente se le colocan acuosos,
no se supone que este fuera el final, sintiéndose usado de alguna manera aunque
el mismo lo buscara tan vehemente, de saber que alguna vez él le hizo sentir lo
mismo a su pelinegro. Tan basura como se siente ahora.
-Te
amé-le sonríe falsamente-No te confundas ya te lo dije.
Frank
solo miro un punto ido sin decir o agregar más, Gerard aprovecho para huir,
¿Qué tan verdaderas serían sus palabras? ¿Ciertas? Entonces porque duele tanto.
Cada palabra dicha hacia Iero era como revivir ese pasado que debió quedar
atrás hace mucho.
-Yo
también te odie…¿sabes?-Las palabras débiles pero con mucha bronca se dejaron
oír, atrayendo de nuevo la atención del oji-verde que ya tenía una mano en el
picaporte de la puerta –Todos te veía, te seguían con sus miradas a cada paso
que dabas....las chicas murmuraban entre si….
-¿De
qué hablas? – Lo mira confundido.
-..
Era como si fueras una
estrella de Rock o algo así, no lo entendía, simplemente no lo entendía.
–Sonríe negándose, nublado por los recuerdos.-
-¿De
qué demonios me estás hablando Frank?
-De
que crees tú ¿Eh Gerard?- le mira sarcásticamente-¿querías la verdad?- AQUÍ ESTA TU VERDAD- Le grita sin aguantarse
más el revoltijo de emociones dentro. Ya arto, molesto, desorientado por la
situación, tal vez no era la manera. Pero que importaba gritárselo todo. Ya lo
había perdido ¿no?
-Te
miraba y no entendía, para mi eras tan poca cosa y me decía sabes-se sonríe
limpiándose las lágrimas con violencia- ¿Qué coño le ven a ese chico? ¿Lo quieren más que a mí? –Comienza a reírse
solo negando con la cabeza-Te tenia celos-Reconoce alzando los hombros- Si yo
Frank Iero el exitoso empresario y en ese entonces popular chico y toda la
mierda que tú quieras, te tenia celos, envidia, repudio. Nunca me gusto
compartir nada y sentía que tú me lo estabas quitando todo. ¿Infantil
no?-Cierra los ojos tratando de relajarse un poco para contar lo peor- Luego
idee un plan..
-No
Frank-Murmura perplejo callándolo
tratando de captar todo a sabiendas que terminara aún más dañado –no lo acepto.
-Cállate
y escúchame- Te iba a conquistar, a ese chico frio e inconquistable como te
decían, te iba a enamorar y yo fingiría estarlo igual para darles en la cara a
todos.
-¡No!
…-Negó con la cabeza varias veces-No lo acepto Frank, NO LO ACEPTO.
-PUES
LO ACEPTAS ¡MIERDA! –Se agarró la cabeza con ambas manos, para luego sobarse la
cara bruscamente-Pero sabes todo me salió mal, cuando menos me di cuenta, lo entendí.
Entendí por qué todos gustaban de ti, de alguna manera tu personalidad disuelta
y moderaba les trasmitía esa paz que se siente con solo verte, tuve que
adentrarme en tu vida para reconocer que me gustabas desde ese primer día de
clases, que esos celos enfundados no se debían más que hacia mis propios celos,
porque odiaba que te miraran, porque eras mío, Gerard mío, ¿Te das cuenta?
-…
-Eso
era demasiado para mí, no lo resistí,
así que lo negué-Se le acerca peligrosamente- a la primer llamada de mi abuelo
ofreciéndome manejar un pequeño negocio en Los Ángeles, lo acepte. –Le mira a
los ojos-Claro después de hacerte mío luego de la graduación.
Al
encontrar a un Gerard con la mirada perdida en algún punto, aprovecho para
prenderse de nuevo de sus labios, necesitaba un perdón, al menos una pequeña
llama viva ahí dentro, que le indicara a su adolorido corazón que aún existía
esa esperanza a la cual aferrarse.
