Tema: Tu Regalo, Ray.
Parejas: Frerard
Secundarias: Rydon,Sinacky.
Género: Romance, Comedia.
Autor: Umbrella.
Disclameir: Los personajes
mencionados en el Fic no me
pertenecen, se pertenecen a sí mismos. Solo me pertenece
la historia y sus diversas personalidades. Lo escrito no es más que ficción. No
se lucra ni nada, solo se hace por diversión y para entretener
“”-Pensamientos
>>-Alta voz
“>-Recuerdos.
Capitulo Único.
Hoy era un día especial y
se encontraba emocionado tanto que no podía quitar esa
estúpida sonrisita petulante de su rostro. No lo entendía, tampoco era para
tanto. Ya otra veces había celebrado su cumpleaños y no pasaba nada. La
emoción desaparecía luego del primer Happy-bday en la mañana cantada
por sus padres luego de que despertara agitado por algún
sueño mojado que tuviere lugar en su subconsciente.
Hoy prácticamente todo el salón de clases le había saludado y
felicitado deseándole muchos años más y
el bla bla bla de siempre y no podía sentirse más
contento. ¿Por qué? ¿Que
tenia de especial ese cumpleaños? Bueno quien sabe. A veces la vida te puede
dar sorpresas, sobre todo con el grupito de amigos que se carga.
Los chicos no paraban de abuchear a sus espaldas, sabía que tramaban algo y
según ellos él no sabía nada, se sentía de cierta forma mal por arruinar su
sorpresa, ya que el factor sorpresa dejo de serlo desde que Frank no aguantando
el tener un secreto y el no saber el significado de los mismos, escupió
prácticamente todo.
De alguna forma se sentía genial saber de la fiesta secreta preparada por
sus amigos, le hacía sentir especial y querido, ellos eran simplemente
increíbles. No podía sentirse más afortunado de tenerles como amigos. Les
conoció en el primer año de Universidad, ambos estudiantes de leyes, destacando
sus personalidades nada aptas para esta carrera lo cual era lo más atrayente de
sí.
Su amigo Brian mejor conocido como Synyster Gates era algo así
como el líder del grupo, siempre pendiente de que sus chicos como él les
llamaba, no tuvieran problemas, siempre ayudando e interviniendo en las peleas
frecuentes de Ryan y Brandon, conocidos por pleitistas y alborotadores, nunca
se ponían de acuerdo en nada el uno con el otro. Aquí era donde Syn intervenía
para que no se metieran en más problemas de los que ya llevaban a cuesta. Su
novio al cual no debes ni voltear a ver porque Syn podría romperte la cara por
tal acosamiento. Es Zacky Vengeance, su nombre verdadero Zachary James Baker,
conocido por ser el alma fiestera del grupo, alegre, risueño, parlanchín como
tienen idea; de hecho demasiado para el gusto de algunos. Cuando el oji-verde
comenzaba a hablar no había quien le parase. También se encontraban Gerard y
Frank con apenas 17 años, ingresando recién a la Universidad, ya los habían
acogido, siendo Gerard conocido de Baker, convirtiéndose con el paso del tiempo
en un muy buen amigo luego. Eran considerados como los niños del grupo. Los
pequeños hormonales como solía llamarles Ray.
Ray esperaba en la salida a los chicos, se llevó una sorpresa al
ver como el lindo peli-negro que tanto le revolvía el estómago le gritaba a su
novio, este último tratando en vano de explicarle quien sabe qué cosa al
quererle coger de las manos, se le veía angustiado, pero lo más seguro es que
no era nada grave, si no lo mismo de siempre.
Sonrió al pensar en lo prohibido que es para él, el tan solo mirarlo. Ya que no debía
verlo de la forma en la que lo hacía, ¿pero cómo no hacerlo?, ¿cómo no verlo de
esa manera? como prohibirle a sus ojos esa bella imagen, o mucho peor como
prohibirle al corazón el dejar de sentir. Sus latidos se distorsionaban por lo
rápido de estos al tenerlo cerca, cada vez que bromeaba con él, o simplemente
le hablaba.
Frank era afortunado al tenerle solo para él, porque si, Gerard le
gustaba mucho pero inevitablemente era el novio de Iero. Por lo cual el solo
pensarlo estaba prohibido.
Suspiro cansado desviando la mirada de esos dos, que lo más seguro era que se encontraban
discutiendo como hacían siempre, para al final del día reconciliarse de la
forma más cursi y romántica como acostumbraban.
-Vas a desaparecer de tanto suspiro.
-….¿Mikey?
Le sorprendió ver a ese chico ahí hablándole a él, cuando muy
pocas veces lo hacía, y es que en muy pocas ocasiones se le veía la sombra al
castaño. Eran contadas las veces que pasaba por la Universidad para irse con su
hermano. Este se los presento, y el delgado chico de apenas 15 años se mostró
más resentido y tímido con él, que con el resto. Le ponía extraño cada vez que
este posaba sus ojos en el para hablarle, le miraba fijo y pesado. ¿Acaso algo
había hecho mal para que este le mirara de manera tan penetrante? No lo
entendía. Pero bueno quien entendía a los Way. Gerard tenía una personalidad
muy aniñada, tenía la manía de exagerar todo, haciendo de una pequeñez algo
gigante. Amaba armar confusión y ser el centro de atención.
El Peli-negro era
vanidoso, le gustaba que le mirasen solo a él cuándo les hablaba. Y él estaría
dispuesto a pagar por horas por verle todo lo que él quisiera. En definitiva no
le culpaba el ser así cuando Gerard era un chico con un atractivo potencial
atravesando lo exagerado. Pero al conocerle bien te das cuenta de lo dulce y
hermoso que es por dentro dejando de lado lo superficial. Cosa que Iero amaba,
siendo tan diferentes y al mismo tiempo parecidos. Porque lo aniñado e
inmaduros nadie se los quitaba a los dos. Y eso era lo malo, que como amigo que
era de ese par, les conocía muy bien.
