jueves, 6 de diciembre de 2012

Tu regalo,Ray.



Tema: Tu Regalo, Ray.
Parejas: Frerard
Secundarias: Rydon,Sinacky.
Género: Romance, Comedia.
Autor: Umbrella.
Disclameir: Los personajes mencionados en el Fic no me pertenecen,  se pertenecen a sí mismos. Solo  me pertenece la historia y sus diversas personalidades. Lo escrito no es más que ficción. No se lucra ni nada, solo se hace por diversión y para entretener


“”-Pensamientos
>>-Alta voz
“>-Recuerdos.



Capitulo Único. 



Hoy era un día especial  y se encontraba emocionado tanto que no podía quitar esa estúpida sonrisita petulante de su rostro. No lo entendía, tampoco era para tanto. Ya otra veces había celebrado su cumpleaños y no pasaba nada. La emoción desaparecía luego del primer Happy-bday en la mañana cantada por sus padres luego de que despertara agitado por algún sueño  mojado que tuviere lugar en su subconsciente.  

Hoy prácticamente todo el salón de clases  le había saludado y felicitado deseándole muchos años más y el  bla bla bla de siempre y no podía sentirse más contento.  ¿Por qué? ¿Que tenia de especial ese cumpleaños? Bueno quien sabe. A veces la vida te puede dar sorpresas, sobre todo con el grupito de amigos que se carga. 

Los chicos no paraban de abuchear a sus espaldas, sabía que tramaban algo y según ellos él no sabía nada, se sentía de cierta forma mal por arruinar su sorpresa, ya que el factor sorpresa dejo de serlo desde que Frank no aguantando el tener un secreto y el no saber el significado de los mismos, escupió prácticamente todo. 
De alguna forma se sentía genial saber de la fiesta secreta preparada por sus amigos, le hacía sentir especial y querido, ellos eran simplemente increíbles. No podía sentirse más afortunado de tenerles como amigos. Les conoció en el primer año de Universidad, ambos estudiantes de leyes, destacando sus personalidades nada aptas para esta carrera lo cual era lo más atrayente de sí.

Su amigo Brian mejor conocido como Synyster Gates era algo así como el líder del grupo, siempre pendiente de que sus chicos como él les llamaba, no tuvieran problemas, siempre ayudando e interviniendo en las peleas frecuentes de Ryan y Brandon, conocidos por pleitistas y alborotadores, nunca se ponían de acuerdo en nada el uno con el otro. Aquí era donde Syn intervenía para que no se metieran en más problemas de los que ya llevaban a cuesta. Su novio al cual no debes ni voltear a ver porque Syn podría romperte la cara por tal acosamiento. Es Zacky Vengeance, su nombre verdadero Zachary James Baker, conocido por ser el alma fiestera del grupo, alegre, risueño, parlanchín como tienen idea; de hecho demasiado para el gusto de algunos. Cuando el oji-verde comenzaba a hablar no había quien le parase. También se encontraban Gerard y Frank con apenas 17 años, ingresando recién a la Universidad, ya los habían acogido, siendo Gerard conocido de Baker, convirtiéndose con el paso del tiempo en un muy buen amigo luego. Eran considerados como los niños del grupo. Los pequeños hormonales como solía llamarles Ray.

Ray esperaba en la salida a los chicos, se llevó una sorpresa al ver como el lindo peli-negro que tanto le revolvía el estómago le gritaba a su novio, este último tratando en vano de explicarle quien sabe qué cosa al quererle coger de las manos, se le veía angustiado, pero lo más seguro es que no era nada grave, si no lo mismo de siempre.
Sonrió al pensar en lo prohibido que es  para él, el tan solo mirarlo. Ya que no debía verlo de la forma en la que lo hacía, ¿pero cómo no hacerlo?, ¿cómo no verlo de esa manera? como prohibirle a sus ojos esa bella imagen, o mucho peor como prohibirle al corazón el dejar de sentir. Sus latidos se distorsionaban por lo rápido de estos al tenerlo cerca, cada vez que bromeaba con él, o simplemente le hablaba. 

Frank era afortunado al tenerle solo para él, porque si, Gerard le gustaba mucho pero inevitablemente era el novio de Iero. Por lo cual el solo pensarlo estaba prohibido.
Suspiro cansado desviando la mirada de esos dos,  que lo más seguro era que se encontraban discutiendo como hacían siempre, para al final del día reconciliarse de la forma más cursi y romántica como acostumbraban.

-Vas a desaparecer de tanto suspiro.

-….¿Mikey?

Le sorprendió ver a ese chico ahí hablándole a él, cuando muy pocas veces lo hacía, y es que en muy pocas ocasiones se le veía la sombra al castaño. Eran contadas las veces que pasaba por la Universidad para irse con su hermano. Este se los presento, y el delgado chico de apenas 15 años se mostró más resentido y tímido con él, que con el resto. Le ponía extraño cada vez que este posaba sus ojos en el para hablarle, le miraba fijo y pesado. ¿Acaso algo había hecho mal para que este le mirara de manera tan penetrante? No lo entendía. Pero bueno quien entendía a los Way. Gerard tenía una personalidad muy aniñada, tenía la manía de exagerar todo, haciendo de una pequeñez algo gigante. Amaba armar confusión y ser el centro de atención. 

El Peli-negro era vanidoso, le gustaba que le mirasen solo a él cuándo les hablaba. Y él estaría dispuesto a pagar por horas por verle todo lo que él quisiera. En definitiva no le culpaba el ser así cuando Gerard era un chico con un atractivo potencial atravesando lo exagerado. Pero al conocerle bien te das cuenta de lo dulce y hermoso que es por dentro dejando de lado lo superficial. Cosa que Iero amaba, siendo tan diferentes y al mismo tiempo parecidos. Porque lo aniñado e inmaduros nadie se los quitaba a los dos. Y eso era lo malo, que como amigo que era de ese par, les conocía muy bien.

