sábado, 22 de febrero de 2014

II parte ¿Amigo secreto?

Bueno aqui esta por fin la segunda parte de esta historia corta navideña.
Puedes encontrarla también en slasheaven. amor yaoi, hotel bella muerte.
xoxo

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¿Amigo secreto?
Parte II
La navidad es una fecha alegre, emotiva, llena de magia y misticismo para algunos, una época de reflexión y de unión de las familias en torno a la conmemoración del nacimiento del niño Jesús para otros, una extravagancia sin sentido, fanfarronería que no sirve más que para hacer gastar a las personas en adornos pintorescos e inservibles, un día más para el consumismo masivo, para empobrecer a los consumidores y enriquecer a las industrias ;eso era esta fecha para hombres como el castaño de ojos pardos.
Frank nunca ha celebrado la navidad, nunca le ha hecho falta, no es más que otro día en el calendario, sin magia, sin amor, sin nada especial y hasta hace unos años estaba seguro que nunca sería una fecha importante en su vida.
Cada 24 de diciembre desde que tiene memoria; un pequeño niñito veía como su mami y su papi, jóvenes adolescentes con muchos errores y problemas encima, lo dejaban solo con la abuela, mirando como los demás niños la pasaban divino con su familia y recibían muchos regalos de Papa Noel.  En cambio su único regalo era recibir por lo menos un besito en la frente de su mami drogada y un abrazo de su papi borracho para navidad.
No eran malos padres, solo demasiados jóvenes para preocuparse y hacerse cargo de un niño; le decía siempre la abuela. Mira que el tiempo sana las heridas y enseña a hacernos fuertes. El castaño creció y dejó de importarle lo que sus inútiles padres hicieran, lo que el resto del mundo hiciera. Indiferente ante los sentimientos; no hay mejor manera para forjar un carácter.
Pero toda tempe de hielo puede ser derretida con el calor latente de un corazón sincero con la temperatura adecuada de dulzura y pasión.
Así que para un castaño de ojos pardos desde hace 2 años, 11 meses y 24 días.
La navidad dejo de ser una fecha más.


~

Lleva por lo menos media hora en el baño para hombres mirándose en el amplio espejo, su reflejo no es algo que guste de admirar a cada momento, pero la palidez ahora subyugada por un tenue sonrojo en sus mejillas es algo digno de admirar. Vuelve a mojar de nuevo su cara, no le gusta lo que ve. Es demasiado nuevo, demasiado irreal. No recuerda la última vez que un calor tan gratificante y cálido se posara así en sus mejillas, le hiciera avergonzarse, alegrarse y enfadarse al mismo tiempo.
Solamente habían chocado en la entrada al banco, se había disculpado con él, muy abochornado con las mejillas ardiendo mientras le sonreía como siempre, que no era para tanto.
En cambio para Frank todo eso era mucho.
Todo era nuevo, cada sensación, cada sentir cada día, le superaba.
Y todo esto desde su llegada.
“¿Qué demonios me sucede con ese sujeto?”
Posa los brazos en el lavamanos tensando los músculos al dejar caer su cabeza entre ellos, enterrando el rostro, verse con las mejillas tenuemente sonrojadas es una ofensa a su persona, a su indiferencia, a su raciocinio, a su ego.
“Esto es ridículo”
Muy ridículo…..
~
Recordar cuando todo empezó es algo totalmente cliché, un día más lleno de trabajo acumulado,  tecleando y llamando a clientes para que se hagan cargo de sus moras crediticias, estrés fácil de llevar, compañeras de trabajo sonriéndole demás con su típica manera de llamar la atención, su atención. Lo que no terminan de comprender es que es un caso perdido, a Frank no le interesa, ni hacer amiguitas, ni amiguitos.
Con una mirada congelada llena de fastidio, las hace bajar a todas la cabeza.
Con dos años trabajando en el banco y ciertas personas aún no terminan de aprender su forma antisocial y fría de ser, pocos son los que tienen este privilegió, y lo hacen porque es estrictamente necesario por su trabajo.  Y esto se reduce a su jefe inmediato Brendon y el muchachito bullicioso de al lado, que por más que trató de ignorarlo y doblegarlo con su intensa indiferencia, no dio resultado.
Ryan es realmente molesto, habla hasta por los codos y más de una vez ha tenido la placentera visión de pegarle cinta adhesiva en la boca para que la cierre un momento. Pero al imaginárselo con los ojos llorosos al verse imposibilitado de hacer lo que más le gusta que es hablar, desiste de la idea.  Aunque más de una vez ha sentido placer con el dolor de otros. Y no es un secreto que se regocije por dentro al imaginarse haciéndole la pequeña maldad al parlanchín muchachito.
Asqueado ante el ruido y las risas de sus compañeros del departamento de a lado, volteo el rostro más por molestia que por curiosidad, sobre todo siguiendo el austero cosquilleo que una de esas risas le causaba al oído, por como reía podía imaginarse una voz bonita y cálida, agradable de oír. Mirando a todos sus inútiles compañeros haciendo un pequeño grupo y entre ellos se encontraba Ryan, los escruto con la mirada a cada uno, ya dándose por vencido luego de unos segundos de no encontrar nada nuevo y por volver a lo suyo lo vio. Un joven pelinegro de sonriente rostro y delicada figura hacia malabares con las manos como tratando de explicar algo para luego seguir riendo con los demás. Era increíble lo fuerte que se reía y lo contagiosa que podía llegar a ser esa risa.
“Como la de un niño”  pensó Frank sin apartar la mirada del simpático moreno que al sentirse fijamente observado por largo tiempo volteo a mirar hacia al castaño.  Se sostuvieron la mirada unos segundos que ha Frank le pareció una eternidad, teniendo que desviar la mirada al sentirse repentinamente ansioso al notarse descubierto, extrañamente expuesto por esa mirada.

~
-Ross… ¿quién es el sujeto nuevo?
-¡Me estás hablando Frank!–Ryan le miro poniendo cara de no poder creerlo-Wow hombre yo sabía que podías hablar-Con los ojos enormes se llevó una mano a frente-Mierda, perdí la apuesta.
-…….
-..No es justo tío, ¿porque tenías que hablarme justo ahora?-Le miro acusatoriamente.
-Me quieres decir….¿de qué estás hablando?-Le pregunto entre dientes comenzando a perder la paciencia.
- Bueno…veraz -Se le acerco rodeándole con un brazo los hombros amistosamente-Allá en el depa de operaciones,  le aposte a unos tíos que eras un tímido, un dulce chico antisocial que le daba terror hablarle a los demás y que al único que le hablabas era a Mi Brendon porque no te quedaba de otra y ellos apostaron que no eras más que un creído gruñón cae mal…. pero me estás hablando y justo ahora uno de ellos me está mirando.
-Eres un idiota-Murmuro lanzándole una airada mirada asesina.
-Puff ya está, paz y amor Frank-Le dijo alzando las manos al aire y sonriendo enorme-Mejor dime…¿Qué me querías preguntar?
-Ya no sé si fiarme de ti.
Ryan lo miro con enojo fingido hasta que en ese momento su visión fue presa de la figura del moreno saliendo de una oficina, pasando cerca de ellos absorto en unos papeles que llevaba en mano, le fue imposible por una razón desconocida quitarle la mirada encima hasta que lo perdió de vista.
-Lindo ¡eh!-Sintió como el otro lo codeaba al notar su inquisitiva mirada puesta en el otro hombre.
-Humm….-Desvió la mirada sintiéndose molesto por quedarse como idiota viendo al sujeto ese por más del tiempo requerido-¿Quién es?-Pregunto luego de carraspear por largo  rato y reprenderse mentalmente, pero vale que la curiosidad por conocer más de ese moreno pudo más que llegar a quedar descubierto su interés.
-Es el nuevo chico de Bryar, se llama Gerard y tiene 25 años, es simpatiquísimo y es muy guapo-Sonrió coqueto guiñándole un ojo-Lo malo es que mi corazoncito ya tiene dueño-Suspiro volteando a mirar a Urie quien amonestaba a un empleado en el pasillo.
Chico de Bryar
Chico de Bryar
Chico de Bryar sonaba como amante de Bryar
Frank bufo repentinamente molesto retirándose y dejando a Ryan babear mirando a Brendon.
Y a él que jodidos le interesaba si era o no el amante del rubio ese.
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Desde ese día que era casi imposible ocultar el interés por el moreno, siempre observándolo en silencio con sus ojos pardos imperturbables, admirando sus sonrisas, su forma de hablar haciendo muecas con su cara y moviendo las manos para todos lados, la forma de caminar tan sutil y delicada, su cuerpo estilizado, su pelo azabache, sus ojos verdes….. todo ese tiempo que perdía mirándolo secretamente era una completa agonía, un descontrol en su siempre estable y fría forma de vida.

