jueves, 6 de diciembre de 2012

Enamorado de mi ex, parte I, II



Titulo: Enamorado de mi ex,
Autor: Umbrella
Parejas: Frerard
Genero: Drama y Romance
NC-17 


Capitulo único

Parte I

No le había visto por más de 7 años, y nunca en lo que respecta a su apacible vida se hubiera imaginado encontrárselo en ese lugar, en ese  mismo lugar  en el que le había visto por última vez, donde se  habían entregado mutuamente por primera vez , donde se prometieron un amor más allá de lo razonable; eterno, un momento, amor eterno,  palabra de doble filo, antes se escuchaba prometedora llena de ensoñación para un joven corazón enamorado como lo era el suyo, el si creía en el amor eterno, creía , porque ese mismo amor se encargó de demostrarle, como se sentía estar entre nubecitas  rosas de azúcar  y al mismo tiempo, dejarle  caer  de cara contra rocas filosas, y vaya que dolía, había tenido una lección de vida muy dolorosa, había descubierto lo que es el desamor y lo cruel que es sentir que tu nubecita rosa que has creado se esfuma.  Él  creía en el amor eterno y ahora sabe que no existe, o al menos nada dura para siempre y él lo había aprendido de la peor forma y ahora  el destino se empecinaba en jugarle una mala pasada y vaya que era mala!

Hoy tenía una reunión de negocios con unos accionistas muy importantes de la ciudad, su misión era propagar unos productos nuevos que estaba por sacar al mercado, pero necesitaban presupuesto, ya que eran nuevos en la industria de los cosméticos y tenía que hacer que estos se sintieran atraídos  por el atractivo y calidad que tendría y sobretodo la utilidad que generaría, y no dudaran un segundo en invertir en ello.
Pero le sería difícil hacerlo, ya que uno de los inversionistas era nada más que su ex novio de secundaria, Frank Iero.

Su primer amor, primer desilusión, primer todo.

Le había visto en la recepción del hotel Holiday in,  hablando con otros colegas,  la reunión se llevaría a cabo en el  Décimo  piso en una sala de conferencias que tenía este, y el delgado hombre de estatura promedio, cabello negro azabache como el carbón mismo y encantadores ojos verdes no cabía de la impresión, todo tenía que ser una broma, una de muy mal gusto o estar soñando despierto una de sus peores o más anheladas pesadillas.

Porque tenía que encontrárselo precisamente hoy, que cumplía 2 años de feliz (si se le puede decir así) matrimonio con su esposo, hoy que tenía que estar más cuerdo que nunca y sin distracciones de por medio, él aparecía,  ese hombre ahí presente era más que una distracción, era un delirio que lo podía sacar de sus cinco sentidos si se lo proponía…

Y es que para su desgracia el hombre no había cambiado nada, se mantenía igual, tan demándate con esa presencia varonil  destacable, tan fresco, se veía muy bien, tan atractivo como siempre lo fue.

Gerard al llegar a la recepción y notar al peli-castaño se quedó como estatua en el piso, con los ojos abiertos hasta el punto de dolerles por tal acto, la boca completamente  abierta de la impresión,  palideció  de inmediato, es que no cabía del asombro, que hacia su peor tormento ahí, justo ahí. Parado como la gran cosa con su aire de superioridad por las nubes, sabiéndose mucho para un simple mortal. Pero había que entenderlo, el no exageraba era y es un Hombre con un gran potencial, atractivo por donde lo vieras, con un gran intelecto porque este hombre no solo era belleza absoluta atrapada en una cajita miniatura, sino un genio de los negocios. Dueño de una de las Industrias más prestigiosas del país. Y se preguntaran  como es que el oji-verde sabe todo esto. Fácil; las portadas de las business magazines  casi siempre llevan al castaño con una enorme sonrisa  en primera plana. 

Logro salir de su ensimamiento al escuchar a su tormento reír a carcajada suelta por algún chiste que habrá hecho alguno de los presentes ahí, este aún no se percataba de su presencia, entonces decidió huir antes de que lo notara.
Gerard  logro llegar a la sala de conferencias al parecer era el primero en hacerlo, se dejó caer en un sillón y se agarró la cabeza con desespero, estaba temblando, que hacia Frank ahí, porque se empecinaban así con él, no era justo, nada era justo.
Se había jurado que ese día que rompieron seria el ultimo que lo vería, y luego de llorarle su partida por meses se repondría y seguiría adelante, porque la vida sigue no, le costó; si,  mucho, olvidarlo no sería fácil, olvidarlo no fue fácil.

Pero si ya le había olvidado porque esa reacción

Ni él lo sabía, tal vez  solo era la primera impresión, una persona que fue tan importante en su vida luego de tanto tiempo de no verlo, era lógico no?
Decidió ir al baño, lavarse la cara y tomar un vaso con agua, con eso estaría bien, debía calmarse y no dejar que los nervios le ganaran partida, debía comportarse normal, neutro, como si no le importara su presencia, más que todo demostrarle que ya no significaba nada en su vida, solo un mágico recuerdo que atesoraría siempre, un suspiro se escapó de sus labios, se reprendió mentalmente,  y preparo todo para la presentación del producto.

Los futuros inversionistas comenzaron a llegar, tomando asiento, uno a uno, su asistente que acaba de llegar hace unos minutos atrás les indicaba su lugar, Gerard  le había reprendido diciéndole como no le había mencionado que uno de ellos era Iero , y que porque no estaba en la lista de invitados, ella se defendió argumentando que uno de los empresarios había cancelado a ultima hora y en su ausencia mandaba a un muy buen amigo suyo que estaría más que interesado en la propuesta y que ella se lo había hecho saber pero al parecer alguien habían estado tan distraído esa mañana que no había captado nada.

Gerard  se regañó mentalmente por eso, mientras conectaba el proyector a la laptop para la presentación, volteo a ver a los demás, y no pudo evitar perderse en los avellanas frente a él, si Frank ya estaba ahí, mirándole inquisidora mente, tal vez asombrado de igual manera por verlo de nuevo, o tal vez le valía muy poco, no lo sabía. Intentaba no verle mucho. Si no terminaría siendo un completo desastre, no quería convertirse en una gelatina y tartamudear frente a posibles inversionistas.      Tenía que ser firme y decisivo a la hora de expresarse. Ya de por si era bastante difícil hablar en público, tener como espectador a tu ex, una persona que aún no sabía qué posición tenia todavía en su corazón, no era fácil.   
    
-Nuestra empresa esta consiente que no es fácil confiar e invertir una x cantidad de dinero a nuestro proyecto, sobretodo porque venimos comenzando a entrar poco a poco en el mercado, pero si nos hemos tomado la confianza de llamarles y pedirles su apoyo para el lanzamiento de los nuevos productos de belleza es porque tenemos grandiosas expectativas-

Hizo una pausa observando a todos los presentes, la mayoría eran personas mayores con una gran barriga por delante, el único joven era Frank,  el cual lo veía fijamente sin pestañear, toda su atención en su persona, eso empeora las cosas, se puso nervioso, mejor quito su mirada o se descontrolaría, se conocía muy bien.    

La reunión prosiguió, expuso todos sus puntos y argumentos mientras pasaba de una diapositiva a otra, tratando de no desconcentrarse al posar sus finos ojos en Frank, esto era mucha distracción y esos pequeños temblores en su cuerpo al solo pensarlo eran estresantes. Miro por unos instantes al chico bajito y la mirada de este era profunda, demasiado para su mente.    
-
Oh Dios Frank, ¡deja de mirarme!¡deja de mirarme! ¡ joder, me pone nervioso!

-Sabemos que la competencia va ser aplastante, pero con un buen plan de marketing publicitario como el que les acabo de presentar, no hay opción a fallas, Señores las cifras o mejor dicho las estadísticas no mienten, el estimado en utilidades seria enorme y..

-Esto sería solo si el plan de mercado funciona correctamente-Uno de los posibles inversionistas interrumpió no muy convencido-que pasaría si hubieran fallas. Cuáles son las probabilidades de fracaso.

-Todo lo tenemos calculado –Suspiro nervioso, por las caras de los tipos, daba a conocer que no los estaba convenciendo, tenía que hacer algo ¡urgente!-las proba..

-Le entro- Gerard se fastidio al sentirse nuevamente interrumpido. 

Frank ya se había cansado hace rato de ver o estudiar cada una de las hipótesis planteadas por el muchacho frente a él, cada grafica  hablaba por sí sola, él tenía un quinto sentido para los negocios, cada inversión era acertada en un 99,9 % y se jactaba de ello. Y esta no sería la excepción, su dinero estaría seguro. No por el hecho de que el expositor fuera nada más y nada menos que su sexy ex novio.   