En cambio Mikey el hermano de Gerard era lo más opuesto a este de lo que se puede llegar a imaginar, si no fuera porque ambos se presentan como hermanos, nadie lo notaria. El castaño es un chico algo bipolar según el punto de vista de Ray. Ya que a veces se le mira normal, en su habitual silencio sin pronunciar palabra mientras están todos en grupo celebrando o hablando de cualquier trivialidad y de la nada se enoja o comienza a hablar consigo mismo. Cree que no tiene la capacidad para sonreír, con el tiempo que tiene de conocerle, jamás se le ha visto por lo menos una curvatura en sus labios aparentando una sonrisa. Casualmente solo se le ve con su hermano, al parecer solo disfruta de su compañía, porque de lo que es el. 

Mikey lo acuchilla con la mirada. Y eso es lo que más lo frustra ¡Joder! Esa mirada que siempre tiene para él. Indescifrable para sus ojos, confusa para su mente. Con los demás los mira como si no existieran pero con él es …simplemente, diferente.

-¡Si! .. ¡Yo! –Se apunta a si mismo entreabriendo sus castaños ojos un poco, como burlándose del mayor.- ¿Acaso no puedo hablarte?

-No es eso. –Le observa detenidamente, Mikey anda vestido de Jeans negros entallados, rotos en las rodillas. Una Hoodie del mismo color.-Es solo que,… no acostumbras hacerlo. 

–De hecho nunca lo había hecho hasta hoy. De Mikey solo había escuchado un “hola” desde que Gerard los presentara.

-Siempre hay una primera vez ¿No crees?

-Supongo.-Murmura bajo. Ese chico le causa una sensación indescifrable que tal vez nunca entienda. Se siente incómodo y quiere largarse de ahí.

-¿Tienes Fuego?-Pregunta. Le observa con un cigarrillo en los delgados labios rosa. Vaya al parecer si tiene un tanto parecido con su hermano.

-No eres muy pequeño para fumar –Afirma, pasándole de todas formas un encendedor.

- …¿Pequeño?-Le mira- Eres solo unos centímetros más alto que yo, así que no creo que sea tan pequeño.

-Me refiero a la edad-Se corrige.

Este solo se encogió de hombros, sin prestar demasiada importancia al asunto, dándole la primera inhalada al cigarro, para luego dejar salir el humo de su boca. Ray le observa detenidamente ¿Cuál es la curiosidad que tanto le causa su presencia? Sin querer ser descubierto cuando este hace una mueca de disgusto desvía su mirar hacia donde este observa. Son Gerard y Frank, aún siguen discutiendo. Frank le quiere besar pero antes de que sus labios hagan contacto lo empuja y sale corriendo.

-…¡Maldición!-Murmura un enrabiado Mikey, Ray le voltea a ver sorprendido por lo que acaba de acontecer con sus amigos.

-Iero siempre mete la pata ¿sabes? –Le mira con una capa de jodida molestia en sus ojos- Detesto que mi hermano salga con ese enano, no lo merece-Bufa.

¡Sí! algo más que destacar del castaño es que es extremadamente celoso con su hermano. Ray se ve tentado a reír por eso. En términos finales, los Way son demasiado confusos para él. 

-Eso es cosa de ellos, no algo que decides vos.

-Eso es lo que más me molesta ¿Sabes?-El castaño le mira de nuevo de esa forma extraña, fijo hacia sus ojos -Que en las cosas del corazón, no se manda-Mikey se aproxima y sin prevenírselo posa un dedo en su mejilla, el cual desliza hasta sus resecos labios, deteniéndolo ahí-Es mejor que dejes de suspirar por mi hermano.

Dicho esto, se dio media vuelta en busca de Gerard quizás. Pero eso no era lo importante si no ese incesante cosquilleo que dejo en la zona que sus dedos rozaron.

“Qué demonios fue eso” 

Comenzaba a oscurecer, dejando caer la noche en su glorioso esplendor, el ver el manto celeste cubierto por pequeñas estrellas que comenzaban a aparecer. Le dejaba taciturno, sin ganas de moverse de ese lugar, pero debía hacerlo. Su sorpresa esperaba por él.

-Vamos Ray, que la noche promete ser muy larga- Frank le hablaba con la mirada algo perdida, intentando sonreír aun con la mano intacta de Gerard sobre su mejilla ¿A qué horas el pelinegro lo había abofeteado?-No preguntes –Fue la respuesta del oji-avellana al notar su desconcierto.

En eso tenía razón, la noche era muy joven para ponerse triste. Era su cumpleaños número 21, lo único que debería de hacer era disfrutar y pasarla bien. Y eso haría.
Sus amigos le habían prometido la mejor fiesta de su vida.  No tenía ni idea de lo que tramaban. Todos sus amigos llevaban ya varias semanas preparando lo que sería su fiesta de cumpleaños.  

¡Se trataba de sus 21 años, joder.!  Tenían el deber de sacar la casa por la ventana.
No todos los años se cumple 21. Después de  cumplir 16; los 21 le siguen en el top de fiestas más memorables e inolvidables de tu vida.
Y si Synyster Gate le prometía que esta nunca la olvidaría en su puta vida es porque así seria. Y si algo que tenía Brian era palabra. La cumpliría.  


-..-
 

Grande fue su sorpresa al llegar al lugar, no sabía si sonreír o llorar de la emoción.  Los chicos habían rentado nada más y nada menos que el mejor  antro del lugar, solo y exclusivamente para ellos. La fuerte música electro se escuchaba desde afuera prometiendo reventar sus oídos y manipular sus cuerpos al son del baile.