Le tomo tres meses comprender lo que le sucedía con ese impertinente moreno ruidoso.  Y fueron los tres meses más tortuosos y agónicos que hasta ahora le ha tocado vivir. ¿Cómo comprender un sentimiento desconocido? ¿Cómo reaccionar ante las nuevas sensaciones? El amor,  hasta ahora un mito, un tabú en su vida, un sentimiento que siempre le pareció por demás patético e innecesario. 
A Frank siempre le ha gustado controlar todo su entorno, así como todo lo que tiene que ver con su descuidado corazón. Cubriéndolo siempre con una enorme capa de hielo para que nunca sea destrozado, lastimado. Aunque nunca lo haya sido porque no lo conoce, desconoce de lo que siempre ha carecido. Ya no es un niñito que sufría por la indiferencia de sus jóvenes padres, ahora poco le interesan estos, aprendió a ver la vida a su manera, de forma fría y ordenada, de una forma despiadadamente controlada.
Y ahora para Frank la descripción más cercana a lo que es sentir, a lo que es querer; tiene el cabello azabache y los ojos verdes. 
~
Quiso matar a Ross cuando se enteró que en realidad Gerard no era nada de Bryar. Y fue tan molestamente placentero saberlo que por las emociones alborotadas en su cuerpo, no cumplió con dejarle un puñetazo bien merecido en la carita de niño bueno de Ryan por hacerle sufrir creyendo erróneamente todo ese tiempo.
Si tan solo el relacionarse fuera tan sencillo como se mira, es estúpido ya lo sabe pero le es inevitable no saber comportarse cuando está en presencia del moreno, su cuerpo le desobedece y no se comporta como debería; se le tensan los músculos cada vez que lo tiene cerca, no le sale la voz cuando este lo saluda cuando lo ve, la respiración se le altera siempre que percibe su suave aroma embriagando cada poro y espacio de piel y cuando este le mira fijamente simplemente su cerebro deja de funcionar.
“Idiota, idiota, idiota” se repite cada vez que le suceden estas cosas, por lo cual lo único que puede hacer es poner mala cara, enojarse, fastidiarse pero no con el moreno, sino consigo mismo, se siente furioso consigo por su comportamiento tan inmaduro y aniñado ante estos casos.
Diciembre llega y con ella ese extraño juego. ¿El amigo secreto? Frank quería reírse, pero que ridiculez.  Aunque cuando abrió ese papelito y entonces lo vio.  Vio como una revelación la manera de acercarse a él, tantos semanas de desvelo soñando con un cuerpo y un rostro que hasta ahora era imposible incluso ilusionarse con su nombre. Hoy veía la manera perfecta para acercarse a él, a su moreno de ojos verdes.
La maldita navidad y el maldito ridículo jueguito. Quién lo diría, dos cosas que siempre ha despreciado y ahora estos lo acercan al amor.
Esa noche llamo a Ryan teniendo ya en su cabeza todo planeado para abordar a Gerard ese día. Cada día le enviaría un regalo que el moreno no pudiera despreciar, con una nota en la cual escribiría parte de los sentimientos y deseos que le han estado mortificando a lo largo de los seis meses que tiene de conocerle.
-Me dirás quién te salió-Pregunto por el teléfono el castaño fastidiando-Vamos si me dices yo te cuento quien me salió a mí.
-No fastidies Ryan, ¿para que querría saber yo quien te salió?-Pregunto mordaz, mientras envolvía los chocolates que le había comprado a Gerard de camino a casa, sabía que le fascinaba esta golosina, una vez lo vio comiéndolos a escondidas en el trabajo- Necesito información…sobre…sobre tu amigo.
Hubo un incómodo silencio en el cual solo se dejó escuchar la risita estrangulada de Ryan.
-¿Y qué quieres saber? 
-Bueno…. cosas…..
-Humm vaya que eres explicativo.
-….
-Bueno a Gerard le encantan los dulces de todo tipo de sabor pero más los chocolates, se muere por estos, a cada maldito momento tiene antojo de estos, es peor que una mujer embarazada-Ryan hizo una pausa comenzando a reírse de sus propias palabras y Frank solo rodaba los ojos, era tan insoportable, se preguntaba como Gerard lo aguantaba-Le gusta el café …….
Frank se preguntaba si tener a Ross tan cerca de Gerard y como amigo era buena idea, sin mucho preámbulo le había soltado toda la vida del moreno, cosas como que por las mañanas detesta bañarse con agua caliente, prefiere la helada para terminar de despertarse, que numero de zapato calza  cosa que fue bastante raro porque Ryan comenzó a reírse luego de darle esa información, recordándole a cada momento que calzaba un número grande, el nombre de sus padres, hermano, la dirección de su departamento y la casa de los padres ¿? etc…..
Suspiro frustrado ante tanta información y detestando en silencio a Ryan por conocer tanto de Gerard…
¿Seguro que solo eran amigos?.... así como ese pensamiento llego lo desecho, no podía ni siquiera imaginárselo porque comenzaba a hervir por dentro.
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Ese lunes fue toda una experiencia ver la carita de su moreno, completamente roja como una deliciosa cereza al recibir su regalito y tarjeta. No sabía cómo le gustaba más, si sonrojado o enojado, secretamente pensaba que se veía demasiado sexy cada vez que se alteraba molesto por sus desplantes no intencionados.
El día de la cena quedo deslumbrado, Gerard se veía realmente bien, realzando lo guapo y atrayente que es. Esa noche fue imposible quitarle los ojos de encima, estaba como hipnotizado, encandilado, embobado, demasiado enamorado.
Pero todo espejismo se fue abajo cuando miro como Ryan coqueteaba a lo descarado con él, como lo tocaba cada vez que este se prendía de su cuello, olía su aroma, se robaba su atención, su cercanía….fue demasiado, nunca en su vida había sentido tanta repulsión y enojo.  Se sintió tan posesivo del moreno que si pudiera lo encerraba en su departamento para que nadie jamás lo volviera a ver, a tocar, a siquiera respirar su mismo aire. Esa noche conoció los celos más amargos y agrios que nunca hubiese sentido.
Gracias a todos esos sentimientos retorcidos y homicidas pudo acercarse y hablarle por primera vez, no pudo evitar ser distante y frio. Esa era su forma de ser, el hecho que le quisiera no cambiaba que él quisiera cambiar de personalidad.
Cuando Gerard casi se cae, gracias a la descoordinación de sus pies y a lo sumo los muchos cocteles que se había tomado esa noche, la preocupación lo embargo como agujas clavándose bajo su piel y el enojo anterior desapareció al contemplarle tan cerca, tan perfecto.
Lo llevo a su casa y no pudo evitar sentirse placenteramente bien al intentar controlarlo a su manera.
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A solo dos días para revelarle a Gerard que él era su amigo secreto, quien lo diría, fue toda una sorpresa averiguar que él también era el amigo secreto de Gerard.
¿Destino o coincidencia?
Ahora comprendía porque nunca le habían hecho un presente, aunque ese detalle poco le importase. Era más que obvio que Gerard no le dejara nada ya que él nunca se había comportado agradable con él, aunque este último no conociera la causa de su errado comportamiento.
Con una sonrisita burlona en su rostro tomo a su felino entre sus brazos, un lindo y adorable gatito amarillo con blanco, de aspecto tigriado. El único animal que siempre le había parecido enigmático y misterioso, tan calmado y controlado para ser su mascota. Lo que más le gustaba a Frank de su mascota eran los enormes ojos grises, tan fríos y duros como dos glaciales. Hermosos.
-Calipsto, creo que me detesta-Le dijo a su gato que solo lo miraba con sus enormes ojos grises de manera desinteresada-Pero no importa, ya me perdonara.
Acaricio la cabecita afelpada del gato que comenzó a ronronear ante las caricias de su amo.
-Solo falta hacerlo enojar una última vez-Le dijo a su gato que solo comenzó a miagar queriendo soltarse y saltar a los muebles, Frank voltio a ver el enorme peluche que le había comprado y que mandaría al siguiente día-Espero que a nuestro moreno le guste nuestro regalo.
Menciono con una sonrisa sincera colgando de sus labios, estrujando a Calipsto que comenzó a molestarse ante la falta de tacto de su dueño.

~
El día de la entrega de regalos llego y Frank salió más temprano, dejando un mensaje con Ryan para que le entregara a Gerard.
Al verlo salir del Banco completamente furioso supo que su plan había funcionado, encendió el auto y comenzó a seguirlo entre las sombras a una distancia prudente como un ladrón, acecharlo como un animal salvaje a su presa.
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“Maldito, maldito y mil veces maldito Frank” es que todos los dioses y el universo entero debían odiarlo, ¿porque tenía tan mala suerte? Ya tenía suficiente con un idiota enviándole regalos y tarjetitas cursis y subidas de tono, lo más seguro para burlarse de él a escondidas luego de ver como se abochornaba y de alguna manera se ilusionaba. Y ahora tenía que lidiar con el insufrible de Frank Iero, despreciándole enfrente de TODOS su regalo y para colmo había dejado su auto en un taller para unas modificaciones y la noche de navidad tendría que caminar a casa solo a altas horas de la noche, con frio, con hambre, con bronca y con un nudo en la garganta que le indicaba que en cualquier momento se echaría a llorar.