Para ser franco hace rato había dejado de escuchar al pelinegro explicar cada una de las prioridades del éxito del negocio, esa tentadora imagen frente a él, daba para más. Era imposible que el deseo inmoral pero deseado a la vez lo invadieran al ver esos finos labios moverse al hablar. Ésa era una tentación maravillosa, suficiente para hacerlo ceder ante tal proyecto. Uno muy visionario pero con poco presupuesto. Él se encargaría de cambiar eso.

-Qu..ue has dicho, discul..culpa-Tartamudeo el oji-verde sin poder evitarlo, Frank lo estaba viendo, pero esta vez de una forma no muy sana, embruteciendo su sistema nervioso más de la cuenta.

-Dime la cifra y te hago un cheque ahorita mismo-Respondió tranquilo, dejando a todos atónitos, sin habla momentánea.

Uno a uno fue cediendo ante la iniciativa desprolija pero acertada del magnate, el solo hecho de que este aceptara tal innovadora propuesta era suficiente agremio para poner sus ojos en el pálido representante de la nueva compañía y confiar. 

Todo saldría de maravilla.

Minutos más tarde la sala de proyecciones se encontraba vacía y con luz tenue amarillenta de las lamparillas a los costados, el chico cabello azabache guardaba todo en completo silencio tratando de no cometer ninguna torpeza, gracias a la atenta mirada de Iero, su ex novio. Quien se había rehusado a marcharse sin antes mantener una charla con él.

¡Lo sabía, sabía lo que Iero quería!. Pero sinceramente él no se encontraba preparado aun. ¡!Que le iba decir!!, ¡qué demonios se suponía iba a charlar con su ex!, al cual no veía por más de 7 años.  No quería saber nada, ni como le trataba la vida, aunque ya sabía que muy bien, si estaba en pareja, bueno no es que a él le importase aun. Para nada. Solo no quería saberlo, prefería no saberlo joder!.

-Porque lo hiciste-Pregunto de repente el pelinegro, rompiendo el hielo entre ambos, mirándole fijamente intentando inyectar la dosis necesaria de odio y desprecio en su mirada para el magnate, quien veía encantado como esas dos prolijas perlas esmeraldas brillaban de expectación, ¡para él, solo para el! – ¡Responde!  No te hagas el idiota que es contigo- Bufo molesto ante la mirada acaramelada que en vez de molestia solo reflejaban ¡ternura!¿pero porque? Se preguntó el oji-verde.

-Me esperaba tal afectuoso recibimiento de tu parte Way-Hizo una pausa-después de 7 años de no vernos, me hubiera gustado por lo menos un ¡me alegra verte de nuevo Frankie! – Comento divertido acercándosele.

Este bufo con más molestia, pero como era cínico el desgraciado-pensó Way-
Acaso quería que le celebre por volver a verlo, después de lo que le hizo, de la forma en que jugo con él y pisoteo sus ilusiones, sus sentimientos, su orgullo ante todo. Ese maldito día que termino con él.  Si antes estaba nervioso, ahora se comenzaba a podrir de odio contra el magnate, quien no borraba de su cara esa mirada, esa mirada que alguna vez amo y que ahora con mucho gusto la borraba  estampando su puño en su cara.

-No me cambies el tema Iero- Respondió con la mandíbula tensa.

-¡Uh! Bien –Suspira-No lo hice para ayudarte si es lo que te molesta, ya te los habías echado prácticamente al bolsillo al igual que lo hiciste conmigo, por eso accedí a invertir-Gee lo mira sin creerle mucho, achicando su mirada, Iero aprovecho su distracción tomando su mandíbula de manera sugerente, acariciando la misma 

–No me debes nada, todito es mérito tuyo-le guiño un ojo-… Gee-Susurro lo último muy cerca de su boca. 

A Gerard le temblaron las piernas en ese instante, quitándose como rayo a Frank de encima, como si este tuviera lepra ¡Pero que atrevimiento! –Pensó.

-No te me acerques Iero-Lo miro incrédulo-mantén la distancia, no seas altanero.

- jajaja está bien tranquilo. Que no te hare nada-lo mira de manera sugerente -que no quieras.

-Eres un….-Lo mira negando negativamente, aflorando una pequeña sonrisa de sus labios, sonrisa que enloqueció al oji-avellana.

Ya que antes de que este se diera cuenta lo tenía prendido de sus labios succionando de estos como si su vida dependiera de ellos. Cuál abeja cuando se prende del polen delicioso de las flores. Gerard tardó en reaccionar, aturdido ante tal sorpresa. ¡Y cómo no estarlo!, si hace unas horas alguien le hubiera planteado la mala broma de ver de nuevo a su ex, que este le cayera como un cachorro de león hambriento sobre su presa, para prácticamente devorarlo, masticar sus labios, beber de su saliva y succionar su aliento. De tal manera. Nunca se lo hubiese creído, se hubiese reído en su cara por tal preposición.

Pero ahí se encontraba el, respondiendo el beso salvaje del magnate, dejándose hacer cual dócil dama, abriendo su boca hasta no dar más, para sentir la lengua de Iero hasta el fondo. Saboreándose, mordiéndose, profanándose, jodiendose mutuamente.

Cayendo ante tal  Provocativa tentación…y se sentía jodidamente bien.

La boca de Iero era el paraíso, sabia igual que antes !Deliciosa! como  cuando se la pasaba horas robándole besos a escondidas mientras este se hacia el dormido. 
Una de las manos de Iero apretujaba su trasero, sonrió respirando entrecortadamente, a solo escasos de los ahora rojizos labios.   Frank alguna vez le menciono cuanto amaba su trasero, que era redondito y paradito. Muy jodible. 
¡Mendigo Iero!

Tembló al sentirlo invadir sus interiores, el magnate había metido sus curiosas manos dentro de los bóxer de Way, tocando ahora sin ningún estorbo las pálidas nalgas de este.

Se mordió los labios buscando sus iguales, drogándose con su néctar. Frank no podía estar más feliz. Nunca se imaginó que su pelinegro fuera a ceder tan fácil, pensó tal vez encontrarse con un Gerard resentido, y bueno lo estaba. Eso lo sabía,  sus ojos eran como dos espejos en los cuales él se podía apreciar en su esplendor y también apreciar todo el dolor y desprecio que estos albergaban para su persona. Incluso para su recuerdo.

Pero él estaba decidido, esa noche el pelinegro iba ser suyo de nuevo, iba a regresar a sus brazos aunque este no quisiera, y si tenía que utilizar la fuerza pues lo haría. Nada de eso fue necesario. Su Gerard esta sumiso, ido, deseoso por él, tanto como el por su cuerpo.

Frank ya sabía de este encuentro, lo vio venir y no rechazo la oportunidad que le daba uno de sus amigos invitados a la reunión de ese día. Le agradecía a Bryan, le haría un altar si era posible. Hace tiempos que venía buscando la excusa perfecta para acercársele al mayor, a su ex. Y he aquí tal excusa.

Tomo de la cintura a Gerard posicionándolo con las piernas abiertas sobre el ovalado y enorme mesón en que minutos atrás habían ocupado los inversionistas, este llevó sus manos hacia atrás, sosteniéndose de estas, llevándose a su paso algunos vasitos de plástico en los cuales había servido bebida refrescante hace solo minutos.

Iero comenzó a besar su cuello, saboreando su sabor, deslizando su lengua por el estilizado y largo cuello, subiéndose el también al mesón, posicionando cada pierna al lado de la pelvis de este, restregándose como una serpiente sobre la ya pronunciada erección. El roce era exquisito, ambos mugieron al unísono como dos bestias enjauladas. Ya Gee tenía la camisa desabotonada el saco hace ratos que había sido tirado hacia cualquier sitio, Iero en cambio solo los primeros botones.

-Oh mi Gee, Mi Gee-susurro ronco en el oído-serás mío de nuevo.

Y todo sucumbió tan rápido como comenzó, como en cámara lenta surgieron imágenes del último encuentro sexual que  hace siete años habían tenido. Recordándolo todo, como se había entregado por primera vez a este, y luego como lo dejaba, todo por una absurda pero tentadora propuesta en Los Ángeles.

Él no era juguete de nadie, pero en que estaba pensando al dejarse llevar por la pasión perdida y ahora encontrada.

Empujo a Frank tan fuerte que este salió disparado cayendo  de espaldas al suelo golpeándose la misma que gimió al intentar levantarse.