En cambio Mikey el hermano de Gerard era lo más opuesto a este de
lo que se puede llegar a imaginar, si no fuera porque ambos se presentan como
hermanos, nadie lo notaria. El castaño es un chico algo bipolar según el punto
de vista de Ray. Ya que a veces se le mira normal, en su habitual silencio sin
pronunciar palabra mientras están todos en grupo celebrando o hablando de
cualquier trivialidad y de la nada se enoja o comienza a hablar consigo mismo.
Cree que no tiene la capacidad para sonreír, con el tiempo que tiene de
conocerle, jamás se le ha visto por lo menos una curvatura en sus labios
aparentando una sonrisa. Casualmente solo se le ve con su hermano, al parecer
solo disfruta de su compañía, porque de lo que es el.
Mikey lo acuchilla con la
mirada. Y eso es lo que más lo frustra ¡Joder! Esa mirada que siempre tiene
para él. Indescifrable para sus ojos, confusa para su mente. Con los demás los
mira como si no existieran pero con él es …simplemente, diferente.
-¡Si! .. ¡Yo! –Se apunta a si mismo entreabriendo sus castaños
ojos un poco, como burlándose del mayor.- ¿Acaso no puedo hablarte?
-No es eso. –Le observa detenidamente, Mikey anda vestido de Jeans
negros entallados, rotos en las rodillas. Una Hoodie del mismo color.-Es solo
que,… no acostumbras hacerlo.
–De hecho nunca lo había hecho hasta hoy. De
Mikey solo había escuchado un “hola” desde que Gerard los presentara.
-Siempre hay una primera vez ¿No crees?
-Supongo.-Murmura bajo. Ese chico le causa una sensación
indescifrable que tal vez nunca entienda. Se siente incómodo y quiere largarse
de ahí.
-¿Tienes Fuego?-Pregunta. Le observa con un cigarrillo en los
delgados labios rosa. Vaya al parecer si tiene un tanto parecido con su
hermano.
-No eres muy pequeño para fumar –Afirma, pasándole de todas formas
un encendedor.
- …¿Pequeño?-Le mira- Eres solo unos centímetros más alto que yo,
así que no creo que sea tan pequeño.
-Me refiero a la edad-Se corrige.
Este solo se encogió de hombros, sin prestar demasiada importancia
al asunto, dándole la primera inhalada al cigarro, para luego dejar salir el
humo de su boca. Ray le observa detenidamente ¿Cuál es la curiosidad que tanto
le causa su presencia? Sin querer ser descubierto cuando este hace una mueca de
disgusto desvía su mirar hacia donde este observa. Son Gerard y Frank, aún
siguen discutiendo. Frank le quiere besar pero antes de que sus labios hagan
contacto lo empuja y sale corriendo.
-…¡Maldición!-Murmura un enrabiado Mikey, Ray le voltea a ver
sorprendido por lo que acaba de acontecer con sus amigos.
-Iero siempre mete la pata ¿sabes? –Le mira con una capa de jodida
molestia en sus ojos- Detesto que mi hermano salga con ese enano, no lo merece-Bufa.
¡Sí! algo más que destacar del castaño es que es extremadamente
celoso con su hermano. Ray se ve tentado a reír por eso. En términos finales,
los Way son demasiado confusos para él.
-Eso es cosa de ellos, no algo que decides vos.
-Eso es lo que más me molesta ¿Sabes?-El castaño le mira de nuevo
de esa forma extraña, fijo hacia sus ojos -Que en las cosas del corazón, no se
manda-Mikey se aproxima y sin prevenírselo posa un dedo en su mejilla, el cual
desliza hasta sus resecos labios, deteniéndolo ahí-Es mejor que dejes de
suspirar por mi hermano.
Dicho esto, se dio media vuelta en busca de Gerard quizás. Pero
eso no era lo importante si no ese incesante cosquilleo que dejo en la zona que
sus dedos rozaron.
“Qué demonios fue
eso”
Comenzaba a oscurecer, dejando caer la noche en su glorioso
esplendor, el ver el manto celeste cubierto por pequeñas estrellas que
comenzaban a aparecer. Le dejaba taciturno, sin ganas de moverse de ese lugar,
pero debía hacerlo. Su sorpresa esperaba por él.
-Vamos Ray, que la noche promete ser muy larga- Frank le hablaba
con la mirada algo perdida, intentando sonreír aun con la mano intacta de
Gerard sobre su mejilla ¿A qué horas el pelinegro lo había abofeteado?-No
preguntes –Fue la respuesta del oji-avellana al notar su desconcierto.
En eso tenía razón, la noche era
muy joven para ponerse triste. Era su cumpleaños número 21, lo único que
debería de hacer era disfrutar y pasarla bien. Y eso haría.
Sus amigos le habían prometido la mejor fiesta de su vida. No tenía ni idea de lo que tramaban. Todos sus amigos llevaban ya varias semanas preparando lo que sería
su fiesta de cumpleaños.
¡Se trataba de sus 21 años, joder.! Tenían el deber de
sacar la casa por la ventana.
No todos los años se cumple 21. Después de cumplir 16; los 21 le
siguen en el top de fiestas más memorables e inolvidables de tu vida.
Y si Synyster Gate le prometía que esta nunca la olvidaría
en su puta vida es porque así seria. Y si algo que tenía Brian era palabra. La
cumpliría.
-..-
Grande fue su sorpresa al llegar al lugar, no sabía si sonreír o llorar de
la emoción. Los chicos habían rentado nada más y nada menos que el
mejor antro del lugar, solo y exclusivamente para ellos. La fuerte
música electro se escuchaba desde afuera prometiendo reventar sus oídos y
manipular sus cuerpos al son del baile.