Y como si la noche no pudiera ponerse peor sintió como se le erizaba cada poro de la nuca terminando con un desagradable escalofrió.  Detrás de él venía un auto con las luces apagadas con la velocidad mínima para no pasarlo.
Lo venían siguiendo.
Gerard aligero el paso, comenzando a ponerse nervioso, sin querer voltear hacia atrás y darse cuenta del terrible lio en el que estaba metido. Es que no salía de uno para entrar en otro.  
Luego de unas cuadras el auto se posiciono justo a su lado.
“Pero qué demonios”
El oji-verde se visualizó diferentes escenarios en ese momento: un tío cualquiera bajando la ventanilla con cara de psicópata y depravado sexual ofreciéndole jalón, el negándose, el sujeto obligándolo  a montarse con algún tipo de arma, llevándolo a algún tipo de callejón oscuro y siniestro, para luego someterlo y hacerle todo tipo de bajezas.
Y la hermosa dermis inmaculadamente blanca paso a ser pálida en segundos.
 “Oh venga que pedazo de regalo” pensó irónicamente que se iba terminar llevando es noche.
Cuando estaba a punto de tomar una decisión sin saber qué realmente hacer; si echarse a correr,  llorar, reír histéricamente o encarar al malhechor y se decidiera a qué hacer con él; porque cualquier cosa era mejor a que lo estuviera matando de nervios,  las luces se encendieron, la ventanilla dejo ver el rostro del sospechoso acosador y  se llevó el peor susto de su vida.
-¿Necesitas que te lleve?
-…..¡IERO!
Que alguien le pellizque, le eche un enorme balde de agua helada encima. Y le saque de esa horrible pesadilla de la que era objeto hace unas horas.
Es que tenía que ser una broma, una JODIDA y horrible broma.  La peor de todas de hecho.
Un momento….¿Iero le estaba sonriendo? Vaya que eso era nuevo.
Pero aun así, Frank Iero era la persona que menos quería ver en ese momento.
-¿Qué me lleves? –Le mira incrédulo, sin poder creerlo aún, con los ojos abiertos al máximo, sintiendo como el asombro y el miedo inicial menguaban dándole paso a la furia que poco a poco comenzaba de nuevo a calentar cada fibra de su ser- acaso te has vuelto loco…
-Por supuesto que no...
-Me querías matar de un susto… ¿es eso entonces?
-…No sé de qué me hablas…-Le miro inocente por un rato borrando su sonrisa para luego regresar a su máscara de indiferencia de siempre-¿Solamente te estoy ofreciendo llevarte a tu casa?
Gerard bufo molesto, comenzando a caminar más rápido sin prestarle atención. No entendía el jueguito de Iero. Primero lo trataba mal públicamente y le huía como si apestara o llevara una peste encima, segundo le rechazaba el regalo, lo desprecia públicamente de nuevo, ahora lo acosa y persigue con una enorme calma….con esa indiferencia tan fría que ya lo tiene arto, cansado, molesto. No puede ser más cínico y cabron el chaval.
-Gerard está haciendo frio, súbete al auto.
-Déjame en paz.
Lo que más detesta es que tiene razón, solo lleva encima una camisa delgada de botones blanca, un pantalón ligero de tela negra, una bufanda multicolor como único recurso que realmente le brinda calor. Es navidad y hace un frio de cojones.  Mira al castaño de reojo ¡cómo le odia! este va muy bien abrigado, hasta guantes lleva.
-Vamos hombre, deja de ser tan testarudo y deja que te lleve a casa, hace frio y es peligroso que vayas solo caminando a estas horas.
-No todos son unos depravados como tu Iero, no creo que otro loco quiera pararse a mi lado con las luces apagadas y sacarme un susto de muerte.
-No te creas- Le dice con una nueva sonrisita dibujada en el joven rostro. Gerard deja de mirarlo maldiciendo más para sí mismo, sobre todo por pensar que se ve bonito sonriendo, que debería hacerlo más seguido. Es el colmo, debe recordarse mil veces que lo odia y punto.
Unos minutos más y la poca tolerancia y paciencia que ha tenido Frank comienza a irse por donde vino. Ese moreno, engreído, ruidoso, alegre y bonito…solo le falta agregar testarudo…muy testarudo. Está a solo dos pasos de bajarse del auto y obligarle a que se suba. Vale que la bromita sobrepaso un poco, tal vez no debió rechazarle el regalo en público y mucho menos asustarlo de esa manera con el auto, pero ya está. Ahora que se suba ¡Maldición! ¿Qué debería hacer? Se pregunta Frank. ¿Pedirle perdón? Nunca lo ha hecho, pero entre tantas cosas nuevas que ha experimentado hasta ahora por culpa de ese oji-verde testarudo, esta solo sería una ironía.
Se pasa una mano por el cabello castaño comenzando a impacientarse y ponerse nervioso.
-Gerard…sube y así aprovechas y me das mi regalo.
-¡A claro!..¿Ahora si no?  Muy bonito-Una mirada furiosa cruza el hermoso rostro, empuñando los puños para no gritarle unas cuantas cosas-Que sepas…IERO que tire el regalo en el primer basurero que encontré.
Frank no le dice nada, solo le mira unos segundo para luego acabar riendo a carcajadas sueltas, como si lo que había salido de su boca fuera la cosa más graciosa del mundo.
“¡Sera cabron! Encima se burla”
-¿Sabes qué? Paso de ti.
Más molesto que nunca aligera el paso retándolo con la mirada pero antes de darse cuenta da un paso en falso y todo termina allí.
-Ahhhhh
Tirado en la cerámica en la acera de un Hotel,  se lleva las manos a su tobillo izquierdo, reprime un gemido de dolor mientras las lágrimas le inundan los ojos.
-¡Gerard!...!Mierda!…¿te encuentras bien?
Sin saber a qué horas el castaño se bajó de su auto a auxiliarlo, negó con la cabeza, vaya nochecita la que le esperaba.
-Me doble el tobillo…y me duele.
-Déjame ver. 
Las tatuadas manos del castaño quitaron las suyas con suavidad y con mucho cuidado tomo su tobillo, quitando el zapato y luego el calcetín. Sintió enrojecer al sentir la piel de su pie siendo tocado por los agiles dedos de Iero, con sus ojos verdes repaso el rostro preocupado de Frank, notándolo concentrado en su tobillo, notándosele una leve capa de sudor cubriendo su frente.
¿Pero hace frio? Pensó Gerard sin entender y terminar de reconocer el estado de preocupación en el que se encontraba el chico tatuado.
-Solo fue una leve torcedura, nada grave.
El oji-verde asintió mordiéndose los labios, leve pero aun así dolía como una hostia pensó Gerard. 
-F..r..ank..¿q.que haces? –Se agito al ver como Frank lo tomaba en brazos y alzaba como a una damisela, sintiéndose desfallecer de vergüenza y al mismo tiempo sintiéndose demasiado bien verse entre esos brazos tatuados cubiertos y fuertes.
-Te cargo, no dejare que te lastimes al intentar caminar.
Sin ninguna palabra más y sin reproches de por medio término dentro del auto rojo de Frank, con rumbo a casa de este.
No quiso replicar nada más cuando el tatuado con toda convicción le dijo que debía asegurarse personalmente que ese tobillo realmente no necesitaba ser visto por un médico y que el mismo quería untarle una pomada que el tenia efectiva para ese tipo de torceduras.
Al llegar a casa de Iero, este lo volvió a cargar hasta la sala, reviso de nuevo el tobillo y unto la pomada en este, que ya se encontraba levemente hinchado.
-Espera un momento, ya vengo.
Ya habían pasado algunos minutos, el pelinegro comenzaba a impacientarse, con sus claros y vivaces ojos repaso la sala de estar de la casa de Frank, era bonita, grande y amplia, aunque para su gusto demasiado arreglado y limpio. Ese lugar brillaba de limpio. Cada cosa muy bien alineada en su lugar.  Suspiro dejándose caer en unos cojines, cogió uno y lo abrazo.
Quien lo iba decir a solo 45 minutos para navidad, y se encontraba ahí con el tobillo doliéndole, con hambre, lejos de su familia, en casa de ese sujeto que hasta hace poco le caí tan mal, antes porque ahora ya no estaba tan seguro…
Un nuevo susto se llevó al ver una bola de pelo amarilla saltar sobre él.
-Pero mira nada mas-Cogió al gato en sus brazos-y este hermoso minino ¿Quién es?
-Se llama Calipsto.
Frank regreso cambiado con una simple camiseta de manga corta y unos vaqueros desteñidos y rotos. Gerard no pudo evitar que sus curiosos ojos recorrieran los tatuados brazos, maravillándose con las vistas.
-Calipsto-Quito sus ojos del cuerpo de Frank y miro los grises ojos del gatito-Tú y tu amo tienen el mismo enfermizo placer en sacarme sustos.
El gato solo miago y comenzó a restregarse en el regazo del pelinegro.
-Parece que le gustas.
-Eso creo-Sonrió Gerard estrujando a Calipsto que raramente no maulló molesto sino lo contrario ronroneo alegre. Frank miro a su gato con disgusto, cuanta suerte tenía.
-¿Tienes hambre? –Pregunto acercándose a Gerard, mordiéndose las mejillas por dentro porque esperaba que dijera que sí.
-La verdad…muero de hambre-Murmuro avergonzado.
-Genial.
Y con una enorme sonrisa se le acerco y lo tomo de nuevo en brazos para llevarlo al comedor.  Gerard todo abochornado protesto diciéndole que podía caminar más sin embargo Frank no perdería la oportunidad de cargarlo y tenerlo tan cerca, de oler esa deliciosa fragancia frutal que desprendía natural de su cuello.
En el comedor los esperaba una mesa repleta de comida, desde vino de uva hasta las comidas más tradicionales navideñas.
Gerard no podía creerlo en qué momento Frank…….
-¿..Como..?
-Bueno….contrate a alguien para que hiciera la cena..-Tomo aire para soltarlo todo de golpe-Yo..emm perdona que te hiciera pasar por un mal momento en el Banco, pero necesitaba alguna excusa para que cenaras conmigo esta noche. Yo…yo quería pasar navidad contigo.
Sin palabras, así era como se sentía Gerard. En esa mesa había desde pavo horneado hasta cerdo, sándwich, vino y bueno…tanta comida.
-Te lo agradezco, la comida se ve deliciosa, pero Frank –Le miro a los ojos abochornado-¿No crees que hubiera sido más fácil si me lo hubieras pedido?...digo nos hubiéramos ahorrado tantos dolores de cabeza, desde mi enojo hasta mi tonta caída.
-Gerard ..¿Hubieras aceptado cenar conmigo? –El moreno le miro con duda en los ojos-Déjame responder por ti, no lo hubieras hecho.
-Pero…
-No Gerard, hubieras querido hacerlo junto a tu familia que conmigo, además hasta hace rato me odiabas.
-Bueno… tu solito te has dado ese merito-Le recrimino.
-Lo sé, todo tiene un ¿Por qué? ahora solo….cena conmigo sí.
Gerard no pudo evitar asentir y de alguna manera sentirse alagado, él quería cenar con él, una cena solos, más íntima. Y eso le gustaba y las mejillas ardiendo se lo comprobaron.
Todo estaba completamente delicioso y ni decir del postre, una tarta de tiramisú.
-Faltan solo 10 minutos para navidad.
Gerard miro a Frank y asintió contento, este se levantó y lo cogió en brazos de nuevo, esta vez se dejó hacer gustoso, total a Frank parecía no molestarle hasta diría que le complacía hacerlo, y bueno a él tampoco le molestaba que lo mimaran tanto.
En la sala lo dejo en medio y le dijo que no se moviera de ahí, lo miro volver con las manos escondidas atrás de su espalda, se le veía nervioso.
Sin entender que pasaba enarco una ceja preguntándole con la mirada.
-Gerard… eres mi amigo secreto-Con voz profunda y ronca lo soltó, dejando ver su regalo en sus tatuados dedos.  Había estado tan ansioso y nervioso por ese día, que hasta sentía asfixiarse, pero una vez las palabras salieron de su boca, todo tuvo sentido y el lugar dejo de girar y pudo respirar más tranquilo. A pesar que por dentro se hubiese estado muriendo en el exterior no se notaba, sabía muy bien cómo controlar sus propias emociones, pero aun así era un alivio salir de eso.
-¿Qué?
-Tómalo.
Gerard miraba confundido e incrédulo la cajita aterciopelo color negro que el castaño le alzaba, debía estar bromeando. Frank su amigo secreto. ¡Dios! Ironías de la vida o Karma.
-Has..has sido vos todo este tiempo.
-…….Sí.
-…¿Pero cómo?... todas esas tarjetas, chocolates….el gato gigante-Cerro los ojos queriendo desaparecer, llorar en algún rincón, reír o pegarle por maldito, eran muchas emociones juntas- Te has estado burlando de mi todo este tiempo.
-¿Qué?
Frank le miro confuso, acercándose  y tomándolo de los hombros…¿Qué pasaba por esa cabecita ahora?
-..¿Porque te burlas de mí así? –Con vos congestionada y los ojos de nuevo aguados en lágrimas le miro…
Era tonto. En vez de enojarse y golpearlo por todo lo que le hizo pasar en esas semanas, se ponía mal. ¿A que jugaba Frank? ¿Tanto le afectaba que el castaño fuera su amigo secreto?
Esas tarjetas le abochornaban, le daban vergüenza, le gustaban, le ilusionaban, le incitaban. El castaño siempre se había comportado hostil con él, ahora cambiaba mirándolo con esos ojos color caramelo tan fijamente, como si fuera lo mejor del mundo, lo trataba como si de una pieza de cristal se tratara, y la cena tan bonita. No entendía.
Suspira profundamente, negándose a sí mismo, no se va enojar ni entristecer, va dejar que IERO le explique…porque no quiere creer que este solo lo hizo para molestarle y tal vez después que haya caído en su trampa rompa a burlarse porque él nunca le dejo un regalo en venganza.
-Frank …¿Por qué haces todo esto?...esas tarjetas-Se sonroja inevitablemente.
-Esas tarjetas solo decían y sacaban al exterior lo que creo de ti, lo que siento.
-¿Lo que sientes?
-Me gustas Gerard…mucho-Le mira seriamente, esperando que sus ojos dejen de ser fríos por esta vez y exterioricen lo que en verdad siente-Y no me preguntes más porque es difícil para mí todo esto.
-Lo..lo dices en serio.
-Sí, ahora por favor recibe mi regalo.
Mas sonrojado que nunca lo acepto. Una cajita aterciopelada color negro de tamaño medio. Al abrirla sus ojos brillaron del mismo color que la piedra que había dentro.
-Yo..yo Frank..
El castaño le miraba algo ansioso, esperando ver una enorme sonrisa en el blanco rostro, en esos hermosos labios rosas.
-…no puedo aceptarla.
-…¿Qué?
No podía creer lo que estaba escuchando.
-No puedo.
-No te gusto.
Afirmo comenzando a molestarse, como era posible, tanto que se había molestado pensando en que darle.
-No es eso Frank…es…es hermoso…..demasiado.
-Entonces…¿?
-Es demasiado costoso, no puedo aceptarlo Frank.