En
algún punto sin darse cuenta, el pelinegro lo aparto bruscamente despertando
del letargo en su confundida cabeza.
Quiso
acercarse de nuevo pero Gerard le dejo ir una cachetada.
Acertándole
duro y severo.
-Vuelve
a tocarme y te tumbo los dientes Iero- Hablo entre dientes, apuntándolo con su
dedo índice con la respiración totalmente agitada sintiendo una especie de ira
arder por dentro.
-Me
lo merezco-reconoció con una sonrisa triste sobándose la mejilla la cual había
quedado devastada, el mayor tiene la mano pesada.
-Eso
y mucho más-Le grito.
Dejándose
llevar por el enojo, la ira, ese último comentario fue suficiente para encender
el detonador que en ese momento era Way, lo cogió de los hombros estrellándole
la espalda contra la pared, cayéndole a golpes luego.
Frank
al principio se defendió, agarrándole las manos y luego comenzar a forcejear
entre ambos, en una de esas Frank empujo a Gerard dando su cadera en una
esquina del escritorio por lo cual un pequeño gemido de dolor se dejó escuchar.
Frank
reacciono, no quería dañar al pelinegro ni mucho menos hacerlo rabiar más, muy
tarde; Gerard le miro severo lleno de rencor y bronca, debió parar antes de que
ese fuego enceguecedor de odio creciera aún más en el oji-verde.
-¡Gerard!
¡Basta! – Puso sus manos en alto en señal de rendirse.
Pero
este se le fue encima de nuevo sin escuchar ni detenerse a pensar en las
consecuencias, su raciocinio no funcionaba bien en ese momento. Quería hacerle
pagar de alguna manera, todo ese sufrimiento incauto que le causo. Mas ahora al
enterarse que todo fue una mentira. Ese año tan bonito junto al castaño fue una
mentira. Una vil mentira.
¿Cómo
debía reaccionar?
Se
dejó hacer, recibiendo gustoso su castigo. Todas las manotadas de Way le
dejaron la piel sensible y roja, el dolor de su labio se tornaba insoportable,
luego de que un puño se estampara justo ahí, donde antes Way le había mordido,
y había necesitado varias puntadas en su interior para reponerlo. Lo por vino
después. Debió pensarlo mejor antes de atreverse a enfrentar la ira de Way.
Un
adorno de cristal intacto en uno de sus estándares, fue a quedar hecho pedazos
al estampárselo en la cabeza a Iero. Fue
tan duro el impacto, que solo vio los trocitos de cristal volando por todos
lados, quedando incluso algunos incrustados en la piel de Frank.
Hasta
verlo caer al suelo fue consciente de
sus actos. Dando varios pasos hacia atrás se dejó caer al suelo, para tomarse
el rostro con sus manos, rasgarse las mejillas y gritar de frustración. Debía sacarlo todo. Tanto tiempo guardado ahí
dentro que ya dolía. Fueron siete años en los que quiso reclamarle tantas cosas
a Iero, reprochándose a sí mismo.
Necesitaba salir huyendo, pero un momento, no podía dejar a Iero tirado como un
trapo sucio en su oficina.
Luego
de varios minutos intentando normalizar los latidos de su corazón y la
respiración, se aproximó a gatear hasta Frank y moverlo un poco.
-¿Frank?
-Maldita
sea, no estoy para tus juegos-Le miro con el ceño fruncido-Levántate…que no te
pegue tan duro-volteo a ver hacia otro lado algo avergonzado aceptando lo
infantil y berrinchudo que se había comportado hace minutos.
“Tal
vez exagere”
Un
pequeño hilo de sangre se vislumbraba de entre sus cabellos marrones pasándose
triunfante por sus mejillas sonrojadas por los golpes dados.
“Ohh
–oh”
“¡Mierda!
Creo que lo mate!”