No lo pensó mucho cuando un emocionado Gates lo jalo del brazo para entrar
a aquel lugar.
Las luces multicolores dominaban el lugar por dentro, la música algo fuerte
retozaba en su cuerpo invitándolo a moverse a su ritmo. Muchos ya lo hacían
bailando en la pista, pegando sus cuerpos ya algo sudados por los movimientos
atrevidos y vulgares, friccionándose entre sí. Entregándose a la diversión de
la noche.
Observo el lugar con detenimiento, estaba a explotar. Lo más loco es que no
conocía ni a un 10% de las personas ahí presentes. Estaba seguro de que los
chicos se habían encargado de regar la noticia por toda la
Universidad. Nadie le decía no a un reventón. Mucho menos
a uno gratis. Ya que los únicos implicados en vaciarse el bolsillo fueron sus
amigos. ¡Pobres, los compadecía!. Pero todo sea para su sano
y mórbido entretenimiento.
En la barra se le veía a Zacky como bar
ténder quien divertido jugaba con todas las bebidas mezclándolas unas
con otras, formando bebidas de diferentes sabores y colores. Quedaría rubio si
probaba uno de esos éxtasis de Vengeance.
-Iré a saludar a Zacky, tu vete para la zona VIP ahí encontraras a los
demás-Le grito para que lo escuchara por lo fuerte del sonido.
Y si con eso se refería a encontrarse tan sexual escena se hubiese comprado
una cámara para grabaros así como Bert hacía. No podían culpar al
rubio por depravado, habría evidencia de por medio. Esa cinta Valeria oro. Así
nunca más Ryan y Brendon tendrían excusa que valga para su comportamiento de
odio mutuo. Ya todos estaban más que hartos de sus peleas constantes, alegando
no soportarse ni siquiera con la mirada. Lo más chistoso es que todos podían
notar la tensión sexual que predominaba en su propia atmosfera.
Ahora devorándose la boca el uno con el otro, sin permitirse la modestia de
respirar aun sintiendo la falta de este en su organismo. Brendon le tomo un
glúteo agasajándolo y apretando para luego querer hurgar dentro de su
pantalón.
-Venga chicos, paren que capaz se nos antoja su cachondeo-Se burló
hablándoles lo bastante cerca para hacerse escuchar, al notar su presencia se
separaron tan rápido que estaba seguro de haber escuchado el sonido
de sus labios al separarse.
Caras extasiadas y avergonzadas se hacía presente en sus dos amigos.
-Bert dime que no hiciste lo que pensamos –Un Brendon más que furioso
se le fue encima a quitarle la cámara.
-Deja Brendon, que ya bastante tuve con ver y no participar –Se para en la
mesa con la cámara en alto-Mira lo duro que estoy.-Bromeo tocándose la
entrepierna.
-Si como le hacen eso a Berty y no le dan a probar un poquito
–Prosiguió Toro codeando a Ryan que abría los ojos en sorpresa al
caer en cuenta de lo morboso de la situación.
-Cállate Toro, que ya te quiero ver en una situación como esta.
Sonríe mirándole a los ojos, misterio y picardía se esconden en
los marrones del castaño. Quien después de unos minutos en los que dejo al
cumpleañero pensando se largó tomando de las manos a Brendon y llevándoselo
lejos buscando los rincones más oscuros del lugar, cómplice muchas veces de sus
encuentros furtivos y desesperados.
“Que me quiso decir con eso”
“Por qué de repente siento este nerviosismo interior”
-Ray …RAYMOND –Un grito al oído le hizo volver sobresaltándolo y mirando
con odio a su agresor que –Estabas como ido, no me mires así.
-Estas borracho Bert - Confirmo.- ¿desde
qué horas estas aquí?
-Algo..no menos de tres horas – Le restó importancia apuntando hacia
enfrente, lamiéndose los labios al notar como Syn pegaba a sus
caderas a Zacky desde atrás diciéndole cosas al oído, este sonreía y
le huía al tacto.-Esos dos son muy sexys no crees.
-Ya lo creo.
Sí, no siempre se le veía a dos tipos rudos juntos y que se acoplasen tan
bien. Ray sabía a ciencia cierta cómo su amigo adoraba a Zacky , este
haría lo que fuera porque el oji-verde se sintiera cómodo y feliz en donde
estuvieran. Se agarraría a golpes con cualquiera solo por hacer
sentir sentir incómodo a su novio. Eran como la pareja perfecta,
siempre mimándose, dándose pequeñas muestras de amor, ya sea besitos tontos en
el dorso de la mano, las mejillas, las sienes en fin. Lo cursi no se inventó
para ellos. Se amaban y les valía una jodida mierda lo que pensaran los demás.
Y Ray,…. Ray simplemente se moría de celos. Como le gustaría encontrar a
alguien al cual pudiera darle todo ese amor atrapado en su pecho. No es
precisamente un tipo que se cae de atractivo, pero tiene lo suyo muy bien
puesto; además de un Corazón inmenso. Tiene mucho para dar. Lo malo es que
hasta ahora nadie se da cuenta.
Con su mejor sonrisa se acerca a su amigo quien lo recibe gustoso con un
enorme abrazo, invitándole a beber y bailar. Miro luces con esos brebajes preparados por Zacky. Le quemo la garganta al principio pero le sirvió
para olvidarse de todo y dedicarse a disfrutar. No supo a qué horas
dos atractivas mujeres bailaban con él. El tiempo voló entre arrumacos, bromas,
besos, las chicas eran agradables.
Se le hacía extraño no mirar al enano por ningún lado, desde que llegaron
se le desapareció, tampoco veía a su culposo martirio.
- No he visto por ningún lado a Frank ni a Gerard, Tu sabes dónde andan
metidos esos dos.
-A Gerard-Se mordió los labios al querérsele escapar una sonrisilla-No lo
he visto, pero el enano anda por todas las esquinas lloriqueando.