No lo pensó mucho cuando un emocionado Gates lo jalo del brazo para entrar a aquel lugar.

Las luces multicolores dominaban el lugar por dentro, la música algo fuerte retozaba en su cuerpo invitándolo a moverse a su ritmo. Muchos ya lo hacían bailando en la pista, pegando sus cuerpos ya algo sudados por los movimientos atrevidos y vulgares, friccionándose entre sí. Entregándose a la diversión de la noche.

Observo el lugar con detenimiento, estaba a explotar. Lo más loco es que no conocía ni a un 10% de las personas ahí presentes. Estaba seguro de que los chicos se habían encargado de regar la noticia por toda la Universidad.  Nadie le decía no a un reventón.  Mucho menos a uno gratis. Ya que los únicos implicados en vaciarse el bolsillo fueron sus amigos.  ¡Pobres, los compadecía!. Pero todo sea para su sano y  mórbido entretenimiento.

En la barra se le veía a Zacky  como bar ténder  quien divertido jugaba con todas las bebidas mezclándolas unas con otras, formando bebidas de diferentes sabores y colores. Quedaría rubio si probaba uno de esos éxtasis de  Vengeance.

-Iré a saludar a Zacky, tu vete para la zona VIP ahí encontraras a los demás-Le grito para que lo escuchara por lo fuerte del sonido.

Y si con eso se refería a encontrarse tan sexual escena se hubiese comprado una cámara para grabaros así como Bert hacía. No podían culpar al rubio por depravado, habría evidencia de por medio. Esa cinta Valeria oro. Así nunca más Ryan y Brendon tendrían excusa que valga para su comportamiento de odio mutuo. Ya todos estaban más que hartos de sus peleas constantes, alegando no soportarse ni siquiera con la mirada. Lo más chistoso es que todos podían notar la tensión sexual que predominaba en su propia atmosfera.


Ahora devorándose la boca el uno con el otro, sin permitirse la modestia de respirar aun sintiendo la falta de este en su organismo. Brendon le tomo un glúteo agasajándolo y apretando para luego querer hurgar dentro de su pantalón.  

-Venga chicos, paren que capaz se nos antoja su cachondeo-Se burló hablándoles lo bastante cerca para hacerse escuchar,  al notar su presencia se separaron  tan rápido que estaba seguro de haber escuchado el sonido de sus labios al separarse.
Caras extasiadas y avergonzadas se hacía presente en sus dos amigos.

-Bert dime que no hiciste lo que pensamos –Un Brendon más que furioso se le fue encima a quitarle la cámara.

-Deja Brendon, que ya bastante tuve con ver y no participar –Se para en la mesa con la cámara en alto-Mira lo duro que estoy.-Bromeo tocándose la entrepierna.

-Si como le hacen eso a Berty y no le dan a probar un poquito –Prosiguió Toro  codeando a Ryan que abría los ojos en sorpresa al caer en cuenta de lo morboso de la situación.

-Cállate Toro, que ya te quiero ver en una situación como esta.
Sonríe mirándole  a los ojos, misterio y picardía se esconden en los marrones del castaño. Quien después de unos minutos en los que dejo al cumpleañero pensando se largó tomando de las manos a Brendon y llevándoselo lejos buscando los rincones más oscuros del lugar, cómplice muchas veces de sus encuentros furtivos y desesperados.

“Que me quiso decir con eso”
“Por qué de repente siento este nerviosismo interior”

-Ray …RAYMOND –Un grito al oído le hizo volver sobresaltándolo y mirando con odio a su agresor que –Estabas como ido, no me mires así.

-Estas borracho Bert - Confirmo.- ¿desde qué horas estas aquí?

-Algo..no menos de tres horas – Le restó importancia apuntando hacia enfrente, lamiéndose los labios al notar como Syn pegaba a sus caderas a Zacky desde atrás diciéndole cosas al oído, este sonreía y le huía al tacto.-Esos dos son muy sexys no crees.

-Ya lo creo.

Sí, no siempre se le veía a dos tipos rudos juntos y que se acoplasen tan bien. Ray sabía a ciencia cierta cómo su amigo adoraba a Zacky , este haría lo que fuera porque el oji-verde se sintiera cómodo y feliz en donde estuvieran. Se agarraría a golpes con cualquiera solo por hacer sentir sentir incómodo a su novio. Eran como la pareja perfecta, siempre mimándose, dándose pequeñas muestras de amor, ya sea besitos tontos en el dorso de la mano, las mejillas, las sienes en fin. Lo cursi no se inventó para ellos. Se amaban y les valía una jodida mierda lo que pensaran los demás.

Y Ray,…. Ray simplemente se moría de celos. Como le gustaría encontrar a alguien al cual pudiera darle todo ese amor atrapado en su pecho. No es precisamente un tipo que se cae de atractivo, pero tiene lo suyo muy bien puesto; además de un Corazón inmenso. Tiene mucho para dar. Lo malo es que hasta ahora nadie se da cuenta.  

Con su mejor sonrisa se acerca a su amigo quien lo recibe gustoso con un enorme abrazo, invitándole a beber y bailar. Miro luces con esos brebajes preparados por Zacky. Le quemo la garganta al principio pero le sirvió para olvidarse de todo y dedicarse a disfrutar. No supo  a qué horas dos atractivas mujeres bailaban con él. El tiempo voló entre arrumacos, bromas, besos, las chicas eran agradables.

Se le hacía extraño no mirar al enano por ningún lado, desde que llegaron se le desapareció, tampoco veía a su culposo martirio.   

- No he visto por ningún lado a Frank ni a Gerard, Tu sabes dónde andan metidos esos dos.

-A Gerard-Se mordió los labios al querérsele escapar una sonrisilla-No lo he visto, pero el enano anda por todas las esquinas lloriqueando.