Dentro de la cajita se encontraba un brazalete de oro blanco con una hermosa esmeralda de centro, brillando en el mismo tono que los ojos de su moreno. Desde que Frank la miro en esa joyería, lo supo. Ese era su regalo. Ese brazalete solo su hermoso moreno podía usarlo y reflejar su belleza sin verse opacado por la hermosa piedra de un tamaño medio, ni muy pequeño ni muy grande. Era perfecta y nada le recordaba más sus ojos verdes que tanto le gustaban y enamoraban que esa esmeralda.
-No debiste gastar tanto.
-Tengo ahorros.
Con una sonrisa bailando su joven rostro, el chico tatuado tomo la cajita, saco el brazalete y lo coloco en la elegante y fina muñeca de Gerard.
-Perfecto, así se mira en tu muñeca y no quiero que me la devuelvas, porque enserio me voy a enojar.
Frank hablo tan serio y neutro que Gerard no se dio el gusto de dudar de su palabra, era cierto, el castaño se enojaría y mucho.
-Me da tanta pena-Gerard se tapó la cara con las manos-Lo que yo te iba dar es tan insignificante-Murmuro.
-Esos pequeños hilos de leopardo, pues yo creo que son sexys.
Gerard se sorprendió, mirando alucinado al castaño, estaba por preguntarle como sabia….
-Te vi cuando tiraste el regalo y lo recogí-Le dice encogiéndose de hombros.
-Oh Dios, esto es tan vergonzoso-Se volvió a tapar la cara.
-Está bien Gerard…-Estaba más que claro que Gerard había comprado esas tangas solo por molestarlo, pero el castaño al verlos supo qué tipo de usos le daría-lo que yo quiero de ti…es otra cosa.
Antes de que Gerard preguntara, este le tomo de la cintura, acercándolo a su fuerte cuerpo, dejando que el sonrojado oji-verde se acoplará a su cercanía.
De nuevo esos ojos, tan certeros y letales, tan fríos e intensos, ¿cómo podía una solo mirada doblegarlo de ese modo? Estremecerle el cuerpo, someterlo a su voluntad. La sensación era demasiado placentera y Gerard podía afirmar que si Iero podía derretirlo con esos fríos ojos pardos, que mas no podría hacer con él. 
Sin oponer resistencia se dejó besar, sintiendo los labios calientes y fríos del castaño, envolviendo los suyos con lentitud, una tenue caricia enloqueciéndole, hasta que la vivaz y húmeda lengua entro en juego e invadió su boca. El beso tierno y lento de un momento a otro se volvió voraz, demandante, posesivo, hambriento. Con la respiración agitada y sintiendo asfixiarse porque Frank no le daba tregua a respirar, prácticamente se comían la boca y jamás nadie le había besado de esa manera tan primitiva, tan arrebatadora. Le gusto demasiado, le encanto, y con un gemido por parte suya y un gruñido por parte de Iero, terminaron el beso.
-No sabes las ganas que tenia de besarte-Con la voz rota le comento Frank, con sus frentes unidas, respirando el mismo aire, mirándose a los ojos, oliendo la fragancia del otro-En verdad me gustas, no sabes cuánto.
-Yo…tú también-Con una sonrisita coqueta y juguetona se apartó un poco-Entonces esto es lo que querías de mi ¿eh? Comerme la boca…lo tenías todo planeado-le acuso haciéndose el molesto.
Frank le miro intensamente sonriendo de lado, ante la juguetona mirada de su moreno. Se acercó y volvió a besarlo, bajando al cuello del moreno, oliendo el aroma frutal que le erizaba la piel y lo ponía completamente excitado, completamente duro. Gerard acaricio los brazos tatuado que tanto le prendían, sintiendo la suave piel a su tacto, palpando los músculos, apretando sus dedos queriendo dejar marca. 
Un gruñido de Frank se deja escuchar al tiempo que lo chupa y marca en el cuello, dejando una hermosa y posesiva marca en la piel inmaculadamente blanca. Sube a la oreja y susurra roncamente.
-Te equivocas Gerard, de ti lo quiero todo.
Lo tomo de los muslos y este envolvió sus piernas en la cintura de Frank igual que los brazos en su cuello.
Con un nuevo beso fiero se perdieron rumbo a la habitación del castaño, donde dejarían que todo saliera, sus bajos instintos se harían cargo de deshacer todo los malos momentos que pasaron antes, todos los malos entendidos, las indirectas, los enojos, los celos. Todo.
En el cielo se escuchaban los juegos artificiales, los gritos de las personas, ya era navidad y a Frank y Gerard esto poco les interesaba, no había nada más importante que amarse todo lo que restaba de noche y todo el siguiente día.    
~
Tres años después la navidad era su época favorita, el pelinegro siempre fue muy tradicional conforme esta época, y Frank siempre terminaba siendo arrastrado por Gerard hasta su casa y lo obligaba a celebrar la navidad junto a toda su familia.
Frank aprendió a mirar la fecha de otra manera, incluso comenzó a gustarle ver tanto adorno y fanfarronería festiva por todos lados, todo eso le recordaba la sonrisa de su moreno, el día que le confeso sus sentimientos, y el día que comenzaron una relación.
-Feliz aniversario y feliz navidad amor-Gerard elevo una copa hacia la de su castaño haciendo un brindis.
-Feliz aniversario-Se acercó y le robo un beso demándate dejando agitado a su novio-y Feliz navidad también cariño.
“un te quiero” resonó en la habitación, cuando por fin se habían escapado al cuarto de Gerard, lejos de la ruidosa familia de su moreno de ojos verdes.