-¿Y eso?
-Se peleó con su princesa, ¡ya sabes! ….!!niños!!-Rodo los ojos.
Abrió grande los ojos en sorpresa, para esos instantes pensó ya estarían
reconciliados y besándose por todas las esquinas. Eran casi las 12, y si
seguían peleados es porque algo grave debió pasar. No pudo evitar preocuparse siendo
que le gustaba mucho el peli-negro no significaba que le alegrara que
discutiera con su novio, sabía que la felicidad del oji-verde era el pequeñito
tatuado de enormes ojos avellanas.
-¿Sabes porque se pelearon esta vez?
-Esos niños tienen las hormonas hasta la cabeza, no hagas caso.
Hubiere seguido indagando en el asunto de no ser por la interrupción en
alta voz que sorprendió a más de uno.
>>Uno..dos..tres..probando
Se escuchó en el fondo el abucheo de parte de todos cuando la música paro
de improvisto dejándose escuchar la que sería la voz de un chico hablando
por los parlantes.
>>Probando uno..dos..tr. .
>>Ya Brendon para, que si te escuchan ¡fuerte y claro!.
“Esas voces”
“Pero si son Brendon
y Ryan”
>>No me regañes Ryan.
>>Es que eres muy imbécil, dame eso.-Le quita el micrófono.
“Que hacen esos dos
idiotas molestando al D-j.”
-Par de pendejos, si se les escucho toda la discusión-Menciono
un Syn bastante atrofiado ya por el alcohol, burlándose de sus dos
amigos.
De repente su corpulento amigo de grandiosos ojos verdes se le había
perdido. ¿Dónde se metió Vengeance?
-¿Has visto a Zacky?
-Emm no.. Por ahí a de andar –Voltea a ver hacia abajo enmarcando una
sonrisilla traviesa.
“¿Que
Syn no sabe dónde anda metido su novio?”
“!Si claro! Y yo me
chupo el dedo. ¿Qué me escondes Syn?”
>>Chicos y chicas su atención por favor.
Un buhhh se escuchó de parte del público, alterando los nervios
de Ryan que era propenso a enfadarse rápido.
>>Par de animales, compórtense que si no fuera por nosotros no
estuvieran disfrutando de esto.
Varios comenzaron a reírse, otros a abuchearles, varias señas obscenas se
hicieron presentes seguidas de insultos.
Syn se dio en la cara, ¡!Es que acaso no podían hacer nada
bien!!. Lo más fácil se les encomendó y lo estaban arruinando. Decidió
intervenir antes que una turba por demás molesta los bajara. Debía calmar los
ánimos que de por si se encontraban muy excitados ya por las
bebidas.
Les arrebato el micrófono -!Auch! –Una botella había ido a parar a su
cabeza, se sobaba la parte afectada mientras Ryan y Brendon se escondían tras
su corpulento cuerpo. Adorando al mayor por salvarlos.
>>Hey mi gente como la están pasando-El D-J decidió poner algo
de pista intercalándola con la varonil voz de Gates, la gente lo tomo muy bien,
haciendo bulla animando a que siguiera.
>>Umm eso me anima, es grato saber que les agrada nuestra
fiesta. Pero antes de seguir cachondeando quiero que conozcan a la
persona por la cual se decidió hacer todo esto-Todos guardaron silencio-Al
cumpleañero y anfitrión Raymond Toro.
Todas las luces se posaron en una abultada cabellera que no cabía del asombro, la masa de chicos se
formó a su alrededor aplaudiéndole.
Observo al enano del oji-avellana salir de entre el tumulto de gente que se
aproximaba a él, mirando todo con ojos curiosos, al parecer no era el único
sorprendido. Traía de rastras a Bert, el pobre ya estaba más allá que de acá por la bebida.
>> Vamos quiero escuchar un Happy-Bday a la cuenta de
tres. Haber, uno, dos y tres.
Y todos al unísono lo hicieron, Ray solo se tapó la cara colorado. Se
sentía como en esos programas de Mtv cuando les celebran a esas niñas
ricas sus dulces 16.
Si esto era lo que se sentía ser una celebridad por unos minutos, no le
agrada en nada. Nunca le agrado llamar tanto la atención, al menos no de esa
forma, estaba seguro que si fuera el peli-negro estaría más que satisfecho al
sentirse observado por tanta gente. Y
ahí se encontraba de nuevo el, ocupando
sus pensamientos en el oji-esmeralda, eso solo sirvió para alterarle los
nervios e intentar sonreír ante las palabras dichas de su amigo.
-Te quiero amigo… Pero ahora viene lo mejor –Lo último lo susurro erizándole
la piel. ¿A qué se refería?. Que otras sorpresas tendría que bancarse.
De repente todas las luces perdieron el brillo, dejándolos en penumbras a
todos, se escuchó el abucheo por la sorpresa, murmullos, risas, gritos, el
mismo mordiéndose los labios al no saber que ocurría. Sintió como unos brazos lo tomaban y le ponían
un pañuelo en los ojos. Se tensó al instante queriendo soltarse.
-Tranquilo somos nosotros.
Las luces volvieron a encenderse, pero Ray no noto la diferencia, los
chicos lo dirigieron hasta cierto punto en especial dejándole ahí. Sentándolo
en una especie de silla.
Pasaron algunos minutos en los que solo escuchaba como Ryan y Brendon
murmuraban entre sí, sin ponerse de acuerdo en ¿algo? que lo más seguro era su
regalo. Varias risillas se dejaban
escuchar antes de dejarle saber que pasaba.
-Y ahora tu regalo Toro–Le susurraron al oído, soltándole el pañuelo,
primero se llevó ambas manos hacia los ojos restregándoselos sin entender nada.