-Yo no soy tu juguete Iero-Se bajó rápidamente abotonándose su camisa, buscando su portafolios para salir huyendo de ahí- ¡Que te has creído!-Le grito.

Iero reaccionando a tiempo atrapo del pie izquierdo a su Gerard, no permitiría que se fuera sin antes que escuchara lo que tenía para decirle, de la prisa que llevaba Gerard por salir de allí, cayó al suelo gracias al agarre, Frank aprovecho subiéndosele encima y sosteniendo ambas manos arriba de su cabeza.

-Tú no te vas a ir, sin antes escucharme Gerard-Su respiración se escuchaba bastante agitada, acerco su rostro hasta dejarlo nariz con nariz, compartiendo aire, sintiendo el olor de sus húmedos alientos al hablar-Cometí mucho errores en mi vida Gee, y no soy perfecto aun tu así lo creas- Gee desvió su mirada, tenerlo tan cerca, sintiéndolo era perturbador ¡oh Dios! Que pasaba con el-  soy humano Gee, y como tal cometí el peor error y lo estoy pagando caro-excusas y más excusas, acaso Iero no se cansaba de ellas, pensó fastidiado el oji-verde- …Yo aún no te he podido olvidar.-¡Maldición!

Algo hizo crak en su interior y sus ojos se llenaron de lágrimas, no era justo que el viniera con estos discursos baratos ahora. Tenía la imagen de su ruptura muy vivida en su interior, cada noche la soñaba, el cómo le lloraba, le suplicaba no lo dejara, pero este hizo oído sordo a todo.

<< -¡Basta! Deja de llorar, compórtate Gerard-Lo mira fastidiado, -Tu y yo termínamos, punto. Pasas a ser nada en mi vida. >>

-¡Cállate! no te quiero escuchar-Le reto con la mirada, los ojos avellanas estaban aguados, esos hermosos ojos se encontraban llenos de lágrimas por él, le dolió, pero todo debía ser una mentira, ser fuerte y no caer ante la trampa que resultaba el menor para el-Me importa una mierda si me olvidaste o no, no te lo estoy preguntando-Hablo lleno de rabia-Ahora quítate de encima, y déjame en paz, porque yo hace mucho te olvide.

-¡Eso no es cierto!-Tomo con ambas manos su rostro, soltando el agarre de sus manos, se alteró al escuchar esas palabras de su bello pelinegro.

-Si lo es-le grito.

-¡Así!-Apretó sus mejillas, sintiendo su corazón arrugarse, ¡nada debía ser cierto!!Nada tenía sentido!-Entonces contéstame una cosa-Le mira expectante-Porque si no sientes nada ya por mí y te olvidaste completamente de mí, ¿tu cuerpo se eriza y tiembla ante mi tacto?-Gerard abre grande los ojos, Iero sonríe, eso confirma sus sospechas-No trates de negarlo, porque lo he sentido y te he visto, como me evitaste en toda la exposición, tu nerviosismo, Tus ojos…

-Qu…ue tie..tienen mis ojos- Tartamudea sin poder evitarlo. Esa cercanía lo descomponía por completo.

-Ellos me lo dicen todo, ese odio y resentimiento que no es más que una máscara  hacia lo que en verdad sientes, detrás se encuentra la devoción inclusive puedo leer amor ahí dentro-hablo completamente seguro.

-Estás loco Iero-su mandíbula se tensó, y hablo con los dientes apretados..!odio escuchar eso!  -Yo a ti te repudio, me causas nausea ¡sabes! Si no te quitas de encima, no respondo por mis actos.

-Sí, lo estoy y mucho por ti-Ya arto de la situación y de un pelinegro que se negaba a escucharle, tendría que actuar, tal vez sus actos hablaran más que sus palabras-¡ahhhhhhhhh!-Pero se equivocó.

Un grito de dolor provino de su garganta al querer besarle a la fuerza, Gerard se prendió de sus labios como un tiburón hambriento, mordiendo lo más fuerte que pudo, dejándole un labio desecho y con mucha sangre brotando.

Aprovecho la situación de dolor del otro y se lo quitó de encima, huyendo del lugar no sin antes dejarle una patada en el estómago y gritarle un “Entiéndelo Iero, eres nada en mi vida” muy similares a las que este alguna vez le dijo.
Sin importarle el dolor se incorporó rápidamente y lo siguió logrando llegar a tiempo al elevador y meterse con él, pero no iban solos, dos señores de avanzada edad les acompañaban. Gee se encontraba al fondo, él se colocó a su costado para así susurrarle cosas al oído.

-Gee mi amor tenemos que hablar

-Déjame en paz.

-Por favor tienes que escucharme.

Los señores miraron con algo de curiosidad y asco en sus miradas hacia el magnate ya que este llevaba su camisa con varias gotas de sangre sin contar con su labio ensangrentado, el hotel era de alta categoría por lo cual solo gente refinada lo hospedaban, estos no entendían como permitían que gentuza como esa entrara a un lugar así.

Si supieran-pensó Iero, su cabello revuelto, sudado, su camisa a medio abotonar. Si daba mucho que pensar. 

-Cállate, no hagas espectáculo Iero.

6…..5….4

¡Porque mierda se tarda tanto este elevador! ¡Dios! ¡Que agonía!

-Si no me escuchas, Gritare.

-Haz lo que quieras no me importa.
3…2

¡Maldición!
-Tú lo pediste. Pero hare algo mejor.

Tomo a Gerard de las caderas acorralándole en una esquina del elevador, pegando sus labios ahora con sangre en ellos a los de Gerard, sin importarle la punzada de dolor que sintió en ellos al hacer tal acto. La humedad y sabor metálico de la sangre junto a la saliva fue lo que reino en ese beso algo violento, unos ojos que no eran bienvenidos a la fiesta los observaron con repudio y asombro.  Ver dos hombres besándose de tal forma, esa sí que era una buena toma para cualquier otro par de ojos curiosos, pero no para dos señores conservadores.


….1

-Par de afeminados pervertidos. ¡Hijos del Diablo! ¡Que asco!
Gerard logro zafarse del agarre de Frank saliendo disparado de ahí, cruzo el lobby casi corriendo, eso ya era el colmo. Como había podido Frank avergonzarlo de tal manera.

¡Asco!!Porque tenías que meterme la lengua Frank, y el sabor de tu sangre es algo que no te perdonare jamás!

Frank solo sonrió triste viéndolo perderse entre la multitud de gente que deambulaba en la gigantesca New York.

Gerard era un chico muy impredecible, vengativo, y muy orgulloso. Debió saber que la pelea por su perdón y su amor no sería fácil. Un labio roto y un hematoma en el estómago eran poca cosa, era un sufrimiento extra que tendría que soportar por su estupidez hace siete años, se lo tenía merecido, muy bien merecido, por el amor de su bello pelinegro sería capaz de aguantar todos los golpes que este le quisiera propiciar, con una enorme sonrisa inclusive los recibiría. Y mierda, lo conocía también que sabía ese era solo el comienzo.


-..-


 Un timbre, dos timbre.. tres…
Nada.

Nadie salía a abrirle, no lo entendía. Estaba completamente seguro que la dirección del departamento de Gerard era correcta. Ya hace más de una semana que no lo veía, desde aquel incidente en el Hotel.
Una hora después.

-Cuánto tiempo más piensas tener a uno de los siete enanitos de Blanca Nieves, persiguiéndote y llorando por todas las esquinas de esta ciudad por ti- 

-No lo llames así-Lo mira nervioso, mordiéndose la uña del dedo meñique en señal de ansiedad-Y no sé de qué me hablas-Cambia rápidamente de tema.

-¿Te molesta?- sonríe notando como su amado hermanito esquiva su mirada inquisidora, sabiendo que a él, a Michael Way no le puede ocultar nada-¿Que lo llame enano? Te molesta-confirma con expresión de asombro-No veo porque si tú lo “odias”-Hace comillas con los dedos echándose una sonrisa burlona, Gerard de inmediato lo mira mal, sentándose en el sofá  en la sala de estar y cruzándose de brazos, crispándose al oír el incitante sonido del timbre que no cesa.

-Te lo digo, es mejor que le abras, ya me arto ese maldito sonido-Apunto hacia la puerta-Si no para yo mismo le patearé el trasero al maldito duende ese por dejarte tirado por tanto tiempo y yo aguantando tus lloriqueos.

-¡Cállate Mikey!-Grito, enseguida se lleva sus manos a sus cabellos negruzcos como la noche, para revolverlos bruscamente en señal de total desesperación-Si no vas a ayudar no digas nada-Mascullo en apenas un hilo de voz. 