  


Fin.







lunes, 6 de enero de 2014

¿Amigo secreto?

Titulo: ¿Amigo secreto?
Autor: Yo
Parejas: Gerard/Frank
Secundaria: Ryan/ Brendon
Genero: Humor, Romance.
Advertencia: Relación homosexual, Universo alterno.
Nota: Esta es una historia navideña.





¿Amigo secreto?

Capitulo único.
Parte 01

Es normal que para fechas como esta, como lo es la navidad se acostumbre brindar con amigos, cenar en familia, compartir y celebrar la noche buena. También es costumbre hacer intercambio de regalos o simplemente regalar algo con valor sentimental porque te nace hacerlo a tu familia y amigos. Pero todo lugar, en toda familia, o cada persona en particular, tiene sus tradiciones de pasar la navidad, ya sea en casa, con los amigos, en una discoteca, bar, night club, bebiendo hasta olvidar quien carajos eres, metiéndote toda la mierda que quieras, o simplemente aburriéndote en una habitación con el televisor encendido mirando películas de navidad, novelas, porno, o solo sintiéndote miserable en estas fechas.      
En cambio para un simpático moreno de ojos claros y enorme sonrisa, la navidad es una fecha tan querida y especial, que no puede esperar más que con una sonrisa aún más gigante si se puede, adornando su fino rostro para estas fechas.
Todo esto gracias a ese día.
Desde hace 2 años, 11 meses y 24 días
Sí;  Gerard lleva anotada la fecha desde el día que empezó a añorar aún más esta temporada.

~
El Central Bank development , tiene su propia tradición y política para celebrar la navidad, tan solo a tres semanas para ese día, y los empleados del departamento de operaciones y banca corporativa ya se encontraban organizando lo que sería la celebración de ese día.
El pelinegro con tan solo seis meses trabajando en el banco, no entendía muy bien como iba todo por ahí. Con sus vivaces ojos verdes, miraba como todo el mundo cuchicheaba por los pasillos sobre donde daría lugar la organización de la cena navideña, que ropa se pondrían, que regalo se darían, en fin.

Sorpresa fue saber que ese día era obligatorio asistir a trabajar, no podía creer su mala suerte. Con que cara miraría a su familia y les diría que no podría pasar la navidad con ellos, sería el primer año desde que tiene memoria que no estaría para compartir con su hermano, que viajaba desde Europa con su pareja para poder pasar un rato agradable con su familia. Gerard se moriría de la pena si no veía a su hermanito pequeño.

Con el ceño fruncido, y refunfuñando a cada minuto se acercó a una maquina fotocopiadora a sacar una fotocopia de un archivo que necesitaba, uno de sus compañeros se le acerco sonriente.

-¿Porque esa cara Gee? –Se acerca su sonriente amigo a pellizcarle una mejilla solo por molestar-cámbiala hombre, si no comenzaras a parecerte al Grinch de la navidad-Le comento Ryan todavía con esa sonrisita reluciente en su aniñado rostro-Sos demasiado bonito para que arrugues tanto la cara.

-¡Oh déjame!

-¡Pero es cierto hombre!, si mi corazoncito no tuviera dueño, sabes que te caería con ganas-Gerard no pudo evitar reírse ante los coqueteos mal intencionado de su amigo.

-Me pregunto si el dueño de tu corazoncito algún día lo sabrá-Gerard le miro con los ojos guiñados y una sonrisita maliciosa en el rostro.

-¿Eh?

-Eso, que es el dueño de tu corazón y no solo tu jefe.

Ryan voltea el rostro siguiendo la mirada de su risueño amigo, mira con detenimiento como su amor “platónico” cabe aclarar el cual es nada más que el director del área de Banca Corporativa, Brendon Urie. Conocido por su mal carácter y prepotencia, es un arrogante perfeccionista que no le importa gritarles a los empleados cuando algo le parece que no se hizo con el mínimo detalle que  requería según él.

Gerard siempre se ha preguntado qué demonios le vio a ese sujeto, si es un malnacido arrogante, además ahora siente pena por el pobre chico al cuan en estos momentos regaña. Si lo está regañando piensa Way, es solo verle la cara crispada, sosteniendo unos papeles en la mano, y hablándole muy cerca al muchacho. Aunque al moreno nunca le ha agradado del todo el muchachito ese al cual regaña, ese castaño con las manos llenas de tatuajes que siempre lo está viendo ¿raro?, no raro no; mal. Gerard juraría que él le cae mal sin siquiera conocerle, bueno tal vez el joven tatuado si se merezca los regaños.

-Algún día lo sabrá-Escucha a Ryan decirle, mientras le guiña un ojo y lo ve desaparecer corriendo a su puesto, no vaya ser que Urie se dé cuenta y se las agarre con él.

Gerard sonríe y con toda la desfachatez del mundo se está otro buen rato parado en la fotocopiadora haciendo nada, total Urie no es su jefe, del área de operaciones lo es Bryar, así que si Brendon tiene quejas que se entienda con Bob.

Oh no, Brendon le está mirando ceñudo.

El oji-verde rueda los ojos y mira por la ventana que se encuentra justo a su lado, se queda ensimismado un rato observando los diferentes tipos de personas que transitan por la avenida a unas calles. Voltea y lo sigue MIRANDO.

¡Puff! lo mejor será irse a su puesto, tampoco quiere tentar a su suerte.
~
El banco tiene una política y esta es adornar el lobby y las agencias un mes antes de las celebraciones, los arboles con chongos y todo tipo de adornos navideños y sus inseparables lucecitas de todos colores no puede faltar en ninguna agencia. Las cajeras utilizan un gorro de santa y atienden a los clientes con una enorme sonrisa en sus diferentes transacciones, las asesoras regalan plumas y calendarios navideños a los nuevos clientes que abren cuentas personales o empresariales en el banco.

Gerard suspira, de que le sirve tanta fanfarronería festiva, si el pasara su noche buena en el Banco trabajando hasta tarde, muy tarde. Entiende que sea para año nuevo, por la cuestión de cierres, pero porque el 24. A lo mejor ha sido un niño malo y no merece nada bueno esta navidad.