-¿Y eso?

-Se peleó con su princesa, ¡ya sabes! ….!!niños!!-Rodo los ojos.

Abrió grande los ojos en sorpresa, para esos instantes pensó ya estarían reconciliados y besándose por todas las esquinas. Eran casi las 12, y si seguían peleados es porque algo grave debió pasar. No pudo evitar preocuparse siendo que le gustaba mucho el peli-negro no significaba que le alegrara que discutiera con su novio, sabía que la felicidad del oji-verde era el pequeñito tatuado de enormes ojos avellanas.

-¿Sabes porque se pelearon esta vez?

-Esos niños tienen las hormonas hasta la cabeza, no hagas caso.

Hubiere seguido indagando en el asunto de no ser por la interrupción en alta voz que sorprendió a más de uno.

>>Uno..dos..tres..probando

Se escuchó en el fondo el abucheo de parte de todos cuando la música paro de improvisto dejándose  escuchar la que sería la voz de un chico hablando por los parlantes.

>>Probando uno..dos..tr. .

>>Ya Brendon para, que si te escuchan ¡fuerte y claro!.

“Esas voces”
“Pero si son Brendon y Ryan”

>>No me regañes Ryan.

>>Es que eres muy imbécil, dame eso.-Le quita el micrófono.

“Que hacen esos dos idiotas molestando al D-j.”

-Par de pendejos, si se les escucho toda la discusión-Menciono un Syn bastante atrofiado ya por el alcohol, burlándose de sus dos amigos.

De repente su corpulento amigo de grandiosos ojos verdes se le había perdido. ¿Dónde se metió Vengeance?

-¿Has visto a Zacky?

-Emm no.. Por ahí a de andar –Voltea a ver hacia abajo enmarcando una sonrisilla traviesa.    

“¿Que Syn no sabe dónde anda metido su novio?”

“!Si claro! Y yo me chupo el dedo. ¿Qué me escondes Syn?”

>>Chicos y chicas su atención por favor.

Un buhhh se escuchó de parte del público, alterando los nervios de Ryan que era propenso a enfadarse rápido.

>>Par de animales, compórtense que si no fuera por nosotros no estuvieran disfrutando de esto.

Varios comenzaron a reírse, otros a abuchearles, varias señas obscenas se hicieron presentes seguidas de insultos.  

Syn se dio en la cara, ¡!Es que acaso no podían hacer nada bien!!. Lo más fácil se les encomendó y lo estaban arruinando. Decidió intervenir antes que una turba por demás molesta los bajara. Debía calmar los ánimos que de por si se encontraban  muy excitados ya por las bebidas.
Les arrebato el micrófono -!Auch! –Una botella había ido a parar a su cabeza, se sobaba la parte afectada mientras Ryan y Brendon se escondían tras su corpulento cuerpo. Adorando al mayor por salvarlos.

>>Hey mi gente como la están pasando-El D-J decidió poner algo de pista intercalándola con la varonil voz de Gates, la gente lo tomo muy bien, haciendo bulla animando  a que siguiera.

>>Umm eso me anima, es grato saber que les agrada nuestra fiesta. Pero antes de seguir cachondeando quiero que conozcan  a la persona por la cual se decidió hacer todo esto-Todos guardaron silencio-Al cumpleañero y anfitrión Raymond Toro.

Todas las luces se posaron en una abultada cabellera  que no cabía del asombro, la masa de chicos se formó a su alrededor aplaudiéndole.
Observo al enano del oji-avellana salir de entre el tumulto de gente que se aproximaba a él, mirando todo con ojos curiosos, al parecer no era el único sorprendido. Traía de rastras a Bert, el pobre ya estaba más  allá que de acá por la bebida.

>> Vamos quiero escuchar un Happy-Bday  a la cuenta de tres. Haber, uno, dos y tres.

Y todos al unísono lo hicieron, Ray solo se tapó la cara colorado. Se sentía como en esos programas de Mtv cuando les celebran a esas niñas ricas sus dulces 16.
Si esto era lo que se sentía ser una celebridad por unos minutos, no le agrada en nada. Nunca le agrado llamar tanto la atención, al menos no de esa forma, estaba seguro que si fuera el peli-negro estaría más que satisfecho al sentirse observado por tanta gente.  Y ahí se encontraba  de nuevo el, ocupando sus pensamientos en el oji-esmeralda, eso solo sirvió para alterarle los nervios e intentar sonreír ante las palabras dichas de su amigo.

-Te quiero amigo… Pero ahora viene lo mejor –Lo último lo susurro erizándole la piel. ¿A qué se refería?. Que otras sorpresas tendría que bancarse.
De repente todas las luces perdieron el brillo, dejándolos en penumbras a todos, se escuchó el abucheo por la sorpresa, murmullos, risas, gritos, el mismo mordiéndose los labios al no saber que ocurría.  Sintió como unos brazos lo tomaban y le ponían un pañuelo en los ojos.  Se tensó al instante queriendo soltarse.

-Tranquilo somos nosotros.
Las luces volvieron a encenderse, pero Ray no noto la diferencia, los chicos lo dirigieron hasta cierto punto en especial dejándole ahí. Sentándolo en una especie de silla.

Pasaron algunos minutos en los que solo escuchaba como Ryan y Brendon murmuraban entre sí, sin ponerse de acuerdo en ¿algo? que lo más seguro era su regalo.  Varias risillas se dejaban escuchar antes de dejarle saber que pasaba.

-Y ahora tu regalo Toro–Le susurraron al oído, soltándole el pañuelo, primero se llevó ambas manos hacia los ojos restregándoselos sin entender nada.
Al fijar su vista enfrente, poco a poco las imágenes comenzaron a llegar al acostumbrarse a los tonos multicolores que regresaban a la sala, varios focos apuntaban en tonos rojos alrededor de una enorme ¿caja?.