Al fijar su vista enfrente, poco a poco las imágenes comenzaron a llegar al
acostumbrarse a los tonos multicolores que regresaban a la sala, varios focos
apuntaban en tonos rojos alrededor de una enorme ¿caja?.
-¡No! No puede ser-Se llevó las manos a la mejilla sorprendido, comenzando
a reírse por las boludeces que se les ocurrían a sus alocados amigos.
¡No lo podía creer! En definitiva un enorme regalo yacía frente a él.
Forrado con papel negro brillante, decorado con lunares rojos y un enorme moño
del mismo color.
“Me están jodiendo
cierto”
>>Hala la cinta.
Ray lo miro sin entender, por lo que Ryan se acercó a hacerlo, del moño
sobresalía una pequeña cinta al lado derecho-
“Que podría ser tan
grande como para que ocuparan un envoltorio tan enorme”
-Y que se supone que tiene adentro-Les pregunto apuntando, tomando la cinta
roja entre sus manos-¡Oh! Vamos, no sean así, ¿díganme?
-¡Ábrelo! –Gritaron varios al mismo tiempo, incluso más curiosos que el
mismo cumpleañero.
Y que se suponía podía haber adentro. Tal vez ¿un enorme pastel con una
desnudista dentro? Bueno quien sabe. Sin esperar y hacer esperar al público
halo la cinta, abriéndose instantáneamente, todos tenían curiosidad por saber
que era, inclusive estiraron algunos el cuello para alcanzar a ver mejor.
A Ray el corazón se le saldría en cualquier momento, su vertiginoso corazón
latía a mil, sin dejarle pensar por unos segundos lo que tenía frente a él. Las
manos le sudaban, las piernas le temblaban, el estómago lo mantenía revuelto
con pequeñas punzadas que le electrocutaban hasta el alma.
¿Que se suponía significaba esto? ¿Cómo debería reaccionar ante lo que sus
ojos escrutaban en esos instantes?
Mayor fue su desconcierto al toparse con esos ojos, con ese color que
brillaba ante la oscuridad dejando ver esa chispa verdosa y vivaz. Los suyos
propios experimentaron el vértigo hechizante que se formó al ver esas perlas llenas
de picardía y travesura.
Notar sus mejillas sonrojadas. Logro que las suyas propias se pusieran
calientes de lo rojas que estarían por verlo a él en una bella sonrisa. Su cabello tan azabache
como siempre se perdía entre la oscuridad haciendo un libidinoso contrasté.
No lo entendía. Si ya antes se encontraba absorto y perdido. Ahora con más
sentido.
¿Qué hacia el chico que tanto le gustaba, metido adentro de una caja de
regalo?
¿Qué hacía Gerard ahí?
-…Gerard -Gimió su nombre en un susurro tratando de
encontrar su voz perdida.
El peli-negro llevaba en su cabeza una especie de bincha con dos orejas de
conejo color rojo, en sus manos un
pastel decorado en el cual se leía claramente un < Eat me, Rayti
> poniéndole un doble sentido. Gerard algo abochornado
al escuchar los chiflidos y gritos de la audiencia se levantó ya que
se encontraba sentado de manera india sosteniendo el pastel.
Al estar en pie, tomo el pastel en una mano y la otra la irguió hasta
arriba gritando un ¡¡Sorpresa!! y sonriendo
provocativamente. Dio una media vuelta, mostrando lo ceñidos de los
pantalones encuerados que trai puestos, junto con las botas y la chaqueta que
también era de cuero muy bien entallada se veía extremadamente sensual. Comenzó
a lanzarle besos a los tipos que le
chiflaban comenzando a escucharse algunas vulgaridades sexuales en el aire.
Ray sintió como se le seco la garganta al verlo acercarse de esa manera tan
felina y seductora hacia él. Mentiría si no dijera que todo su cuerpo se puso
duro al sentirle sentarse en sus piernas.
-Mira Ray, tu pastel- Gerard embarro un poco de lustre en su dedo índice
para luego posarlo por las mejillas de Toro, sintiéndolas calientes y
palpitantes.-Ese ¡eat me! debería de ir escrito en mí, ¡no Ray!, ¿no
crees que quedaría mejor?
Ray necesitaba que alguien le echara un balde de agua fría encima o que
alguien lo despierte de ese hermoso y frustrante sueño. Lo malo de todo es que
eso era, solo un sueño. Alguna de esas bromas crudas de sus amigos. Porque Gee
era eso, su pequeño hormonal amigo.
Novio de otro de sus amigos. ”Triste pero cierto.” Hubiere confirmado
sus sospechas de seguirle la mirada al oji-verde, que con cada cosa que le
decía, su mirada provocadora retaba a alguien más. Un bajito y enrabiado
oji-avellana, quien veía todo sin terminar de creérselo. Aquí no solo uno había
terminado sin habla momentánea, para Iero fue incluso peor, sintiendo como un
fuego interno lo quemaba por dentro de la bronca.
Sintió la caliente y húmeda lengua de Gerard lamerle la mejilla que el
mismo había embarrado de lustre de pastel.
-No me dirás nada ¿Ray?.
-..Te ves muy bien Gerard -Trago fuerte-Pero no deberías jugar así con tu
novio.
La mirada de Gerard se posó en el rápidamente, confuso le miro entendiendo
que Ray no era ingenuo, ni mucho menos.
La música había regresado a su normalidad, todos los presentes comenzaron a
distenderse de la parejita con una sonrisa en sus rostros, volvieron a lo suyo.
Vaya esa sí que era una manera original de vengarse-Pensó Syn tomando de los
brazos a Iero para que no armara un escándalo. Arruinando la fiesta.
Zacky le quito el pastel a su amigo, luego abrazando al cumpleañero
para distender un poco el ambiente. Luego lo halo a la pista a
bailar con él.
-Dime que te gusto la sorpresa –Un Gates bastante entretenido sostenía a su
amigo entre sus brazos para que regresara a la realidad y se diera cuenta que
si, efectivamente todo eso estaba sucediendo.