Esa semana fue una total odisea para el pelinegro, se le veía todo el tiempo ido, nervioso, ansioso, demasiado ansioso, más de dos juegos de vajillas habían terminado en el suelo hechos pedazos gracias a su torpeza. El no quería hacerlo sentir peor de como ya se sentía, sabía que un futuro encuentro con Iero lo dejaría totalmente devastado, que todo lo que había logrado avanzar en todos esos años por la partida del castaño estaban a punto de irse a la borda, derrumbando su integridad, su fortaleza.

Iero le había causado demasiado daño, le había herido en lo más profundo, había jugado y pisoteado sus sentimientos, tratándolo como un juguete inservible. Mucho apoyo había necesitado el pelinegro para salir adelante.

Mikey sabía todo eso, y su propósito no era joderle más la existencia, si no lo contrario, algo bueno debía tener Iero. No podían ser tan malas sus intenciones. Si Way mayor había sufrido acoso en esa reunión, el por parte de Iero había tenido que bancarse por más de año y medio las constantes llamadas por parte de Frank  preguntando por Gee. No sabía ni cómo y no tenía la intención de enterarse tampoco, pero este tenía consigo su número celular, prácticamente lo acosaba a diario, pidiendo perdón y que le ayudara como futuro cuñado con el oji-verde. Al principio se negó, ya que grande fue su sorpresa al saber de nuevo del Hijo de Puta que le había roto el corazón a su Hermano. Luego lo localizo y le dejo ir toda su rabia, haciéndole pagar cada una de las lágrimas de uno de sus  tesoros más preciados como ser su hermano.

En conclusión, si después de su paliza y de pasar por tantas molestias, insistía tanto, sus intenciones debían ser buenas ¡verdad! Porque Iero podía tener inclusive comprar a cuanta gente quisiera para un revolcón. El bienestar de Iero poco le importaba pero si unir de nuevo a su hermano a Iero le daba la felicidad que este necesitaba, haría lo que estuviera en sus manos.

-¡Gee!-Menciono bajito, en un pequeño susurro-¡Gee!..Mírame-Aparto sus manos de su rostro, ya que este se refugiaba ahí, acaricio sus mejillas, apartando los rebelde mechones negros que ocultaban las acuosas pero bellas esmeraldas de este-Mi amor, tu confías en mi verdad-Gee asintió tortuoso, sorbiendo su nariz-Entonces sabes que quiero lo mejor para ti-Hace una pausa notando lo hermoso que es su hermano y preguntándose como Iero pudo ser tan imbécil de dejar ir algo tan valioso como esto- …y si lo mejor es Iero pues..-Gerard hizo una mueca con su cara, apartándose rápidamente del tacto del menor, con miedo de escuchar lo que saldría de sus labios.

-Hey.. ¿A dónde crees que vas?-Lo atrapa antes que se escape de el-Escúchame, no te pido que le hagas caso o le des otra oportunidad; solamente escúchalo, escucha lo que tiene para decirte. ¡No pierdes nada con eso!-Susurra a su oído, abrazándolo por la espalda, sosteniéndolo por la cintura y apegándolo más a su cuerpo.


-Tengo miedo Mikey –susurra cerrando los ojos, con ese tan conocido nudo en la garganta, sus fuerzas se perderán y caerá en ese abismo que significa Frank en su vida.

-¿De qué Gee? ¿De lo que te pueda decir? ¿De lo que te pueda confesar?¿De creerle acaso?

-¡Sí!-Abre sus ojos sosteniendo su cabeza sobre la de Mikey quien cierra los ojos ante el cálido contacto-Tengo miedo de creerle-Dos lágrimas caen por sus mejillas al tiempo que escucha el pare del tintineo de su puerta, tal vez Iero solo se cansó-¡No quiero creerle!...cada vez que lo hago-Se da vuelta mirando a su hermano-…Me daña.  –confiesa.

-Ya, no digas más-Limpia las lágrimas cristalinas  y sinceras de su hermano, sintiéndose impotente y odiándose por causar tales lágrimas, aunque sabe que el único culpable directamente es otro-Que me están dando ganas de matarlo a ese infeliz –comenta entre dientes.

Sin querer le aflora una sonrisa al pelinegro, quien le golpea el hombro en señal de broma.

-Tonto.

-Y yo soy el tonto- sonríe igual elevando una ceja muy a su estilo-Ven aquí-Lo atrapa de nueva plantándole un beso en los labios, en forma del inmenso cariño que se tienen y del apoyo mutuo que siempre existirá entre ellos-Además para el marido vago que te cargas prefiero a Iero. 

-¡Mikey!-Se suelta rápidamente de nuevo-Deja a Bert lejos de esto quieres, no discutiré más el tema -Comenta estresado rápidamente al saber que su hermanito refutara todo lo que diga-¡CALLATE!- Dice y se pierde rumbo a su habitación azotando la puerta para hacerle ver su error.





Parte II




Lunes en la mañana y el jefe había mandado a llamar al personal ejecutivo a reunión inmediata, no se le hacía raro. Mayormente estas eran frecuentes, servían para discutir las actividades y eventos importantes que se desarrollarían en la semana, procurando entre todos hacerlo lo mejor posible y deseándose las mejores vibras unos con otros. Un equipo bastante unido los caracterizaba sobre todo en una empresa pequeña que viene comenzando a destacarse y hacerse camino en un mercado que no deja posibilidades a las equivocaciones.
Ese día precisamente se sentía con muchos ánimos, muchas emociones encontradas todavía, pero de muy buen humor  ya había tenido tiempo para lamentarse y llorar por los recuerdos lacerantes de un mórbido pasado, ahora debía votar toda esa depresión  en un cubo de basura, olvidarse de la existencia de cierta personita petulante que es capaz de erizarle cada bello del cuerpo con su sola presencia. Así que “No más Frank para Gerard”
Lo malo es cuando las cosas no te salen como tú te lo esperas y el destino se encarga de hincharte las bolas.

-Como ya sabrán los acontecimientos de la semana pasada, que fueron muy positivos para la empresa, gracias a nuestro “Master en Finanzas” –Refiriéndose al peli-negro quien inmediatamente se sonrojo hasta el punto de sentirse incomodo al escuchar los aplausos de sus compañeros, el hecho de sentirse destacado no es algo que lo engrandezca cosa muy contraria a su antiguo novio.-Gerard logro que un eminente personaje deseara formar parte de nuestra compañía, sin mencionar muchos de sus logros, este llego en hora buena.

-Así es mi querido amigo John; estoy muy satisfecho con el proyecto de la nueva línea de cosméticos sobretodo sabiendo que Gerard es la persona encargada –Se atrevió a pasar su mano sobre los hombros del peli-negro en modo de abrazo, sonriéndole a todos, mostrándoles compañerismo, sabiéndose a sí mismo que solo era una excusa para tocar al otro, no conforme, dándole un pequeño apretón al final     -Mi dinero quedo en buenas manos.

“Ayy no díganme que esto es una broma”

“Que hace el aquí”
“Su voz, su molesta voz”
“Porque este escalofrió en mi cuerpo”


-¿Que hace el aquí?

Y sin poder detener el vómito de palabras dejo escapar su molestia ¿Qué demonios hace Frank Iero en la empresa? ¡Claro! La respuesta es clara ¡Joderlo a el! Que más podría esperar.  Después de su último encuentro se esperaba existiera entre ellos por lo menos 4800 kilómetros de distancia, o almenos tuviera un poco de dignidad luego de dejarle bien en claro su posición y no tuviera el coraje de encararlo de nuevo. Al parecer Frank Iero necesita más que arrancarle un labio de un mordisco. 

Su indiferencia no surtió efecto.

-Soy el nuevo socio Gerard, es mi deb..

-Quieres callarte que no es contigo-Lo mira indiferente, apartando el brazo de Frank de si mismo.- ¿John?

-Como Frank ya lo menciono, ahora que es socio forma parte de esta gran familia y como tal quiere incorporarse a supervisar las actividades, por lo menos hasta que finalice el proyecto. 

-Sus empresas están en los Ángeles, es allí adonde pertenece.  

-Tengo muy buenos administradores Gee, no te preocupes, mis empresas estarán bien con unos meses que me ausente.

La mayoría ahí presente habían pasado a segundo plano, solamente escuchando sin entender ni agregar nada. Después de todo eran prácticamente los dueños, con la mayor parte de las acciones a su nombre. Mayormente eran quienes tomaban las decisiones más importantes teniendo en cuenta obviamente la palabra de los demás socios y dueños. Way con casi un 27% de acciones tenía derecho, y mucho a ejercer su autoridad, se trataba de su empresa. No era justo que Iero ahora también se inmiscuera en esto.