-¡No! No puede ser-Se llevó las manos a la mejilla sorprendido, comenzando a reírse por las boludeces que se les ocurrían a sus alocados amigos.

¡No lo podía creer! En definitiva un enorme regalo yacía frente a él. Forrado con papel negro brillante, decorado con lunares rojos y un enorme moño del mismo color.

“Me están jodiendo cierto”

>>Hala la cinta.

Ray lo miro sin entender, por lo que Ryan se acercó a hacerlo, del moño sobresalía una pequeña cinta al lado derecho-

“Que podría ser tan grande como para que ocuparan un envoltorio tan enorme”

-Y que se supone que tiene adentro-Les pregunto apuntando, tomando la cinta roja entre sus manos-¡Oh! Vamos, no sean así, ¿díganme?

-¡Ábrelo! –Gritaron varios al mismo tiempo, incluso más curiosos que el mismo cumpleañero.

Y que se suponía podía haber adentro. Tal vez ¿un enorme pastel con una desnudista dentro? Bueno quien sabe. Sin esperar y hacer esperar al público halo la cinta, abriéndose instantáneamente, todos tenían curiosidad por saber que era, inclusive estiraron algunos el cuello para alcanzar a ver mejor.

A Ray el corazón se le saldría en cualquier momento, su vertiginoso corazón latía a mil, sin dejarle pensar por unos segundos lo que tenía frente a él. Las manos le sudaban, las piernas le temblaban, el estómago lo mantenía revuelto con pequeñas punzadas que le electrocutaban hasta el alma.

¿Que se suponía significaba esto? ¿Cómo debería reaccionar ante lo que sus ojos escrutaban en esos instantes?

Mayor fue su desconcierto al toparse con esos ojos, con ese color que brillaba ante la oscuridad dejando ver esa chispa verdosa y vivaz. Los suyos propios experimentaron el vértigo hechizante que se formó al ver esas perlas llenas de picardía y travesura.

Notar sus mejillas sonrojadas. Logro que las suyas propias se pusieran calientes de lo rojas que estarían por verlo a él  en una bella sonrisa. Su cabello tan azabache como siempre se perdía entre la oscuridad haciendo un libidinoso contrasté.
No lo entendía. Si ya antes se encontraba absorto y perdido. Ahora con más sentido.

¿Qué hacia el chico que tanto le gustaba, metido adentro de una caja de regalo?
 ¿Qué hacía Gerard ahí?   

 -…Gerard  -Gimió su nombre en un susurro tratando de encontrar su voz perdida.     

El peli-negro llevaba en su cabeza una especie de bincha con dos orejas de conejo color  rojo, en sus manos un pastel decorado en el cual se leía claramente un < Eat me, Rayti >  poniéndole un doble sentido.  Gerard algo abochornado al escuchar los chiflidos  y gritos de la audiencia se levantó ya que se encontraba sentado de manera india sosteniendo el pastel.

Al estar en pie, tomo el pastel en una mano y la otra la irguió hasta arriba gritando un   ¡¡Sorpresa!!  y sonriendo provocativamente. Dio una media vuelta, mostrando lo ceñidos de los pantalones encuerados que trai puestos, junto con las botas y la chaqueta que también era de cuero muy bien entallada se veía extremadamente sensual. Comenzó a  lanzarle besos a los tipos que le chiflaban comenzando a escucharse algunas vulgaridades sexuales en el aire. 

Ray sintió como se le seco la garganta al verlo acercarse de esa manera tan felina y seductora hacia él. Mentiría si no dijera que todo su cuerpo se puso duro al sentirle sentarse en sus piernas.

-Mira Ray, tu pastel- Gerard embarro un poco de lustre en su dedo índice para luego posarlo por las mejillas de Toro, sintiéndolas calientes y palpitantes.-Ese ¡eat me! debería de ir escrito en mí, ¡no Ray!, ¿no crees que quedaría mejor?

Ray necesitaba que alguien le echara un balde de agua fría encima o que alguien lo despierte de ese hermoso y frustrante sueño. Lo malo de todo es que eso era, solo un sueño. Alguna de esas bromas crudas de sus amigos. Porque Gee era eso, su pequeño hormonal amigo.  Novio de otro de sus amigos. ”Triste pero cierto.” Hubiere confirmado sus sospechas de seguirle la mirada al oji-verde, que con cada cosa que le decía, su mirada provocadora retaba a alguien más. Un bajito y enrabiado oji-avellana, quien veía todo sin terminar de creérselo. Aquí no solo uno había terminado sin habla momentánea, para Iero fue incluso peor, sintiendo como un fuego interno lo quemaba por dentro de la bronca.

Sintió la caliente y húmeda lengua de Gerard lamerle la mejilla que el mismo había embarrado de lustre de pastel.

-No me dirás nada ¿Ray?.

-..Te ves muy bien Gerard -Trago fuerte-Pero no deberías jugar así con tu novio.
La mirada de Gerard se posó en el rápidamente, confuso le miro entendiendo que Ray no era ingenuo, ni mucho menos.   

La música había regresado a su normalidad, todos los presentes comenzaron a distenderse de la parejita con una sonrisa en sus rostros, volvieron a lo suyo. Vaya esa sí que era una manera original de vengarse-Pensó Syn tomando de los brazos a Iero para que no armara un escándalo. Arruinando la fiesta. 

Zacky le quito el pastel a su amigo, luego abrazando al cumpleañero para distender un poco el ambiente.   Luego lo halo a la pista a bailar con él.

-Dime que te gusto la sorpresa –Un Gates bastante entretenido sostenía a su amigo entre sus brazos para que regresara a la realidad y se diera cuenta que si, efectivamente todo eso estaba sucediendo.