-No entiendo-Murmuro en tono bajo dejándose llevar por el calor penetrante
de su amigo.-Como es que Gerard se prestó a algo como esto.
-Zacky lo convenció. Ya ves que son los “BFF “ –
-¿Frank lo sabía?-Quiso saber.
-¡No! –Comenzó a reírse-Y no prestes atención a eso, como yo suelo decir-Se
le acercó al oído- hay que disfrutar del momento.-Le guiño el ojo-Ve por tu
regalo.
Lo observo bailar de manera bastante sugerente con Zack, este posaba
sus manos en las caderas del peli-negro,
acercándolo y rozándose. La estaban pasado muy bien, porque interrumpir.
-Acaso te da celos ver a Gerard y Zacky bailar de esa manera-Se burló de su
amigo, que solo hizo una mueca acercándose hacia ellos, para llevarse a su
amante hacia sí y bailar con él.
-Me dejaron sin pareja de baile –Llego Gerard con un pucherito en la boca
cogiéndole los brazos para sacarlo a bailar, no pudo evitar acercarlo hacia él,
y olerle el cabello. Si Gee quería jugar, porque no seguirle el juego.
–Entonces, que harás conmigo Ray-Le susurró al oído, enrollando los brazos por
su cuello.
“¿Contigo?, mejor no
me provoques”
-¿Porque la pregunta?
-Soy tu regalo recuerdas-Le susurro muy cerca de los labios-Vos decidís, Me
tomas o me rechazas –Sonrió coqueto.
Ray solo le observo, mordiéndose los labios. ¿Aprovechar o no la ocasión?
>” Hay que disfrutar del
momento”
“Maldito Gates, no
ayudas en nada”
-..-
No era justo, de verdad que no era justo que le pasara esto a él,
justamente ese día. Que Gerard no podía esperar a enojarse con el otro día.
Bueno tal vez si tenía algo de culpa, pero tampoco era para llegar a esos
extremos.
Lo que más lo emputecia es que Brian también tenía culpa y toda le caí
enterita a él.
>”Es tu culpa también Syn asumila”
>” Jodeme esta Frank, no me queras meter a mí en tus metidas de pata”
>”Yo no fui el que le canto todo a su noviecito, todo lo que te dije era
en secreto ¡Secretó! idiota”
Hoy era el día más feliz de su corta existencia, y como no serlo, si en la
noche anterior Gerard le había dado lo que tanto quería y pedía. Por fin el
peli-negro aceptaba llegar más allá de las caricias furtivas, de los besos
fogosos y de correrse dentro de su ropa interior luego de friccionarse entre
sí, para quedar mojado y pegajoso luego.
Gee le llamaba hacer el amor con la ropa puesto, y en definitiva ya le
estaba
cansando. ¡Era cierto! Al principio lo disfrutaba como un juego inicial.
Pero ahora necesitaba más. Tocar cada parte de esa tersa piel que le
enloquecía, sentir su sabor bajo su lengua. Arrebatarte esa deliciosa
virginidad que sabía el peli-negro se reservaba solo para él. ¿Pero cuando?
¿Hasta cuándo tendría que esperar? Que no se daba cuenta que su cuerpo siempre
le deseaba, su aroma dulce le ponía idiota. Y si seguía así. Terminaría llendo
a un doctor por el dolor de pelotas de tantas erecciones sin atención.
Pero esa noche por fin había cedido, dándole la mejor mamada de su vida.
Bueno, tal vez el peli-negro no era experimentado en esos temas, pero lo
intento y lo hizo de maravillas. Aún recuerda su carita toda sonrojada cada vez
que tomaba su erecto pene entre sus manos, le masturbaba para luego con con
algo de inocencia sacaba su lengua rojita para probarlo, ¡mierda! Con tan solo
esa pequeña acción le volvía loco, entumiéndole todo el cuerpo, siendo esa una
sensación por demás placentera para él.
Error fue luego de irse de casa de Way, correr a contarle todo a su mejor
amigo.
Quien iba decir que eso se convertiría en una cadena de chisme.
>”Quien fue el que me llamo a las 2 de la mañana para contarme con lujo
de detalle que tu princesa por fin te la había chupado”
>” Te lo conté a vos, no a Zacky”
>”Que iba saber yo que se lo soplaría
todo a Gee en plena clase de deporte, y que la mayoría ahí se enterase”
>”Se muere de vergüenza, ahora Gerard me odia”
Gee era un chico llamativo, le encantaba sentirse deseado hasta doler por
su novio, por lo cual lo provocaba a cada instante. Jugar con su paciencia era
su hobby aunque una cosa si era cierta. Sentía algo de pudor en el tema sexual
sonrojándose cada vez que Iero lo sugiriese. El si quería hacer el amor con el
oji-avellana, estaba convencido de que este era su príncipe, pero quería algo
especial. No hacer por hacerlo.
Gerard le reclamo en la tarde por lo sucedido, por contar algo tan
importante como ser ese paso en su intimidad, se sentía traicionado pensando
que lo único que le interesaba era cogérselo para luego andar gritándolo a los
cuatro vientos. Él le grito al sentir como todo se le salía de control que
detestaba su inmadurez y lo diva que podía llegar a ser. En su mirada noto toda la furia hacia él. Luego
de notar su falta se sintió la mismísima mierda.
Los chicos le tenían una sorpresa a Ray, observo todo con ojos curiosos,
nadie le dijo nada del regalo extra grande para el cumpleañero. Casi se le
desorbitan los ojos al ver quién era el regalo para su amigo. Mentiría si no
dijera que en esos momentos tenía ganas de caerles a todos a golpes por tal
traición.
¿Qué se creía Gerard, regalándose como un objeto a otro… a otro HOMBRE?