-Es de mucha importancia para mí lo que se está logrando aquí.

“Cínico”

-Sabes cómo es el protocolo. No entiendo tu actitud Gerard. –Hablo John ya bastante irritado.

-Sabes que no es necesaria tu presencia aquí, lo sabes Frank.

Gerard se había ausentado una semana, luego de su fuerte encuentro con su ex amor necesitaba tiempo para descansar  y  reponerse. Semana que Frank había aprovechado para ponerse al tanto y para pedir instalarse en la misma haciendo ejercer sus derechos después de todo la cifra de dinero aportada hablaba por si sola.

-Eso no está a discusión-volteo a ver hacia otro lado sin poder seguirle sosteniendo la mirada lacerante y llena de indiferencia de su oji-verde, se tensó. No le gustaba esa mirada.

-Se te enviarían reportes semanales muy bien detallados, como se hace con los inversionistas extranjeros, no es nec..

-No cambiare de opinión, te guste o no me veraz todos los días aquí.

-Frank..no seas terco.-Le alzo la voz.

-!Esta también es mi empresa ahora!!-Corto prácticamente gritándole, él no era un ser pacifico, se salía de sus casillas muy rápidamente, con el oji-verde siempre era lo contrario, se mostraba  pasivo inclusive algunas veces sumiso a lo que el pelinegro dispusiera, pero la mirada irritada y lacerante de su Gee no ayudaba en nada a aplacar su personalidad nada humilde, su autocontrol se iba a la mierda  al verse acorralado, las cosas no le estaban saliendo bien “Cada vez te siento más lejos“  

!Entiéndalo!    -Gerard yo..

-¡No digas más Frank!–susurro algo dolido- Siempre logras tus objetivos después de todo ¿No?. “Que te odie un poco más” Estaré en mi oficina.

-Hablare con el-

-¡Hazlo!-Murmuro molesto.

-Y ustedes que ven-Los miro con cara de muy pocos amigos

Nada mejoro cuando el pelinegro se enteró que inevitablemente su amigo y socio John  había cedido ante la tentadora oferta que le hiciera el magnate. Este sin pensárselo mucho le vendió más de la mitad de sus acciones quedando el oji-avellana como el accionista mayoritario. En ese momento sintió como las paredes de su oficina se reducían el piso bajo sus pies desaparecía llevándoselo consigo a un gran abismo sin salida. Varias lágrimas de frustración hicieron su habitual aparición ese día, surcando la delicada piel y llevándose consigo el poco afecto que aun sentía  ¡El descaro de Iero era increíble!. En cambio Frank se encontraba feliz, estar de nuevo cerca de su pelinegro era suficiente para eliminar cualquier mala reacción  ese día, ya lo haría caer de nuevo en su telaraña, de donde nunca debió dejarlo escapar.  Sin querer ser consiente del sufrimiento del otro. Su egoísta corazón no se lo permitía aun pisando territorio prohibido. Estaba dispuesto a jugárselas todas por Gerard.


¿Ganar o perder?.

“Perdóname Gee, pero en la guerra y en el amor todo se vale”

Solo esperaba que ese amor perdido tan grande que alguna vez le tuvo, superara todo el odio que ahora le tiene y le tendrá cuando sepa su verdad.

Perder no era una opción.


-..-

Un mes había surgido desde su última conversación, todos los empleados eran testigos de la incomodidad en el ambiente, Iero está viviendo en carne propia el pesado castigo de la indiferencia. Gerard podía ser el chico más dulce y tierno que sus ojos habrían tenido el placer de ver, pero también podía ser el ser más frio e indiferente. Haciéndote sentir inexistente con su sólida mirada. Y así se sentía. Tanto que cada vez que podía destruía algún objeto de su moderna oficina haciéndolo trizas, quitándose un poco la rabia acumulada. Un mes, un maldito y largo mes pasaba. Y ..y Gee no le hablaba, Gee no le miraba, el no existía en su mirada. ¿Dónde quedo mi Gerard? Miles de veces intento acercarse pero nada, en el elevador, en la cafetería, en el pasillo. Siempre que podía le mandaba pequeños recados en servilletas, tarjetas decoradas, Nada. Todas las noches un ramo de orquídeas la flor preferida del pelinegro eran destinadas a su departamento. Esperando ver en la mañana una pizca de ese brillo verdoso tan hermoso en él, dedicado para su persona. Pero al parecer Gerard se había hecho inmune al virus que resultaba ser Frank para él. 


-..-


>”¿Gerard todavía tienes esa orquídea contigo?-sonríe-Esta vieja y marchita  
>”!Lo sé!-Se sonroja-Pero es mi flor favorita además fue tu primer regalo y para mi tiene significado Frankie”
>”!ohh!-Se rasca la cabeza abochornado, ¿su primer regalo? Pero si la arrancó del jardín de su vecina.- Bien, quiero que la reemplaces porque todas las mañanas te traeré una nueva.
>”Te amo tonto y no es necesario, pero igual las aceptare”
>”Cursi”


-Orquídeas- sonríe melancólico ante los recuerdos-Cuando te cansaras Frank.
Espera que lo hiciera pronto, no resistiría mucho. Cada una de las cosas hechas por Frank. Le recordaba tanto al Frankie tierno y travieso de antes.  Antes de esa noche todo fue perfecto.


Mira su computadora y sonríe negándose a sí mismo.

En el buscador de una página web se encontraba: Razones por la cual no debes regresar nunca con un Ex.
En otra: Razones por las cuales debes regresar con tu Ex.
Había muchos temas abiertos al respecto, block, conversaciones, comentarios de mucha gente hablando sobre el tema.

-Uff Frankie, parece que vas perdiendo, hay más razones por las que no, que por las que si-Se burló a sí mismo-¡Dios! Me siento idiota haciendo esto.
Y la regla de oro irrompible es: Nunca regreses con un ex.

“!Bingo!”

-Mi dignidad ante todo-Se rio ante lo encontrado-Eso ya lo sé, maldita computadora-Bufo molesto-Punto para mí.-Se da en la cara con una mano algo frustrado-Soy un inmaduro.  

“Tal vez la respuesta no se encuentre en Interneth”
“Entonces ¿dónde?”
-No lo creo.

“Esa voz”

-Cuantas veces te he dicho que no te quiero en mi oficina Frank. –levanta su mirada de la pantalla, y si efectivamente es el castaño en persona, mirándolo fijamente enfrente de él. –Lo que tengas que hablar referente al trabajo o cualquier duda que tengas, hazlo con mi asistente. Ya lo sabes Frank no hagas que te lo repita.

-Gerard ya viste la hora.-El pelinegro lo mira sin entender-Son más de las 8.00, como es de esperarse ya todos abandonaron el edificio.-sonríe-Somos solo tú y yo. 

-Las ocho-Susurra, fijándose en su reloj, no sintió el tiempo.-Mierda.
Últimamente había estado saliendo tarde, gracias al trabajo acumulado que envergaba llevar a cabo dicho proyecto, con la presencia de Frank todo se retrasaba según él. Dejarse agarrar tanto la tarde con Frank aun presente no era buena señal.

-Tan ocupado estas que no te diste cuenta-comenta feliz, por fin Gerard le dedicaba más de dos palabras sin escaparse-Haber, ¿qué haces? Si quieres te puedo ayudar.

-No te incumbe, es mi trabajo al menos de eso no te puedes adueñar.

-¿Sigues molesto por eso?-Le mira averiguando la verdad de sus ojos-Vos también sos dueño, no entiendo porque tanto lio.

-Hace te el inocente Frank, que sabes muy bien que es lo que en verdad me molesta.

Frank sonríe burlón acercándose lo suficiente a Gerard, dando la vuelta por el escritorio hasta llegar donde él. Ama en secreto verlo enojado, es una pequeña fierilla que le encantaría volver a domesticar.

-Frank pero que-Este pone cada mano en cada brazo del sillón de escritorio, Gerard se sonroja, está muy cerca y podrá ver…muy tarde ya lo vio. 

-Veo que has estado pensado en mí-Sonríe al ver la pantalla-Ahora tu y yo hablaremos, te guste o no.-Lo mira decidido, tomándolo de la cintura atrayéndolo hacia sí, este alcanza a poner sus manos en el pecho para mantener distancia.

-Tiene que ser tan cerca-Hace presión queriendo soltarse, pero los brazos de este son como dos tenazas a su alrededor.


-Me gusta más así.