-No entiendo-Murmuro en tono bajo dejándose llevar por el calor penetrante de su amigo.-Como es que Gerard se prestó a algo como esto.

-Zacky lo convenció. Ya ves que son los “BFF “ –

-¿Frank lo sabía?-Quiso saber.

-¡No! –Comenzó a reírse-Y no prestes atención a eso, como yo suelo decir-Se le acercó al oído- hay que disfrutar del momento.-Le guiño el ojo-Ve por tu regalo.

Lo observo bailar de manera bastante sugerente con Zack, este posaba sus manos en las caderas del  peli-negro, acercándolo y rozándose. La estaban pasado muy bien, porque interrumpir.

-Acaso te da celos ver a Gerard y Zacky bailar de esa manera-Se burló de su amigo, que solo hizo una mueca acercándose hacia ellos, para llevarse a su amante hacia sí y bailar con él. 

-Me dejaron sin pareja de baile –Llego Gerard con un pucherito en la boca cogiéndole los brazos para sacarlo a bailar, no pudo evitar acercarlo hacia él, y olerle el cabello. Si Gee quería jugar, porque no seguirle el juego. –Entonces, que harás conmigo Ray-Le susurró al oído, enrollando los brazos por su cuello.


“¿Contigo?, mejor no me provoques”

-¿Porque la pregunta?

-Soy tu regalo recuerdas-Le susurro muy cerca de los labios-Vos decidís, Me tomas o me rechazas –Sonrió coqueto.

Ray solo le observo, mordiéndose los labios. ¿Aprovechar o no la ocasión?

>” Hay que disfrutar del momento”

“Maldito Gates, no ayudas en nada”



 -..-


No era justo, de verdad que no era justo que le pasara esto a él, justamente ese día. Que Gerard no podía esperar a enojarse con el otro día. Bueno tal vez si tenía algo de culpa, pero tampoco era para llegar a esos extremos.
Lo que más lo emputecia es que Brian también tenía culpa y toda le caí enterita a él.


>”Es tu culpa también Syn asumila”

>” Jodeme esta Frank, no me queras meter a mí en tus metidas de pata”

>”Yo no fui el que le canto todo a su noviecito, todo lo que te dije era en secreto ¡Secretó! idiota”


Hoy era el día más feliz de su corta existencia, y como no serlo, si en la noche anterior Gerard le había dado lo que tanto quería y pedía. Por fin el peli-negro aceptaba llegar más allá de las caricias furtivas, de los besos fogosos y de correrse dentro de su ropa interior luego de friccionarse entre sí, para quedar mojado y pegajoso luego.

Gee le llamaba hacer el amor con la ropa puesto, y en definitiva ya le estaba 
cansando. ¡Era cierto! Al principio lo disfrutaba como un juego inicial. Pero ahora necesitaba más. Tocar cada parte de esa tersa piel que le enloquecía, sentir su sabor bajo su lengua. Arrebatarte esa deliciosa virginidad que sabía el peli-negro se reservaba solo para él. ¿Pero cuando? ¿Hasta cuándo tendría que esperar? Que no se daba cuenta que su cuerpo siempre le deseaba, su aroma dulce le ponía idiota. Y si seguía así. Terminaría llendo a un doctor por el dolor de pelotas de tantas erecciones sin atención.

Pero esa noche por fin había cedido, dándole la mejor mamada de su vida. Bueno, tal vez el peli-negro no era experimentado en esos temas, pero lo intento y lo hizo de maravillas. Aún recuerda su carita toda sonrojada cada vez que tomaba su erecto pene entre sus manos, le masturbaba para luego con con algo de inocencia sacaba su lengua rojita para probarlo, ¡mierda! Con tan solo esa pequeña acción le volvía loco, entumiéndole todo el cuerpo, siendo esa una sensación por demás placentera para él.

Error fue luego de irse de casa de Way, correr a contarle todo a su mejor amigo. 

Quien iba decir que eso se convertiría en una cadena de chisme.

>”Quien fue el que me llamo a las 2 de la mañana para contarme con lujo de detalle que tu princesa por fin te la había chupado”

>” Te lo conté a vos, no a Zacky”

>”Que iba saber yo que se lo soplaría  todo a Gee en plena clase de deporte, y que la mayoría ahí se enterase”

>”Se muere de vergüenza, ahora Gerard me odia”

Gee era un chico llamativo, le encantaba sentirse deseado hasta doler por su novio, por lo cual lo provocaba a cada instante. Jugar con su paciencia era su hobby aunque una cosa si era cierta. Sentía algo de pudor en el tema sexual sonrojándose cada vez que Iero lo sugiriese.  El si quería hacer el amor con el oji-avellana, estaba convencido de que este era su príncipe, pero quería algo especial. No hacer por hacerlo.

Gerard le reclamo en la tarde por lo sucedido, por contar algo tan importante como ser ese paso en su intimidad, se sentía traicionado pensando que lo único que le interesaba era cogérselo para luego andar gritándolo a los cuatro vientos. Él le grito al sentir como todo se le salía de control que detestaba su inmadurez  y  lo diva que podía llegar a ser.  En su mirada noto toda la furia hacia él. Luego de notar su falta se sintió la mismísima mierda.

Los chicos le tenían una sorpresa a Ray, observo todo con ojos curiosos, nadie le dijo nada del regalo extra grande para el cumpleañero. Casi se le desorbitan los ojos al ver quién era el regalo para su amigo. Mentiría si no dijera que en esos momentos tenía ganas de caerles a todos a golpes por tal traición.

¿Qué se creía Gerard, regalándose como un objeto a otro… a otro HOMBRE?