¡Mierda!,!mierda!,!mierda!. ¡Gerard era suyo! ¡Suyo! Óiganlo bien. Nadie se
burlaría de el de esa forma. ¡Nadie! Sintió inclusive las venitas de la frente
sobresalirse de la cólera que sentía en esos instantes. Apretó más los puños al
notar la mirada burlesca de su novio sobre sí. Le estaba dando donde más le
dolía. Gerard sabia lo increíblemente celoso que podía llegar a ser el
oji-avellana con él. Lo posesivo de este. Y de alguna manera retorcida le
encantaba que fuera así.
Syn lo retuvo a la fuerza luego llegaron Ryan y Brendon para llevarselo
lejos de ahí, antes que hiciera una locura.
Y no era el único molesto, ya que al parecer Mikey Way se encontraba en las mismas circunstancias
“Su hermano no podía avergonzarlo más”-Pensaba el delgado castaño al ver a este
bailar pegado con el único hombre que le simpatizaba y hacia galopar a su
corazón como un enloquecido demente.
-..-
Gerard salió huyendo de la pista luego que Ray le besara la boca de esa
manera tan dulce y tierna. Sabía que el, gustaba del oji-miel, pero nunca se imaginó de
sus sentimientos hasta ese instante.
No pudo evitar sentirse mal por utilizar de esa manera a su afro-amigo, se
comportó como una basura, y todo por molestar y empotrar al impulsivo y lengua
suelta de su novio. Era ahora que se apenaba por su comportamiento infantil e inmaduro.
Llego hasta un lugar que no conocía en esa discoteca. Estaba oscuro y se
lograba escuchar solo un poco de la fuerte música de afuera. Llego a una puerta
que se encontraba entreabierta, siguió hasta llegar a unas escaleras que finalizaban
en una especie de bodega. Escucho varios golpes que eran amortiguados en una
pared. Se asustó, pensando en que no era buena idea estar ahí. Comenzó a darse
vuelta para irse cuando un grito lleno de rabia le hizo devolverse al reconocer
la gruesa y ronca voz.
De alguna manera Frank debía sacarse toda esa furia que sintió cuando Way
se sentaba en otras piernas ¡Que no eran las suyas!, Tenia el deseo enceguecido
de quebrar todas las botellas de licor que guardaban en esa bodega. Ya se había
sacado sangre en los nudillos de lo duro que golpeaba a puño cerrado la pared
de concreto.
-..¿Frank? Deja de hacer eso, ¡te
vas a lastimas! –Afirmo la dulce y chillona voz de su diva novio.
-¡Claro! Ahora te importa lo que siento ¿No?
-Siempre me ha importado.
-No te creo, si lo hicieras, no hubieras hecho tal estupidez. –Frank le
daba la espalda mientras regulaba su respiración agitada por sus actos.
-¡Mírame! –Ordeno.
-¿Porque Gerard? Porque me haces esto-Le mira con los ojos llorosos
tomándole de los hombros, comenzando a sacudirlo- ¿Porque te le regalas a otro
hombre? –Le habla con la quijada tensa.
-Solo quería darte una lección-Comenta bajito bajando la mirada.
-¿Una lección? –Si no amara con demencia a ese hombre sería capaz de
abofetearlo como él había hecho en la tarde.
-Siempre te quejas de mi pudor, y toda esa mierda.-Le mira fijo con las
esmeraldas arrepentidas de que su jueguito se le fuera de las manos. Pero
también resentido, soltándose del agarre agresivo de Iero.-Pues ya viste, que
tan pudoroso puedo ser.
-Entonces,…-Comienza a entender poco a poco- ¿no me estas cortando? –De
repente las avellanas volvieron a tener ese brillo tan característico que tanto
le gustaba, mirándose frescas y alegres.
-¡No! Claro que no Frank-Abre grandes los ojos por la sorpresa, ¿Cómo Frank
llego a esa conclusión?-¡Como se te ocurre! Vos sos mio. -
-¡Gerard! Perdóname, prometo tener mi boca cerradita con nuestras cosas.
-Más te vale, no soporto lo vieja chismosa que puedes llegar a ser. –Su
pose de chica enfadada le encanta, le enloquece verlo ponerse sus manos en la
cintura y retarlo con la mirada verdosa en ese tono que agarran cuando algo no
le gusta o simplemente se encela.
Si los dos son muy parecidos, infantiles, inmaduros, posesivos y muy
hormonales.
Frank lo tomo de las caderas pegándolo a él, disfrutando de la fragancia
que lleva puesta, besándole el costado de la mejilla para subir y tomar con sus
labios el lóbulo de la oreja.
-Te ves exquisito, así con esas orejitas de conejito Play- boy -Le susurra jugando con ellas.
-¿Tú crees? Zacky quería que les hiciera un pole dance –Se sonroja-Pero me
negué.
-¡Yo lo mato! Gerard- Le mira molesto- Eso si no lo hubiera soportado.
-Lo sé- Se muerde los labios, mirándole travieso-Pero si quieres te puedo
dar un show privado.
Frank trago fuerte, esa sí que era una proposición indecorosa de lo más
sensual. Como negarse a tal cosa.
-Daria mi vida en ello solo por verte hacerlo. –Le mordió un labio, para
luego chuparlo dejando ese rico sabor en los propios.
Comenzaron a besarse y a tocarse. Tal vez ya venía siendo hora de entregarle
eso tan especial a Frankie. Pero algo
que sin duda siempre amaría después de una de sus peleas por tontas que fueran,
serian esos momentos tan íntimos y especiales en las reconciliaciones.
-..-
Sentir los labios del peli-negro sobre los propios, la respiración tranquila
comenzando a agitarse por su atrevimiento. Pero si el niño había decidido
seguir con la mentira, ¿Por qué no sacar provecho? Después de todo, era su
cumpleaños, y un beso no podría negarle Gerard. Ese sería su regalo real. Que
más podría pedir que probar los dulces y provocativos labios del chico que le
gusta. No tendría que envidiar a menos en eso, a Iero.