Con frustración pero sin que se note del todo en su rostro, sube al quinto piso y con una enorme sonrisa saluda a todos sus compañeros que ya se encuentran ahí, hasta al chico tatuado, ese que siempre le mira mal, bueno como ya esperaba este no le contesto el “buenos días” pero que mierda, piensa Gerard. Un saludo no se le niega a nadie.

El día avanza y los cuchicheos siguen entre sus compañeros de trabajo, a eso de las 11: 17 recibe un e-mail de su jefe, hay sesión alrededor de las 3:00 y los quiere a todos reunidos en el salón de eventos del noveno piso.

Se pregunta para que los estará reuniendo, sobretodo junto con los chicos de corporativa, porque Ross le comento que Urie les pidió, bueno pidió no, ordeno lo mismo.

Una vez allí nada cuadraba, sobre todo cuando miro a Bob entrar con Brendon al mismo tiempo, su jefe sonriente con esa cara amigable que siempre dan ganas de ver, en cambio a Urie se le notaba muy mal humorado, algo le decía a Gerard que Brendon no estaba por su propia voluntad ahí.

-¿Están todos aquí?, ¿sí?-Pregunto el rubio frente a todos los chicos de ambos departamentos-Es importante que estén todos, no queremos repetir esto después-Dijo, todos comenzaron a mirarse unos con otros, cuando Bob estaba por continuar Gerard levanto la mano.

¿Es que acaso solo él lo había notado?

-¿Si Gerard?-Pregunto Bryar.

-Falta alguien-Dijo sin saber que más agregar porque en realidad ahora que lo pensaba no se sabía su nombre.

-¿Quién?-Pregunto de nuevo amablemente el rubio, mientras escuchaba como Urie gruñía molesto.

-Ehh se llama…bueno …¿?

“No sé cómo se llama, pero es bajito, castaño, tatuado y me mira mal siempre” si casi lo dice, lo tenía en la punta de la lengua cuando escucho una voz profunda hablar al fondo.

-Ya estoy aquí, disculpen la tardanza.

-Oh, está bien-Dijo el rubio asintiendo ante la disculpa del tatuado.

Way volteo y sin duda, ahí estaba mirando directamente en su dirección, como asombrado por algo, y esto Gerard lo dedujo por sus ojos chocolate bien abiertos, luego noto como se sonrojaba y arrugaba el entrecejo, apretaba los puños y se recostaba sobre una pared, quitando su vista de él, como si le molestara y esto hizo que el pelinegro se rascara la cabeza con una cara incrédula.

“Que rayos le pasaba a este tipo”

-Bien, como sabrán gracias a la unión que en estos momentos está surgiendo entre nuestro banco con uno suizo, tenemos amontonado muchísimo trabajo pendiente, lo cual nos conllevara quedarnos el 24 hasta altas horas de la noche laborando-Dijo Bob con mirada apesumbrada por las malas noticias que ya todos conocían.

Gerard escucho como todos suspiraban molestos, otros cansados, otros simplemente a la expectativa como él.

-Solo será este año, no pongan esa cara-Sonríe al ver a todos sus chicos desanimados-Verán; Brendon y yo hemos estado hablando al respecto y al parecer los demás departamentos piensan igual y harán lo mismo.

Todos se voltearon a ver unos con otros sin entender  a que se refería Bob.
-Como ya saben la cena navideña que otorga el Banco será el 20, y bueno quiero que todos se la pasen bien ese día, recuerden la recepción  se dará en uno de los clubs más caros y prestigiosos de la ciudad y lo mejor es que todo es gratis esa noche.

Todos sonríen animados, el oji-verde solo ladea la cabeza, no le interesa la cena, el solo quiere pasar la cena navideña con su familia, con hermanito menor y saludar al novio en turno de Michael.

-Y para hacer más amena la noche del 24 aquí, traeremos la fiesta al banco, bueno solo unas bebidas y algo de comida, tampoco vamos a exagerar-Dijo sin más, sonriendo al ver la cara de todos, nadie entendió nada.

-Pero -alargo mucho la “o” para aclarar el punto más importante-para pasar un buen rato entre compañeros de trabajo, hemos decidido hacer un juego para esa noche.

-A mí todo esto me parece ridículo- Hablo Brendon haciéndose oír con el ceño fruncido.

-Oh tu serás el primero en participar, ya lo veraz- Le guiño un ojo alegremente Bob, obteniendo solo un gruñido inconforme de Brendon.

-A qué clase de juego se refiere-Pregunto Gerard interesado con los ojos verdes vivaces mirando intercaladamente a los dos hombres enfrente.

-Al amigo secreto mi querido Gerard-Sonríe Bryar mirando al risueño pelinegro y luego al resto-¿Qué? No me van a decir que nunca lo han jugado, total es algo normal intercambiarse regalos para esta fecha, así que porque no ponerle emoción y hacerlo secreto.

Un bufido se deja escuchar de parte de Urie.

Gerard al rato sonríe exclamando que le parece genial y luego todos comienzan a reírse y estar de acuerdo. Al venir a la reunión se esperan todo menos esto, mayormente este tipo de reuniones se convocan para algo serio, pero con el  juguetón de Bryar se pueden esperar cualquier sorpresa.

-Bien, me alegra que les entusiasme, haber Lorena ven aquí.

Una muchacha rubia, con un cuerpo despampanante se acercó con un bol grande en sus manos.

-Cada uno escriba su nombre en un papelito, lo doblan y Lorena pasara con el bol para que lo echen ahí.

Todos procedieron a hacer eso, luego Bob pasó a revolver los papelitos como en una tómbola.

- Ahora tomen uno y si les sale su nombre habrá que hacerlo de nuevo.

Lorena se acercó y cada uno saco un papelito, Gerard sonrió al ver que le había tocado Ross, pero tuvieron que repetirlo al salir el mismo nombre a otro de los chicos, a la tercera vez por fin no se repitió.

-Que me salga Brendon, que me salga Brendon, ¡oh todopoderoso por favor!-Bramo Ross a su lado, Gerard no paraba de reír al ver como Ryan abría el papelito con tanta perspicacia y cerraba los ojos para ver en letra prolija escrita el nombre de su amor platónico-¡Oh mierda!, ¿Luca?, ¿quién es Luca?-Dijo molesto, para luego hacer puchero al ver su mala suerte.

-Oh cállate Ryan, que gracia tiene si andas gritando el nombre de tu amigo secreto.

-Es que no es justo-Le dice haciendo un lindo pucherito- la suerte, Dios, la  galaxia misma esta en mi contra, pero no importa al final ese hombre va ser mío.

Gerard comenzó a reírse de la desgracia de Ryan y de las caras dramáticas que este hacia al hablar-Como tú digas-Le dijo procediendo a ver quién le había salido.

-¿Quién te salió? Si fue Brendon lo cambiamos-Le propuso casi encima suyo.
-Oh quítate y déjame respirar-Empujando a su amigo molestoso, lo abrió y una mirada escéptica se detuvo en su rostro. 

-Frank Iero -Leyó Ryan al quitarle el papelito a Gerard de sus manos-Va, que yo si tengo mala suerte tío, que mierda, joder.

-¿Lo conoces?-Pregunto, el nombre le parecía tan inusual, y ni decir del apellido, no recordaba haberlo escuchado, además el conocía a todo el personal de todo el departamento de operaciones, debía pertenecer a corporativa por lo cual Ryan debía saber quién rayos era Iero, además se le hacía aún más extraño, conocía casi a todos los compañeros de Ryan también.

-Si se quién es-Comento con acara de aburrimiento-Pero no te diré porque es secreto.

-Entonces yo no te diré quién es Luca.

Ross solo se cruzó de brazos mirándole maliciosamente.

-Las reglas del juego-Se escuchó la voz potente de Bob hablándoles a todos para que pusieran atención- Tendrán que averiguar quién es su amigo secreto porque cada día hasta que toque entregar el regalo mayor, deberán dejar en el escritorio de su amigo secreto un pequeño presente sin que este se entere de quien es. Puede ser lo que se les antoje, sin bromas pesadas por favor-Dijo serio mirándolos a cada uno- Aunque si quieren regalar puro papel en una cajita vacía, es su problema-Todos sonrieron junto al rubio juguetón-El precio del regalo está a su gusto, pueden gastar solo unos cuantos dólares o todo su sueldo su problema también, pero que sepan que a quien yo le Salí, tengo gustos exigentes-Bromeo serio, y luego comenzó a reírse-Bien chicos es todo, pueden regresar a trabajar.

~
-Y una mierda, todos los días tendré que dejarle un regalo al tal Luca, que tampoco estoy cagando pisto hombre-Gruño Ryan a la salida del trabajo.

-Pero si se tratara de Urie, hasta un préstamo sacarías para complacerle ¿no?

-¡Oh Dios!, te imaginas, estaría cagado de nervios Gee, a lo mejor yo le salí a Brendon-Abraza a Way contentísimo con cara ilusionada.