¡Mierda!,!mierda!,!mierda!. ¡Gerard era suyo! ¡Suyo! Óiganlo bien. Nadie se burlaría de el de esa forma. ¡Nadie! Sintió inclusive las venitas de la frente sobresalirse de la cólera que sentía en esos instantes. Apretó más los puños al notar la mirada burlesca de su novio sobre sí. Le estaba dando donde más le dolía. Gerard sabia lo increíblemente celoso que podía llegar a ser el oji-avellana con él. Lo posesivo de este. Y de alguna manera retorcida le encantaba que fuera así.

Syn lo retuvo a la fuerza luego llegaron Ryan y Brendon para llevarselo lejos de ahí, antes que hiciera una locura.  Y no era el único molesto, ya que al parecer Mikey  Way se encontraba en las mismas circunstancias 

“Su hermano no podía avergonzarlo más”-Pensaba el delgado castaño al ver a este bailar pegado con el único hombre que le simpatizaba y hacia galopar a su corazón como un enloquecido demente.


-..-



Gerard salió huyendo de la pista luego que Ray le besara la boca de esa manera tan dulce y tierna. Sabía que el,  gustaba del oji-miel, pero nunca se imaginó de sus sentimientos hasta ese instante.

No pudo evitar sentirse mal por utilizar de esa manera a su afro-amigo, se comportó como una basura, y todo por molestar y empotrar al impulsivo y lengua suelta de su novio. Era ahora que se apenaba por  su comportamiento infantil e inmaduro.
Llego hasta un lugar que no conocía en esa discoteca. Estaba oscuro y se lograba escuchar solo un poco de la fuerte música de afuera. Llego a una puerta que se encontraba entreabierta, siguió hasta llegar a unas escaleras que finalizaban en una especie de bodega. Escucho varios golpes que eran amortiguados en una pared. Se asustó, pensando en que no era buena idea estar ahí. Comenzó a darse vuelta para irse cuando un grito lleno de rabia le hizo devolverse al reconocer la gruesa y ronca voz.

De alguna manera Frank debía sacarse toda esa furia que sintió cuando Way se sentaba en otras piernas ¡Que no eran las suyas!, Tenia el deseo enceguecido de quebrar todas las botellas de licor que guardaban en esa bodega. Ya se había sacado sangre en los nudillos de lo duro que golpeaba a puño cerrado la pared de concreto.


-..¿Frank?  Deja de hacer eso, ¡te vas a lastimas! –Afirmo la dulce y chillona voz de su diva novio.

-¡Claro! Ahora te importa lo que siento ¿No?

-Siempre me ha importado.

-No te creo, si lo hicieras, no hubieras hecho tal estupidez. –Frank le daba la espalda mientras regulaba su respiración agitada por sus actos.

-¡Mírame! –Ordeno.

-¿Porque Gerard? Porque me haces esto-Le mira con los ojos llorosos tomándole de los hombros, comenzando a sacudirlo- ¿Porque te le regalas a otro hombre? –Le habla con la quijada tensa.

-Solo quería darte una lección-Comenta bajito bajando la mirada.


-¿Una lección? –Si no amara con demencia a ese hombre sería capaz de abofetearlo como él había hecho en la tarde.

-Siempre te quejas de mi pudor, y toda esa mierda.-Le mira fijo con las esmeraldas arrepentidas de que su jueguito se le fuera de las manos. Pero también resentido, soltándose del agarre agresivo de Iero.-Pues ya viste, que tan pudoroso puedo ser.

-Entonces,…-Comienza a entender poco a poco- ¿no me estas cortando? –De repente las avellanas volvieron a tener ese brillo tan característico que tanto le gustaba, mirándose frescas y alegres.

-¡No! Claro que no Frank-Abre grandes los ojos por la sorpresa, ¿Cómo Frank llego a esa conclusión?-¡Como se te ocurre! Vos sos mio. -  

-¡Gerard! Perdóname, prometo tener mi boca cerradita con nuestras cosas.

-Más te vale, no soporto lo vieja chismosa que puedes llegar a ser. –Su pose de chica enfadada le encanta, le enloquece verlo ponerse sus manos en la cintura y retarlo con la mirada verdosa en ese tono que agarran cuando algo no le gusta o simplemente se encela.

Si los dos son muy parecidos, infantiles, inmaduros, posesivos y muy hormonales.

Frank lo tomo de las caderas pegándolo a él, disfrutando de la fragancia que lleva puesta, besándole el costado de la mejilla para subir y tomar con sus labios el lóbulo de la oreja.

-Te ves exquisito, así con esas orejitas de conejito Play- boy  -Le susurra jugando con ellas.

-¿Tú crees? Zacky quería que les hiciera un pole dance –Se sonroja-Pero me negué.

-¡Yo lo mato! Gerard- Le mira molesto- Eso si no lo hubiera soportado.

-Lo sé- Se muerde los labios, mirándole travieso-Pero si quieres te puedo dar un show privado.  

Frank trago fuerte, esa sí que era una proposición indecorosa de lo más sensual. Como negarse a tal cosa.

-Daria mi vida en ello solo por verte hacerlo. –Le mordió un labio, para luego chuparlo dejando ese rico sabor en los propios.

Comenzaron a besarse y a tocarse. Tal vez ya venía siendo hora de entregarle eso tan especial  a Frankie. Pero algo que sin duda siempre amaría después de una de sus peleas por tontas que fueran, serian esos momentos tan íntimos y especiales en las reconciliaciones.


-..-


Sentir los labios del peli-negro sobre los propios, la respiración tranquila comenzando a agitarse por su atrevimiento. Pero si el niño había decidido seguir con la mentira, ¿Por qué no sacar provecho? Después de todo, era su cumpleaños, y un beso no podría negarle Gerard. Ese sería su regalo real. Que más podría pedir que probar los dulces y provocativos labios del chico que le gusta. No tendría que envidiar a menos  en eso, a Iero.