Gerard se le escapó de los brazos al asustarse luego del beso. Le siguió no
quería que este se enojara o escapara cada vez que le viera. Luego del íntimo
contacto. Debían quedar en buenos términos como los amigos que eran.
Llego a las mismas escaleras que Gerard, cuando estaba a punto de llegar,
escucho ruidos, le entro más curiosidad por saber con quién estaba el
peli-negro cuando una mano se posó sobre
su hombro sobresaltándole y llevándose un buen susto.
-¡Maldición! –Se llevó una mano al corazón que pulsaba descontrolado de
nuevo-Podrías ser más sutil al aparecer como fantasma detrás de mí.
-Lo soy, no sé de qué te quejas – El castaño claro le mira serio,
entrecerrando sus ojos al descubrir detrás de quien hiba- ¿Te gusto?
-¿El qué?
-El regalo.- Se metió ambas manos a los bolsillos recostándose sobre la
pared.-Mi hermano siempre logra su cometido.
- Emm.. me sorprendió.-Respondió a su primer pregunta-¿Que cometido?-Sintió
curiosidad.
-Avergonzarme, ¿cuál más?-Le mira con esa mirada que logra confundirlo y de
algún modo ponerle ansioso-Te encanto.
-…como.
-El regalo.-Le contesta simple-Te encanto, no solo te sorprendió. Se
sinceró contigo mismo.
-Sí, bueno..yo
-¡Olvídalo! –Se le acerca hasta quedar nariz con nariz, muy cerca, tanto
que las respiraciones calmas chocan entre si.- El ama al inmaduro de Iero.
-Eso lo sé, muy bien.-Sonríe melancólico-No te preocupes por mí.
De pronto cae en la posibilidad de que el pequeño Way, se preocupe por él.
Si no porque tanta indagación. Por primera vez desde que le conoce, sus ojos se
deciden por detallarle mejor. Sus ojos, grandes adornados por unas pestañas
grandiosas, no eran esmeraldas como los de su hermano, si no marrones claros
con toques mieles adentrándose a la pupila. ¡Bonitos!, pensó.
Su rostro tenía las mismas facciones finas de Gee. Los labios muy parecidos
a los que el beso hace poco. Sintiendo unas extrañas ganas de saber a qué saben
estos.
“No Ray, no puedes” “El solo tiene 15 años, es un niño”
Bueno Gerard también lo era, así que su conciencia podía descansar en paz.
“!Soy un maldito pederasta!”
-¿Me besaras o no?
Su debate mental colapso al escuchar esas divinas palabras. Le estaba
hablando enserio. ¡El pequeño Mikey quería que le besara! Todas sus
suposiciones fueron a parar al bote de basura luego de esa confesión. El si le
gustaba al hermano de Gee.
Mikey fue rápido, acercando sus labios a los gruesos y sensuales del mayor,
para partirle la boca con su lengua. Este no se quedó atrás al sentir la
humedad invadir su cavidad bucal, envolviendo la suya con la ajena.
El beso comenzó apasionado, terminando bestial. Sin determinar a qué horas
termino, el sentado en un escalón con el pequeño Way encima suyo en su regazo
besándole y manteniendo un pequeño vaivén que comenzaba a enloquecerlo.
Sin pudor alguno gimió en el cuello de Mikey, para luego morder ahí. Este
envolvió sus dedos en el cabello esponjado del mayor. Observándose luego,
mirándose entre sí, sabiendo bien lo que ambos querían. Y cuando decidieron
concretarlo una sonata de gemidos ahogados llego hasta oídos de ambos.
-No es cierto. ¡Dime que no estoy escuchando lo que creo!- Mikey con los
ojos sorprendidos se paró rápidamente del regazo del hombre que le gustaba
tanto.
-Creo que decidieron empezar antes que nosotros –Ray sintió unas enormes
ganas de reír, algo raro e inusual al saber de quienes hablaban. Debía doler,
pero increíblemente se sentía en paz. La presencia del menor actuaba como un
calmante para sí.
El castaño rápidamente se sonrojo, el bandido de Iero se estaba saliendo
con la suya. ¡Se estaba jodiendo a su hermano!.
Bufo molesto al solo pensarlo, pero los brazos fuertes y masculinos de Ray,
le sacaron de la atmosfera que era pensar en su dulce hermanito siendo
profanado por el molesto Iero.
-Sabes que es lo peor-Cerro los ojos al sentir las frías manos de Ray
adentrase bajo su ropa. –Que me obligo a comprarle esas ridículas orejas de
conejo.
Ray comenzó a reírse, al notar lo bizarro del ambiente el mismo sin poder
evitarlo, afloro una tímida sonrisa en su cara. Encantándole al otro. Por
primera vez el pequeño sonreía.
Este sin duda se había convertido en el mejor cumpleaños de su vida, al
menos hasta ahora. Todo fue un sube y baja de emociones para el, terminando de
una forma que nunca hubiere imaginado. Mucho menos escuchar la ronca y sensual
voz de Gerard en un gemido final nombrando a Frank.
-Vez, él siempre me avergüenza –Murmura Mikey, deseando no haber escuchado
eso.
Lo más fastidioso para el menor, seria ver
la carita de felicidad luego de haber descubierto el sexo. Lo conocía
demasiado bien. Gee le querría contar todo con todos los detalles. Así como
había hecho la noche anterior luego del oral que le hiciera a Frankie.
Solo que este último, nunca debiere de enterarse de ese secreto. La
diferencia aquí, es que el si era discreto. No como Syn o Zacky.
“Son tal para cual” –pensó luego de dejarse llevar por Ray, lejos de esas
escaleras viejas, y lejos de los gemidos de su hermano y cuñado.
Fin .
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