-..-
-¿A
qué demonios jugaban tú y Iero en tu oficina, eh?-Un Mikey totalmente
perturbado y ahora exaltado regañaba a su hermano luego de verlo llegar con
Iero en brazos al departamento. Este último desmayado y un Gerard con carita de
perrito mojado que cabía del arrepentimiento pidiendo ayuda.
-Una
larga historia-Suspira escondiendo su mirada sonrojado por todo lo ocurrido.
-
Par de masoquistas-Menciono entre dientes para luego agregarle con fingido
fastidio guardándose una sonrisa por dentro -Date un baño que apestas a sexo.
-..-
Una
semana llevaba Frank viviendo en el departamento de Gerard, este último por
sentirse culpable no le pedía que se largara de su hogar, estando al pendiente
de Iero sin merecérselo. Iero no cabía de la felicidad, todo absolutamente todo
había valido la pena, según su punto de vista. Su rostro hecho una mierda, poco le importaba. ¡Gerard
le estaba cuidando! Le besaría los pies incluso; a la divinidad que permitió
que ese adorno fuera a dar a las manos de Way y se lo estrellara en la cabeza.
Ver esa carita preocupada de Gee era sublime. Por fin mostraba afecto en sus
ojos por él. Una muy mínima, pero suficiente para él.
La
felicidad nunca es para siempre y el debería de saberlo muy bien.
Esa
tarde todo término para él, supo que estaba perdido. Segunda oportunidad. Esa
palabra no existe en el diccionario de Gerard.
-Entonces..
¿No lo piensas perdonar?
-No.-
Observa a Bert profundamente dormido en su cama, quien comienza a roncar, el
hombre está completamente borracho, como siempre por lo cual ni en cuenta de lo
que sucede a su alrededor- Un ex es un
ex. –Finaliza.
-No
me vengas con eso Gerard- con fastidio se levanta mirándole sin entender a su
hermano, sin entenderlo. En vez de buscar su felicidad cava su propia tumba-Tu
lo quieres.-Confirma-No a este vago.-Mira con repudio a su cuñado.
-..Yo..-Se
muerde los labios- creo que ya supere su amor.
Después
de eso no necesita escuchar nada más.
-..-
Frank
se ausento varias semanas del trabajo, se le hacía extraño la manera en que se
largó de su departamento. Ni siquiera un “gracias” por sus cuidados, le ofreció
el sinvergüenza. Al regresar de almorzar encontró una nota justo en medio con
unos documentos. Se extrañó al verlos, mucho más al leer lo que decía en la
nota.
Te espero en la
terraza. Xo.Frank.
“En
la terraza”
“A
que juegas ahora Iero”
Sin
pensárselo mucho se dirigió hacia allá. La curiosidad se apodero de él. Lo
encontró parado justo enfrente, observando el horizonte. Su vestimenta era
casual nada formal, tenis deportivos, unos jeans azules algo desgastados, una
polo, aunque lo que llamo su atención fueron los lentes de sol.
-¿Ya
los vistes?
-A
que te refieres-Pregunto confundido.
-Los
Documentos, míralos.
Sin
entender mucho, los abrió comenzando a leerlos “Certificado de acciones” grande fue su asombro al ver a nombre de quien
estaban
-Frank
¿Qué significa esto?.
-Lo
que estás pensando Gerard, eso significa –Le volteo a ver, quitándose los
lentes y mirándole directo a los ojos-Son tuyas, mis acciones que compre de
esta empresa son tuyas. Yo nunca quise quitarte nada y espero con esto lo
entiendas.
Gerard
se quedó sin habla momentánea. Eso era..era demasiado. Ese negocio era tan
importante para el cómo todo en su vida. Había luchado bastante para levantarla
junto con su amigo John y con varios inversionistas más.
-Bien
Gee, quería verte por última vez-hizo una mueca extraña en su rostro queriendo
formar una sonrisa.-Estas muy lindo hoy.
-No
entiendo.