Gerard se le escapó de los brazos al asustarse luego del beso. Le siguió no quería que este se enojara o escapara cada vez que le viera. Luego del íntimo contacto. Debían quedar en buenos términos como los amigos que eran.

Llego a las mismas escaleras que Gerard, cuando estaba a punto de llegar, escucho ruidos, le entro más curiosidad por saber con quién estaba el peli-negro  cuando una mano se posó sobre su hombro sobresaltándole y llevándose un buen susto.

-¡Maldición! –Se llevó una mano al corazón que pulsaba descontrolado de nuevo-Podrías ser más sutil al aparecer como fantasma detrás de mí.

-Lo soy, no sé de qué te quejas – El castaño claro le mira serio, entrecerrando sus ojos al descubrir detrás de quien hiba- ¿Te gusto?

-¿El qué?

-El regalo.- Se metió ambas manos a los bolsillos recostándose sobre la pared.-Mi hermano siempre logra su cometido.

- Emm.. me sorprendió.-Respondió a su primer pregunta-¿Que cometido?-Sintió curiosidad.

-Avergonzarme, ¿cuál más?-Le mira con esa mirada que logra confundirlo y de algún modo ponerle ansioso-Te encanto.

-…como.

-El regalo.-Le contesta simple-Te encanto, no solo te sorprendió. Se sinceró contigo mismo.

-Sí, bueno..yo

-¡Olvídalo! –Se le acerca hasta quedar nariz con nariz, muy cerca, tanto que las respiraciones calmas chocan entre si.- El ama al inmaduro de Iero.

-Eso lo sé, muy bien.-Sonríe melancólico-No te preocupes por mí. 

De pronto cae en la posibilidad de que el pequeño Way, se preocupe por él. Si no porque tanta indagación. Por primera vez desde que le conoce, sus ojos se deciden por detallarle mejor. Sus ojos, grandes adornados por unas pestañas grandiosas, no eran esmeraldas como los de su hermano, si no marrones claros con toques mieles adentrándose a la pupila. ¡Bonitos!, pensó.

Su rostro tenía las mismas facciones finas de Gee. Los labios muy parecidos a los que el beso hace poco. Sintiendo unas extrañas ganas de saber a qué saben estos.

“No Ray, no puedes” “El solo tiene 15 años, es un niño”

Bueno Gerard también lo era, así que su conciencia podía descansar en paz.

“!Soy un maldito pederasta!”

-¿Me besaras o no?

Su debate mental colapso al escuchar esas divinas palabras. Le estaba hablando enserio. ¡El pequeño Mikey quería que le besara! Todas sus suposiciones fueron a parar al bote de basura luego de esa confesión. El si le gustaba al hermano de Gee.
Mikey fue rápido, acercando sus labios a los gruesos y sensuales del mayor, para partirle la boca con su lengua. Este no se quedó atrás al sentir la humedad invadir su cavidad bucal, envolviendo la suya con la ajena.

El beso comenzó apasionado, terminando bestial. Sin determinar a qué horas termino, el sentado en un escalón con el pequeño Way encima suyo en su regazo besándole y manteniendo un pequeño vaivén que comenzaba a enloquecerlo.
Sin pudor alguno gimió en el cuello de Mikey, para luego morder ahí. Este envolvió sus dedos en el cabello esponjado del mayor. Observándose luego, mirándose entre sí, sabiendo bien lo que ambos querían. Y cuando decidieron concretarlo una sonata de gemidos ahogados llego hasta oídos de ambos.



-No es cierto. ¡Dime que no estoy escuchando lo que creo!- Mikey con los ojos sorprendidos se paró rápidamente del regazo del hombre que le gustaba tanto.

-Creo que decidieron empezar antes que nosotros –Ray sintió unas enormes ganas de reír, algo raro e inusual al saber de quienes hablaban. Debía doler, pero increíblemente se sentía en paz. La presencia del menor actuaba como un calmante para sí.

El castaño rápidamente se sonrojo, el bandido de Iero se estaba saliendo con la suya. ¡Se estaba jodiendo a su hermano!.


Bufo molesto al solo pensarlo, pero los brazos fuertes y masculinos de Ray, le sacaron de la atmosfera que era pensar en su dulce hermanito siendo profanado por el molesto Iero.

-Sabes que es lo peor-Cerro los ojos al sentir las frías manos de Ray adentrase bajo su ropa. –Que me obligo a comprarle esas ridículas orejas de conejo.

Ray comenzó a reírse, al notar lo bizarro del ambiente el mismo sin poder evitarlo, afloro una tímida sonrisa en su cara. Encantándole al otro. Por primera vez el pequeño sonreía.

Este sin duda se había convertido en el mejor cumpleaños de su vida, al menos hasta ahora. Todo fue un sube y baja de emociones para el, terminando de una forma que nunca hubiere imaginado. Mucho menos escuchar la ronca y sensual voz de Gerard en un gemido final nombrando a Frank.

-Vez, él siempre me avergüenza –Murmura Mikey, deseando no haber escuchado eso.

Lo más fastidioso para el menor, seria ver  la carita de felicidad luego de haber descubierto el sexo. Lo conocía demasiado bien. Gee le querría contar todo con todos los detalles. Así como había hecho la noche anterior luego del oral que le hiciera a Frankie. 

Solo que este último, nunca debiere de enterarse de ese secreto. La diferencia aquí, es que el si era discreto. No como Syn o Zacky.

“Son tal para cual” –pensó luego de dejarse llevar por Ray, lejos de esas escaleras viejas, y lejos de los gemidos de su hermano y cuñado.




  
Fin .







  
































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