 >” 
En la High school Frank Iero era conocido como el chico más popular de toda la escuela, capitán del equipo de futbol, el más codiciado tanto por chicas como chicos. El hecho de ser bisexual lo convertía en un sujeto mucho más atrayente e interesante. Su atractivo hablaba por sí solo, obtenía  todo lo que quería cuando él quería. No acepta un ¡No! De nadie. Le gustaba el poder disfrutaba de la gloria. A los chicos que no se ajustaban a su grupo de amigos los miraba como pobres diablos. Incluso amaba el temor que infundía su presencia para esos perdedores. Simples sabandijas –pensaba- como el mundo puede estar llena de estas. Sí. Era un canalla. Su personalidad extrovertida, impulsiva, hiperactiva llegando a ser explosiva lo ponía en problemas a cada momento. Eso era algo más que servía para acrecentar su ego. Haciendo que todos los brabucones de la escuela lo respetaran. Menos uno. Robert Edward McCracken más conocido como Bert. Siempre hubo una riña entre ambos. Sobrepasando los límites cuando este se adueñara del corazón de cierto oji-verde, siendo que al desaliñado Bert también gustara. Nunca perdió oportunidad de echárselo en cara al oji-azul, amaba verlo rabiar y contraerse de las ganas de caerle a golpes.

¿Quién era el oji-verde? Bueno, el chico más diferente a Iero en todos los aspectos. Un chico bastante reservado, tímido, introvertido, menos controlador incluso llegando a ser algo frio en su andar. Toda la escuela lo conocía, sin que este se diera cuenta de tal cosa. No le restaba importancia el ser popular o no serlo. Prefería pasar desapercibido. Pero como hacerlo con su usual atractivo ser, era una persona hermosa y misteriosa para el resto de alumnos, siempre pendientes de su andar, de su persona. Lo más interesante es que no se daba cuenta de su poder de atracción, todo lo hacía inconscientemente. Sus ojos color jade delineados de negro, eran una tentadora vista para las chicas. Convirtiéndose en un nuevo centro de atención, siendo popular sin querer serlo, siendo la nueva competencia de Iero.

Frank no lo miraba con otros ojos que no fuera más que los de un simple bicho raro, al que todos adoraban por lo exótico y diverso, pero sin nada que presumir. Le molestaba tanto que la mayoría de chicas comenzaran a hablar más de él, que de su persona. Poco a poco lo comenzó a odiar, a mirarlo demás, a perseguirlo para saber, entender que era lo atrapante que veían en el que no tuviera el.

A Gerard le gustaba participar en los concursos de dibujo, canto, poesía ohh vamos es un perdedor, pero al parecer eso les gustaba a las chicas, estas le hablaban y el solo les dedicaba una sonrisa y luego las ignoraba. Y era suficiente para sentirse realizadas.  “Tontas”-pensaba-“Al menos a todas esas ya me las tire”
Frank decidió unirse a una clase optativa de música en la que todos podían elegir un instrumento musical y demostrar su destreza y talento con este. Gerard tomaba ese curso, por lo cual no lo pensó dos veces “Al enemigo hay que tenerlo cerca” y es que así lo veía, su peor rival del cual quería deshacerse pronto. Su naturaleza egoísta no le permitía pensar con claridad y no era capaz de percatarse que Gerard ni siquiera lo notaba. Y eso sí que fue un bajón para su ego.

-¡Como que no me conoces!-Le miro enrabiado, quitándole el instrumento de las manos al pelinegro que lo veía sin ninguna señal de miedo o asombre, simplemente nada, neutro sin importarle-Soy Frank Iero, escuchaste, grábate ese nombre porque será el único que escuches de hoy en adelante.

Cuanta verdad tenían esas palabras. De haberlo sabido Gerard jamás le hubiera tomado la palabra y se hubiera dado la vuelta dejándolo con la palabra en la boca, como hacia cuando alguien no le interesaba. 

-Gerard, mi nombre es Gerard y para tu información no sé quién eres y no me interesa, ahora devolvedme mi violín-Se lo quito con total tranquilidad.- Y si de verdad quieres que me grabe tu nombres pues tendrás que hacer un gran esfuerzo porque suelo olvidar los nombres con facilidad.-le sonrió, mostrando una fila de dientes pequeños, pareciéndole está muy a su orgullo, linda, poseía un linda sonrisa.
Desde ese momento todo lo vio más claro. Lo quería para él. Ese tonto pelinegro seria suyo, solo suyo. Haciéndoles ver a todos que el rey siempre está del lado donde le ponen la corona.


Lo que nunca se imagino es que tendría que esperar un año, para obtener lo deseado. Año en el que uso sus más bajas artimañas para hacerse su amigo, luego novio. Un año de noviazgo en el que tuvo que aguantarse todas sus ganas, lo admitía el pelinegro lo calentaba hasta hacerle dolor el pene de las erecciones que conseguía cuando este lo mantenía a puro pan y agua, jodido Way, pero no era idiota, entregar su cuerpo hasta estar completamente convencido de su enamoramiento, por mientras estarían a puros besitos y caricias. Pero Iero era un zorro, se las sabía todas. El aparentaba y Gerard le creía. Al menos obtuvo lo que quería, envidia por parte de las zorras que andaban detrás de Gerard, Odio rotundo por parte de su archí enemigo Bert, respeto por parte de los demás al proclamarse dueño del corazón frio de Gerard. Ardua tarea que al final terminaría quitándole la paz.
>”


-Frank, No empecemos de nuevo.-Comienza a desesperarse, no por Frank, si no por el mismo. En su interior ya no se encuentra alojado ese sentimiento que quisiera sentir al tener tan cerca a su bello ex. Fastidio, repudio, opresión en su alma por su cercanía, al pensar en que solo lo quería para bajarse la calentura.

El muy puto era un caliente, en su cabecita descontrolada a veces solo pensaba en eso, Gerard no era tonto, lo sabía muy bien. Fue testigo de incansables noches escapándose de Frank, argumentándole un sinfín de excusas del porque no podía, no debían. Luego verlo huir hacia el baño.
Las cosas no han cambiado mucho al parecer.

-Gerard no hagas las cosas difíciles si, solo quiero hablarte-Miro sus labios, su boca, sentir su aliento, su aroma, ese hombre es su perdición  y no lo soporto. Lo beso.

Un beso brusco, lleno de deseo, apretando sus labios jodidamente fuerte, queriendo perforar esa coraza que el otro se negaba a quitar, que no lo entendía ¡se estaba muriendo! deseo, pasión , lujuria, amor. Si amor. ¡Se estaba asfixiando de amor! 

¿Estúpido no? El Frank Iero, rogando por migajas de amor del muchachito ese que alguna vez odio y manipulo. Al que quería pisar como un bicho. Ahora, hoy en día tenía que usar la fuerza para obtener esas migajas.

Con fuerza estampo a Gerard contra la pared. Cogiéndolo de las caderas, restregando su hombría ya dura en él. Buscando más contacto, añorándolo.

Un mes es mucho tiempo, siete años una eternidad. Un día más agonizaría.  

Mordió los labios del mayor, gimiendo fuerte por la frustración, el otro se negaba a corresponder, volvió a hacer el intento, moviendo sus labios sobre los deseados, su labio inferior aun dolía un poco por su arrebato, Gerard la última vez, casi le arranca el pedazo. Cuando está apunto por sucumbir, de quitar sus labios de encima, aceptar que Gerard lo odia, refugiarse en su habitación y apuñalarse el pecho hasta ya no sentir, el pelinegro reacciono apresando sus labios entre los suyos, siendo aún más brusco; le mordió, succiono uno de sus labios hasta dejarlo hinchado, dejando que sus lenguas decidieran quien tomaba el control. El beso era lo más húmedo y brusco que alguna vez hubieran compartido los dos.

Habían demasiadas emociones de por medio. Con ese beso se las demostraban sin necesidad de las palabras.

Frank en un arrebato de pasión, cogiendo a Gerard de las caderas, que mágicamente está correspondiendo muy bien todas sus atenciones. Se tiro a la silla en el que Gerard estuviera sentado antes, todo por querer sentirle arriba, montándole. Pero todos sus planes se vinieron abajo cuando la silla se giró por las ruedillas en los pies.  

Cayendo uno encima del otro, Frank gimió, se dio de cola al suelo. Una risilla traviesa se dejó oír, ¡Ese había sido Gerard! ¡Dulce sonido para los oídos de Frank!  

 Rápidamente le dio vuelta, dejándose arriba, manteniendo el control.

-La vista desde aquí es jodidamente exuberante-Levanto su rostro, observando a su delirio verlo como tanto lo deseo, con su rostro algo sudado, sus mejillas sonrojadas, sus labios hinchados y rojos, y esos ojos tan bellos, tan verdes, nublados por una atmósfera de lujuria desordenada e incontrolable.