-Jumm ¿quién sabe? Oye me dirás mañana ¿quién es Frank?

-Ajap –Fue lo único que consiguió del ilusionado castaño que no hacía más que colgarse de su cuello y estrujarle fuerte.

Luego de reírse un rato e intentar apartar a Ryan de su cuello, su mirada se detuvo con una castaña y aprehensiva, que le miraba fijamente. Ese sujeto otra vez, Gerard levanto una ceja al notar que no apartaba su mirada chocolatada de la suya, luego de un rato lo miro como se ponía rojo, endurecía la mirada y tensaba los músculos, los cuales terminaban en dos puños fuertemente apretados.

“¿Y a este qué coño le pasa?”

Sin más le vio darse vuelta con pisadas fuertes dejándole con un extraño estremecimiento en la columna por esa mirada tan intimidante, sin darle más vueltas al asunto y apartando por fin a Ross exclamo en voz alta.

-Ese tipo es un raro.

Ryan volteo a ver y sonrió grande al identificarle.

-¿Quién?….¿Frank?

-….¿Frank?

-¡Sí!....ohh…ohh-Dijo como recordando algo-Ese es Frank…Frank Iero…tu amigo secreto.

Oh por Dios…

Oh por Dios…

-Es broma….¿cierto?...¿CIERTO?

El color se fue de su cara al ver la mirada intrigante que le otorgaba Ryan.

“Me muero” “No puede ser” pensó al borde de la parálisis sin moverse con su vista clavada en el castaño el cual le miraba sonriente y algo burlón.

“Fui un mal chico, si eso es, si no porque le castigan de esta forma tan MALA”
“ESTO ESTA JODIDAMENTE MAL”

~

Luego de una larga conversación con su hermano menor, y muchas disculpas  de su parte, podría decirse que el pelinegro de cándida sonrisa y vivaz mirada ya se sentía un poquito de mejor humor. ¡Sí! su suerte era una mierda, ya lo había comprobado al no poder celebrar navidad junto a su hermanito adorado que tanto quería, ¡vaya que sorpresa! ¡Clásica ironía! Porque de todos le había salido IERO. Ese sujeto rarito. Ese muchacho que siempre le miraba mal, como con rabia o algo así.  Con un resoplido entro al ascensor.
Él no le había hecho nada a ese sujeto, no entendía la manía de verle mal siempre. Con una mirada pesada y una sonrisa malvada, recordó que no le había comprado nada a su amigo secreto.

“Puff lastima”

Total si lo iba odiar, que lo odiara por algo al final.

Oh si, Way ya lo había decidido, no le daría ni un puto regalo a ese engreído castaño en esas dos semanas restantes.

Cuando llego a su lugar de trabajo, se dejó caer en la silla pesadamente, sus ojos cerrados un momento, sintiendo los presagios de no haber dormido bien gracias a pasarse casi toda la noche pensando en su mala suerte, al abrirlos noto un pequeño bulto envuelto en una bolsa plástica verde.

Con una ceja levantada se acercó y lo tomo, una cajita de tamaño medio con envoltura de papel de muñequitos de frosty, un enorme chongo azul. Un regalo.

Su amigo secreto le dejaba el primer presente. Fue inevitable que no se emocionara, con el corazón latiéndole apresuradamente y con la paciencia de un niño rompió la envoltura, encontrando  dentro una cajita mediana llena de bombones de chocolate. Los ojos le brillaron al notar las golosinas que tanto le gustaban. Sin esperar más tomo uno y se lo llevo a la boca, luego de disgustarlo se dio cuenta que una tarjetita sobresalía de la caja de bombones. Con notable curiosidad toma la tarjeta, llevaba un estampado navideño y escrito en una caligrafía entendible, leyó lo que decía.

“Pero que….”

Con los ojos abiertos de par en par, releyó la nota.

>“Te doy estos bombones para que una bonita sonrisa surque tu rostro y le des brillo a este insipiente lugar con tu luz
Y así contribuyas a iluminar mi día un poquito más.
Tu sonrisa es muy bonita, como la de un niño, sonríe para mi hoy hermoso moreno oji-verde”<


Su sonrisa hace ratos que se había borrado luego de tan vergonzosa tarjeta, ahora un fuerte rubor cubría su cara, extendiéndose por todo el cuello y orejas.

Que su sonrisa ¿Qué?

Que sonría para….. ¿el?

¡Lo llamo hermoso moreno oji-verde!

“….!!Hermoso!! ..¿Es broma?”

“Esto es tan vergonzoso, ¡Dios!”

Tomo la tarjeta entre sus dos manos, guardándola rápidamente,  nadie podía leer eso o gozaría de profundas burlas y bromas de sus compañeros.

Se encogió en su cubículo un momento, pensando en quien podría haberle dado esos bombones y mejor aún ¿Por qué de la nota?

Luego de repasar y repasar y no dar con una respuesta, se levantó bruscamente del sillón, casi nadie se encontraba en esos momentos ahí, solo Sofia que en esos momentos se encontraba entretenida con su móvil y Luca el amigo secreto de Ryan.

Suspira.

Vale nadie le ha visto el regalo, mucho menos la tarjeta vergonzosa y cursi lienta. Bien, ni el mismo entiende del porqué de esa reacción tan exagerada. Sin tomarle más atención al regalo, lo guarda en una gaveta y comienza el día como si nada, ya después tendrá tiempo de preocuparse o ponerle por lo menos más atención a la tarjeta.

~

El castaño de mirada presuntuosa e irritada le acaba de hacer un desplante en el ascensor y Gerard no sabe que es peor, que le ignore cada vez que como idiota por aminorar el ambiente de compañerismo en el trabajo le saluda cada mañana o que este sin miramientos se quede parado como piedra justo en medio de la puerta metálica impidiendo que esta se cierre, ambos suben porque es hora del almuerzo y sabe que Iero se dirige a la cafetería también, por azares del destino ambos tienen la misma manía al café y la necesitan en su organismo a toda hora, y Gerard espera atento y con paciencia a que el tatuado entre en el bendito ascensor y terminen de subir de una vez, pero Frank piensa diferente, al recuperarse de la sorpresa de encontrar al oji-verde dentro de la caja metálica, una expresión de irritación surca su rostro, murmurando cosas para sí mismo, se aparta enfurruñado y espera que el ascensor se cierre y continúe su curso.

¡PREFIERE ESPERAR A SUBIR CON EL!
“¡HIJO DE PUTA!  PEDANTE DE MIERDA”

~

-¿Es que acaso cree que tengo sarna o alguna mierda encima?-Pregunta irritado a Ross que se encuentra justo frente suyo con una taza de café humeante en una mano -¿Es en serio Ryan no te rías?-El castaño deja de carcajearse cuando el pelinegro le mira asesinamente y Ryan sabe que cuando Gerard le da esa mirada es porque realmente esta cabreado.

-Umm pero es muy extraño, el tipo es un tímido, te lo digo yo hombre-Argumenta el castaño, Gerard le mira con incredulidad antes de darle un sorbo a su café.

-¿!Un TIMIDO!?,¿estas demente?

-Bueno, te acepto que es algo malhumorado, ¡si vieras como se le para al Brendon!, es de los pocos que tiene los huevos de hacerle frente al jefe-Dice como restándole importancia-No acepta muy bien las críticas, tiene su carácter el enano, pero luego de eso  es un  tímido.

-Y según tu ¿a que se aplica su timidez?

-Bueno a que casi no le habla a nadie, a menos que uno mismo le hable-Concluye Ryan con una gran sonrisa.

-¡Como sea!-Concluye Gerard maniobrando sus manos para dar su punto-El hecho aquí es que el sujeto no me soporta, no me pasa por alguna razón, si vieras como me miro hoy-Hace un gesto con su rostro como si recordara algo muy malo-¡Oh Dios! ¡Oh Dios! es como si oliera mal –Toma al castaño de la camisa y lo acerca a su cuello- ¿Ryan huelo mal?-Pregunta al borde de un ataque.

-Ummmm CHANEL No.5 –Molesta apartándose de su cuello luego de olisquearlo unos segundos, recordando ese anuncio de esa fragancia donde sale Marilyn Monroe -Me encanta-Sonríe burlón.

-Idiota, es Hugo Boss para que sepas.

-Ohh bien-Comienza a carcajearse-Ya no le pares bola al asunto hombre.

-¿Pero es que no entiendo que le hice para caerle mal?

-No llevas dulce en la sangre para caerle bien a todo el mundo Gee, ya déjalo.

-¿Pero yo quiero saber?-Hace pucherito. 

-Bueno a lo mejor es porque no ha visto tu lindo culito, solo es cuestión de que se lo menees enfrente, y ¡hey! asunto arreglado.

-Humm tal vez te haga caso ya que mi culo es atrayente -Bromeó Gerard riéndose a la par de las tonterías de su amigo.