-No
tienes que hacerlo. Solo me canse-suspiro- y entendí cuál es mi lugar-le coge
una mano depositando un nuevo sobre en este.-Es un recuerdo. –le acaricio una mano, sintiendo lo tersa y
delicada de esta. Recordando el martirio en que se convirtió ese deseo de
volver a tocarla luego de que se marchara.- Adiós Gee.
Gerard
observo el sobre luego sus manos, todo transcurrió tan lento en su interior,
¿Por qué Frank se empeñaba en hacerle sentir todas esas sensaciones extrañas en
su ser? Ahora le salía con esto.
-Te
volveré a ver. –Pregunto rápidamente, Frank ya se había dado la vuelta, se alejaba y sentía que en cualquier
momento sus piernas cederían ante el temblor que comenzaba a sentir.
-No
lo creo.
-..¿Porque?
¿No
es eso acaso lo que él quería?
-Es
mejor así.
Y
sin más se marchó.
¡Maldito
Iero! De nuevo se marchaba y le dejaba así, de improvisto. Con una u otra
sorpresa.
“Si este gesto no es amor”
-No
sé qué pueda ser.
-..-
La
noche en el Hotel Holiday era impetuosa, el ambiente muy ameno y cordial dando
la bienvenida a todos los miembros de la compañía que trabajando tan arduamente
habían cosechado tan buenos frutos. Esa noche se celebraba el lanzamiento de
una nueva línea de cosméticos al mercado. Todo marchaba muy bien para ellos.
Podían estar orgullosos de lo alcanzado.
Gerard
había decidido quedarse a pasar la noche en el hotel luego de que la recepción
terminara. Como su corazón masoquista lo ordena, pidió esa misma habitación en
la que una vez toco las puertas del cielo y al mismo tiempo casi agarrado de la
mano las del infierno.
Todo
ahí no eran más que recuerdos. Aunque la remodelación era diferente los
recuerdos seguían ahí, intactos. Reclamándole al oído él porque se negó a lo
que por derecho era suyo.
Hace
un año que no sabía nada de él. A Gerard le gustaba venir cada vez que podía al
hotel, a recordar. Muchas veces se preguntó qué hubiera pasado si le hubiera
dado esa oportunidad. Pero él hubiera no existe. No queda más que apegarse a la
dura realidad. A su realidad.
La
piscina del hotel se veía hermosa, todo en total silencio sin rastro alguno de
huéspedes, claro eran casi las dos de la madrugada. El resplandor de la luna le
daba un toque mágico al agua pacifica que dormía impetuosa.
No
pudo evitar suspirar ante la bella imagen.
Sosteniendo
entre sus manos el recuerdo que Frank le había dejado. Una foto de ambos. De
cuando eran novios. Él se veía tan contento en esa foto que soñaba con ese
momento que alguna vez existió. Recostado en Frank mientras este le envolvía
entre sus fuertes tatuados brazos con posesión.
Cierra
los ojos sintiendo el aire revolverle el cabello y acariciar sus mejillas.
Siente
la presencia de alguien de tras de él, no le da importancia, podría ser
cualquiera, piensa. Lugo un calor invadir su cuerpo cuando unos firmes brazos
le toman de la cintura con determinación. Se estremece.
Abre
rápidamente los ojos.
Tal
vez, solo tal vez…
Solo
hay alguien que le hace sentir así.
-No deberías estar a estas
horas fuera.-Habla seductor y ronco a su oído erizándole toda esa zona.-Alguien
podría querer secuestrarte y hacerte cosas.
Esa voz..
Sonríe cerrando los ojos
nuevamente.
-Tal vez desee que lo haga.
-Deseo concedido.
Deja
caer la foto que en su reverso decía: Espero que la memoria de tu corazón borre
todo lo malo que vivimos y los reemplace por los buenos como este; impregnado
en una fotografía. Cuando eso suceda; regresare. Te ama, Frank.
fin.

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