-Menos habla y más acción Iero-Bufo molesto por la falta de atención, su cuerpo estaba hirviendo, era esa sensación descontrolada en la que entras cuando el objeto de deseo, su más mórbido deseo se hace presente, olvidándose hasta de su nombre.

Y es que nunca había experimentado toda esa calentura por dentro, se estaba quemando, y vaya que era una delicia.

Solo una vez había estado de esa manera con Frank, la primera vez no fue tan sublime como esa, ya que el dolor incesante no se iba.

Y es que ni Bert  logro despertar nunca este instinto sexual tan necesitado.
Las prendas volaron por la oficina, dejando de testigo solo esas cuatro paredes para liberar toda esa abstinencia sexual. Necesitada por ambos, deseada por ambos. La entrega fue salvaje, erótica hasta abastecerse.

-..-


-¡Eso fue Asombroso!-Un ilusionado Iero, aun con la respiración algo agitada interrumpió el silencio generado luego que su encuentro sexual terminara.
Gerard se vestía en silencio, sintiendo la pesada mirada de Iero en su cuerpo.
Suspiro. Lo hecho estaba hecho, sucedió lo prohibido. ¿Se lamentaría ahora?

-Gee, amor –Frank tomo su mano, cuando este se disponía a ir por su camisa que se encontraba al otro extremo del escritorio.-…Háblame –pidió.

-…

-….¿Gerard¿

-No te confundas Frank, esto fue algo casual.-la cara confundida de Frank lo obligo a continuar-¿Tu entiendes? –Se exaspero -Solo somos dos ex novios que sucumbieron ante la pasión, queriendo recordar viejos tiempos, no midieron las consecuencias y se dieron placer mutuamente. Nada más… solo. Solo no confundas las cosas.

- No Gerard, no entiendo. –se levantó molesto alzando un poco la voz.

-¡Oh! Vaya, pensé que el experimentado Iero lo sabría-Lo mira de arriba abajo desnudándolo con  

Esa mirada la reconoce, es la misma que el uso ese día.

“Ahora sabes lo que se siente”

-No Gerard, No lo permito…. Tú ..Tu m..e amas.

Logra articular con presión en el pecho, los ojos rápidamente se le colocan acuosos, no se supone que este fuera el final, sintiéndose usado de alguna manera aunque el mismo lo buscara tan vehemente, de saber que alguna vez él le hizo sentir lo mismo a su pelinegro. Tan basura como se siente ahora.

-Te amé-le sonríe falsamente-No te confundas ya te lo dije.

Frank solo miro un punto ido sin decir o agregar más, Gerard aprovecho para huir, 

¿Qué tan verdaderas serían sus palabras? ¿Ciertas? Entonces porque duele tanto. Cada palabra dicha hacia Iero era como revivir ese pasado que debió quedar atrás hace mucho. 

-Yo también te odie…¿sabes?-Las palabras débiles pero con mucha bronca se dejaron oír, atrayendo de nuevo la atención del oji-verde que ya tenía una mano en el picaporte de la puerta –Todos te veía, te seguían con sus miradas a cada paso que dabas....las chicas murmuraban entre si….   

-¿De qué hablas? – Lo mira confundido.

-.. Era como si fueras una estrella de Rock o algo así, no lo entendía, simplemente no lo entendía. –Sonríe negándose, nublado por los recuerdos.-

-¿De qué demonios me estás hablando Frank?

-De que crees tú ¿Eh Gerard?- le mira sarcásticamente-¿querías la verdad?-  AQUÍ ESTA TU VERDAD- Le grita sin aguantarse más el revoltijo de emociones dentro. Ya arto, molesto, desorientado por la situación, tal vez no era la manera. Pero que importaba gritárselo todo. Ya lo había perdido ¿no?

-Te miraba y no entendía, para mi eras tan poca cosa y me decía sabes-se sonríe limpiándose las lágrimas con violencia- ¿Qué coño le ven a ese chico?  ¿Lo quieren más que a mí? –Comienza a reírse solo negando con la cabeza-Te tenia celos-Reconoce alzando los hombros- Si yo Frank Iero el exitoso empresario y en ese entonces popular chico y toda la mierda que tú quieras, te tenia celos, envidia, repudio. Nunca me gusto compartir nada y sentía que tú me lo estabas quitando todo. ¿Infantil no?-Cierra los ojos tratando de relajarse un poco para contar lo peor- Luego idee un plan..

-No Frank-Murmura perplejo  callándolo tratando de captar todo a sabiendas que terminara aún más dañado –no lo acepto.

-Cállate y escúchame- Te iba a conquistar, a ese chico frio e inconquistable como te decían, te iba a enamorar y yo fingiría estarlo igual para darles en la cara a todos.

-¡No! …-Negó con la cabeza varias veces-No lo acepto Frank, NO LO ACEPTO.

-PUES LO ACEPTAS ¡MIERDA! –Se agarró la cabeza con ambas manos, para luego sobarse la cara bruscamente-Pero sabes todo me salió mal, cuando menos me di cuenta, lo entendí. Entendí por qué todos gustaban de ti, de alguna manera tu personalidad disuelta y moderaba les trasmitía esa paz que se siente con solo verte, tuve que adentrarme en tu vida para reconocer que me gustabas desde ese primer día de clases, que esos celos enfundados no se debían más que hacia mis propios celos, porque odiaba que te miraran, porque eras mío, Gerard mío, ¿Te das cuenta?

-…

-Eso era  demasiado para mí, no lo resistí, así que lo negué-Se le acerca peligrosamente- a la primer llamada de mi abuelo ofreciéndome manejar un pequeño negocio en Los Ángeles, lo acepte. –Le mira a los ojos-Claro después de hacerte mío luego de la graduación.

Al encontrar a un Gerard con la mirada perdida en algún punto, aprovecho para prenderse de nuevo de sus labios, necesitaba un perdón, al menos una pequeña llama viva ahí dentro, que le indicara a su adolorido corazón que aún existía esa esperanza a la cual aferrarse.

En algún punto sin darse cuenta, el pelinegro lo aparto bruscamente despertando del letargo en su confundida cabeza.

Quiso acercarse de nuevo pero Gerard le dejo ir una cachetada.
Acertándole duro y severo.

-Vuelve a tocarme y te tumbo los dientes Iero- Hablo entre dientes, apuntándolo con su dedo índice con la respiración totalmente agitada sintiendo una especie de ira arder por dentro.

-Me lo merezco-reconoció con una sonrisa triste sobándose la mejilla la cual había quedado devastada, el mayor tiene la mano pesada.

-Eso y mucho más-Le grito.

Dejándose llevar por el enojo, la ira, ese último comentario fue suficiente para encender el detonador que en ese momento era Way, lo cogió de los hombros estrellándole la espalda contra la pared, cayéndole a golpes luego.

Frank al principio se defendió, agarrándole las manos y luego comenzar a forcejear entre ambos, en una de esas Frank empujo a Gerard dando su cadera en una esquina del escritorio por lo cual un pequeño gemido de dolor se dejó escuchar.

Frank reacciono, no quería dañar al pelinegro ni mucho menos hacerlo rabiar más, muy tarde; Gerard le miro severo lleno de rencor y bronca, debió parar antes de que ese fuego enceguecedor de odio creciera aún más en el oji-verde.

-¡Gerard! ¡Basta! – Puso sus manos en alto en señal de rendirse.

Pero este se le fue encima de nuevo sin escuchar ni detenerse a pensar en las consecuencias, su raciocinio no funcionaba bien en ese momento. Quería hacerle pagar de alguna manera, todo ese sufrimiento incauto que le causo. Mas ahora al enterarse que todo fue una mentira. Ese año tan bonito junto al castaño fue una mentira. Una vil mentira.

¿Cómo debía reaccionar?

Se dejó hacer, recibiendo gustoso su castigo. Todas las manotadas de Way le dejaron la piel sensible y roja, el dolor de su labio se tornaba insoportable, luego de que un puño se estampara justo ahí, donde antes Way le había mordido, y había necesitado varias puntadas en su interior para reponerlo. Lo por vino después. Debió pensarlo mejor antes de atreverse a enfrentar la ira de Way.

Un adorno de cristal intacto en uno de sus estándares, fue a quedar hecho pedazos al estampárselo en la cabeza a Iero.  Fue tan duro el impacto, que solo vio los trocitos de cristal volando por todos lados, quedando incluso algunos incrustados en la piel de Frank.

Hasta  verlo caer al suelo fue consciente de sus actos. Dando varios pasos hacia atrás se dejó caer al suelo, para tomarse el rostro con sus manos, rasgarse las mejillas y gritar de frustración.  Debía sacarlo todo. Tanto tiempo guardado ahí dentro que ya dolía. Fueron siete años en los que quiso reclamarle tantas cosas a Iero,  reprochándose a sí mismo. Necesitaba salir huyendo, pero un momento, no podía dejar a Iero tirado como un trapo sucio en su oficina.

Luego de varios minutos intentando normalizar los latidos de su corazón y la respiración, se aproximó a gatear hasta Frank y moverlo un poco.

-¿Frank?

-Maldita sea, no estoy para tus juegos-Le miro con el ceño fruncido-Levántate…que no te pegue tan duro-volteo a ver hacia otro lado algo avergonzado aceptando lo infantil y berrinchudo que se había comportado hace minutos.

“Tal vez exagere” 

Un pequeño hilo de sangre se vislumbraba de entre sus cabellos marrones pasándose triunfante por sus mejillas sonrojadas por los golpes dados.

“Ohh –oh”

“¡Mierda! Creo que lo mate!”




-..-



-¿A qué demonios jugaban tú y Iero en tu oficina, eh?-Un Mikey totalmente perturbado y ahora exaltado regañaba a su hermano luego de verlo llegar con Iero en brazos al departamento. Este último desmayado y un Gerard con carita de perrito mojado que cabía del arrepentimiento pidiendo ayuda.

-Una larga historia-Suspira escondiendo su mirada sonrojado por todo lo ocurrido.

- Par de masoquistas-Menciono entre dientes para luego agregarle con fingido fastidio guardándose una sonrisa por dentro -Date un baño que apestas a sexo.



-..-


Una semana llevaba Frank viviendo en el departamento de Gerard, este último por sentirse culpable no le pedía que se largara de su hogar, estando al pendiente de Iero sin merecérselo. Iero no cabía de la felicidad, todo absolutamente todo había valido la pena, según su punto de vista. Su rostro  hecho una mierda, poco le importaba. ¡Gerard le estaba cuidando! Le besaría los pies incluso; a la divinidad que permitió que ese adorno fuera a dar a las manos de Way y se lo estrellara en la cabeza. Ver esa carita preocupada de Gee era sublime. Por fin mostraba afecto en sus ojos por él. Una muy mínima, pero suficiente para él.

La felicidad nunca es para siempre y el debería de saberlo muy bien.

Esa tarde todo término para él, supo que estaba perdido. Segunda oportunidad. Esa palabra no existe en el diccionario de Gerard.

-Entonces.. ¿No lo piensas perdonar?

-No.- Observa a Bert profundamente dormido en su cama, quien comienza a roncar, el hombre está completamente borracho, como siempre por lo cual ni en cuenta de lo que sucede a su alrededor-   Un ex es un ex. –Finaliza.

-No me vengas con eso Gerard- con fastidio se levanta mirándole sin entender a su hermano, sin entenderlo. En vez de buscar su felicidad cava su propia tumba-Tu lo quieres.-Confirma-No a este vago.-Mira con repudio a su cuñado.

-..Yo..-Se muerde los labios- creo que ya supere su amor.

Después de eso no necesita escuchar nada más.



-..-



Frank se ausento varias semanas del trabajo, se le hacía extraño la manera en que se largó de su departamento. Ni siquiera un “gracias” por sus cuidados, le ofreció el sinvergüenza. Al regresar de almorzar encontró una nota justo en medio con unos documentos. Se extrañó al verlos, mucho más al leer lo que decía en la nota.

Te espero en la terraza. Xo.Frank.

“En la terraza”

“A que juegas ahora Iero”

Sin pensárselo mucho se dirigió hacia allá. La curiosidad se apodero de él. Lo encontró parado justo enfrente, observando el horizonte. Su vestimenta era casual nada formal, tenis deportivos, unos jeans azules algo desgastados, una polo, aunque lo que llamo su atención fueron los lentes de sol.

-¿Ya los vistes? 

-A que te refieres-Pregunto confundido.

-Los Documentos, míralos.

Sin entender mucho, los abrió comenzando a leerlos “Certificado de acciones”  grande fue su asombro al ver a nombre de quien estaban

-Frank ¿Qué significa esto?.

-Lo que estás pensando Gerard, eso significa –Le volteo a ver, quitándose los lentes y mirándole directo a los ojos-Son tuyas, mis acciones que compre de esta empresa son tuyas. Yo nunca quise quitarte nada y espero con esto lo entiendas.

Gerard se quedó sin habla momentánea. Eso era..era demasiado. Ese negocio era tan importante para el cómo todo en su vida. Había luchado bastante para levantarla junto con su amigo John y con varios inversionistas más. 

-Bien Gee, quería verte por última vez-hizo una mueca extraña en su rostro queriendo formar una sonrisa.-Estas muy lindo hoy.

-No entiendo.

-No tienes que hacerlo. Solo me canse-suspiro- y entendí cuál es mi lugar-le coge una mano depositando un nuevo sobre en este.-Es un recuerdo.  –le acaricio una mano, sintiendo lo tersa y delicada de esta. Recordando el martirio en que se convirtió ese deseo de volver a tocarla luego de que se marchara.- Adiós Gee.
Gerard observo el sobre luego sus manos, todo transcurrió tan lento en su interior, 
¿Por qué Frank se empeñaba en hacerle sentir todas esas sensaciones extrañas en su ser? Ahora le salía con esto.

-Te volveré a ver. –Pregunto rápidamente, Frank ya se había dado la  vuelta, se alejaba y sentía que en cualquier momento sus piernas cederían ante el temblor que comenzaba a sentir.

-No lo creo.

-..¿Porque?

¿No es eso acaso lo que él quería?

-Es mejor así. 

Y sin más se marchó.

¡Maldito Iero! De nuevo se marchaba y le dejaba así, de improvisto. Con una u otra sorpresa.

“Si  este gesto no es amor”
-No sé qué pueda ser.




-..-

La noche en el Hotel Holiday era impetuosa, el ambiente muy ameno y cordial dando la bienvenida a todos los miembros de la compañía que trabajando tan arduamente habían cosechado tan buenos frutos. Esa noche se celebraba el lanzamiento de una nueva línea de cosméticos al mercado. Todo marchaba muy bien para ellos. Podían estar orgullosos de lo alcanzado.

Gerard había decidido quedarse a pasar la noche en el hotel luego de que la recepción terminara. Como su corazón masoquista lo ordena, pidió esa misma habitación en la que una vez toco las puertas del cielo y al mismo tiempo casi agarrado de la mano las del infierno.
Todo ahí no eran más que recuerdos. Aunque la remodelación era diferente los recuerdos seguían ahí, intactos. Reclamándole al oído él porque se negó a lo que por derecho era suyo.

Hace un año que no sabía nada de él. A Gerard le gustaba venir cada vez que podía al hotel, a recordar. Muchas veces se preguntó qué hubiera pasado si le hubiera dado esa oportunidad. Pero él hubiera no existe. No queda más que apegarse a la dura realidad. A su realidad.
La piscina del hotel se veía hermosa, todo en total silencio sin rastro alguno de huéspedes, claro eran casi las dos de la madrugada. El resplandor de la luna le daba un toque mágico al agua pacifica que dormía impetuosa.

No pudo evitar suspirar ante la bella imagen.

Sosteniendo entre sus manos el recuerdo que Frank le había dejado. Una foto de ambos. De cuando eran novios. Él se veía tan contento en esa foto que soñaba con ese momento que alguna vez existió. Recostado en Frank mientras este le envolvía entre sus fuertes tatuados brazos con posesión. 
Cierra los ojos sintiendo el aire revolverle el cabello y acariciar sus mejillas.
Siente la presencia de alguien de tras de él, no le da importancia, podría ser cualquiera, piensa. Lugo un calor invadir su cuerpo cuando unos firmes brazos le toman de la cintura con determinación. Se estremece. 

Abre rápidamente los ojos.

Tal vez, solo tal vez…

Solo hay alguien que le hace sentir así.

-No deberías estar a estas horas fuera.-Habla seductor y ronco a su oído erizándole toda esa zona.-Alguien podría querer secuestrarte y hacerte cosas.

Esa voz..

Sonríe cerrando los ojos nuevamente.

-Tal vez desee que lo haga.

-Deseo concedido.

Deja caer la foto que en su reverso decía: Espero que la memoria de tu corazón borre todo lo malo que vivimos y los reemplace por los buenos como este; impregnado en una fotografía. Cuando eso suceda; regresare. Te ama, Frank.





 
fin.
          












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