~

Segundo día de presentes y Gerard no lleva nada para su amigo secreto, ayer le hizo el peor desplante de todos, así que Iero no se merecía nada. Gerard esperaba ver algún signo de fastidio o vergüenza en su rostro al ver que su amigo secreto no le dejaba nada, ya que todos los empleados en el área y alrededores hablaban de ello y todos recibían presentes menos el castaño bajito.

Pero nada, Iero siempre con su expresión de piedra, trabajando como poseso en su ordenador sin voltear a ver a nadie, sintiéndose tan importante como para quitarse tiempo observando a los demás, sin dedicarse a preocuparse porque no le den nada.

“Es un pedante, engreído”

Pensaba Gerard mirándolo con recelo desde su puesto, ya que a ambos departamentos solo los separaba una pared de vidrio transparente en color negro pero que se veía muy bien para dentro.

¿Y desde cuando el pelinegro malgastaba su tiempo espiando al otro?

Y cuando noto este pequeño detalle un leve sonrojo se apodero de sus gráciles mejillas, para luego molestarse por tan absurda distracción.

Aparte su amigo secreto esta vez le había enviado más chocolates con cubierta de caramelo y cacahuates, lo peor de todo en forma de corazones, pequeños, grandes, medianos, de diferentes colores y otra notita cursi lienta y ¿provocativa?

>” Te regalo chocolates para que siempre mantengas esa sonrisa tan hermosa y brillante en tu rostro, y ese sonrojo tan dulce en las níveas mejillas. ¿Cómo una golosina tan insignificante logra esto? Bueno dicen que es gracias a su alto contenido en magnesio que ayuda a relajar los músculos, aligerar el estrés pues ayuda a generar endorfinas, incluso produce serotonina para calmar el mal de amores y abandono ¿será cierto? No lo sé. De lo único que estoy seguro es que en ti causa la mayor satisfacción de todas. Cuando lo comes y saboreas ese sabor entre lo amargo y lo dulce, puedo ver como el mayor de los placeres se incrusta en cada capa de tu piel. Es lo más erótico que he visto.
Disfrútalo oji-verde”<

Tenía que admitir que es un apasionado adicto al chocolate, es su golosina favorita así que disfruto de comerlos casi todos, guardando unos cuantos  para más tarde, pero eso no quitaba que le abochornara mucho lo que le decía en esas benditas notas. ¡Pero que mierda!  ¿A que estaba jugando ese sujeto? ¿Debía ver todo ese montaje como una manera de decirle lo mucho que le gustaba? ¿Su amigo secreto se le estaba declarando? Vaya fecha la que eligió. Y de nuevo con las mejillas sonrojadas por sus inapropiados pensamientos, se llevó otro chocolate a la boca y decidió dejar el asunto.

Tercer día y Gerard no lo puede creer. ¿Es que este tipo o tipa lo quiere engordar? ¡Si es eso! ¡joder! Decide que no comerá esas tabletas de chocolate blanco con forma de adornos navideños y mucho menos morderá la paleta enorme de un frosty de chocolate con mermelada de fresa dentro, que le sonríe diabólicamente.

Cuarto y quinto día lo mismo, más chocolates en distintas formas y sabores. Y más tarjetas navideñas con frasecitas zafadas y exasperantes.

 “en definitiva, subiré de peso”
~
20 de diciembre.

El lugar elegido para la cena navideña fue el club “Mareb” un club árabe de exquisita extravagancia. Al entrar el lugar se notaba amplio con su acabado perfecto e iluminación habituada al aventó. Alfombra caoba claro tapizaba la mayoría de suelo en el cual se encontraban situadas las diferentes mesas acristaladas, lo demás era de madera reluciente. Adornos simbólicos de tradición árabe le daban la distinción al lugar. A la izquierda se podía notar el gran salón de banquetes, tenía una pista de baile ambientada, un bar donde se apreciaba como servían una cantidad de cocteles y bebidas al gusto. Las paredes de un blanco impecable, algunos revestidos de finas cortinas blancas también.

Gerard tomo asiento en una mesa en compañía de Ross y Lorena la asistente favorita de Bob, o eso pensaba el pelinegro al verla siempre pendiente y bien pegada a su jefe.

Ella lucía un bonito vestido corto pegado al cuerpo color  turquesa el cual hacia juego con sus ojos color ambar. Gerard tenía que admitir que la mujer era una belleza con su simpática sonrisa y su cabello castaño ondulado el cual le caí en cascada por los hombros. Si no fuera homosexual seguro que le pondría los ojos encima y le tendría mucha envidia al afortunado rubio, bueno si es que existía algo entre ellos.

Luego de un rato de charlas e ingerir suficiente comida, se dirigió con Ross hacia la barra y pedir un whisky en las rocas y algunos cocteles para calentar un poco.

Miro un momento como Ryan coqueteaba con el barman y  este no le era indiferente mirando al castaño con bastante ánimo y tuvo que admitirlo.

Su amigo lucia bastante bien con su traje elegante color gris y su cabello raramente peinado hacia un lado. El solo llevaba un pantalón de tela que caí en cascada en sus caderas y denotaba muy bien su mejor atributo según él, su trasero. Un chaleco color champan sobre una camisa a botones de color negro ceñido manga corta y una corbata del mismo color, el cabello negro como la noche relucía prolijamente brillante y manejable, algunas hebras caín de manera seductora por un costado de su rostro, tapándole las hermosas esmeraldas que esa noche brillaban en coquetería y diversión.
La música de fondo poco a poco se fue volviendo más movida y termino siendo arrastrado por el castaño que quería bailar junto a él. Con mucha vergüenza comenzaron a hacer un pequeño espectáculo, gracias a que Ryan se le pegaba más de la cuenta y rozaba sus caderas de manera sugerente, solo para molestarlo y teñir sus mejillas de rojo intenso. 

Escuchaba como algunos compañeros le gritaban a Ross diciéndole que ya le besara o que buscaran un hotel.

Con la respiración alterada de Ryan por estarse riendo todo el tiempo, le aparto de su cuello y trato de escaparse de sus brazos ceñidos a su costado y cadera, pero en eso solo escucho como su amigo chillaba emocionado y le decía “Oh mira allá esta Brendon” para luego arrastrarlo a unas salitas privadas cerca del bar muy bien amuebladas. Sintiéndose algo mareado por tanta bebida escucho a su sonriente amigo diciéndole al oído algo que le perturbó un poco.

-…..¿cómo?

-¡Que Iero te está mirando!

Su cara tuvo que ser demasiado sugerente e incrédula  para que Ryan comenzara a reírse a carcajadas.

-Yo no veo a nadie Ryan, creo que has tomado suficiente-Dijo quitándole la bebida burbujeante de las manos. –No más alcohol para ti.

-Son bromas hombre, relájate y devuélveme mi trago.

-….

-¡ay ya! Te dije que son bromas, ves que todo esto del amigo secreto te tiene afectado.

-No es cierto!

-Si lo es, sobre todo con esos chocolatitos y tarjetitas de amor de tu ADMIRADOR secreto-Se burló ladinamente.

-No debí contarte-Le echo una mirada molesto para luego tomarse el mismo la  bebida que hace un momento le quitara a Ryan.

-Vamos Gee, tómalo con calma-Sintió como este le dejaba un corto beso en la mejilla-Mira, mejor cuéntame que te dejo hoy tu admi…eh amigo secreto.

Oh el pelinegro quería morirse, porque le recordaba ese fastidioso tormento.

Con mucha molestia y algo  más cosquilleando su vientre, recordó la torta de dulce de leche y cobertura de ganache de chocolate que le esperaba hoy muy temprano en la mañana cuando llego a su puesto de trabajo.

Hummm a Gerard se le hace agua la boca solo de recordarlo, y sobretodo aun podía saborear el dulce de leche seduciendo su paladar y haciéndole derretirse de solo recordar como disfruto cada trozo.

¡Maldición! Es que todos esos dulces le superaban.

Lo peor es que la culpa llego después al recordar que de nuevo caí ante el sucio juego del sujeto ese.

Esa era la torta que siempre compraba, su favorita. ¿Cómo se enteró que era su favorita?

>” Sé que esta es tu torta favorita, disfrútala y déjame envidiar toda esa leche dulce esparcida por tus rojos y finos labios, siendo acariciados luego por esa húmeda y sensual lengua, espero algún día poder probarlos<”

Gerard prefería no pensar el que quería probar.

Es que esto no era cualquier cosa, el tipo este le acosaba.


-Te pusiste rojo-Escucho como Ryan le tocaba las mejillas y luego reía como si supiera cuál era su secreto- ¡Ya! dime que te dio el idiota ese.

-Lo dices como si supieras que mi amigo secreto es hombre….podrías ser mujer sabes.

Y luego la risa de Ryan se volvió insoportable.

-¿Lo dices enserio Gee?-Le miro con lágrimas en los ojos-No lo creo, sería muy estúpido que una chica quisiera conquistarte sabiendo que eres gay.

-Oye no todos lo saben-Se sonrojo aún más-Oh bueno…tal vez no debí decirle nada a esa chica.

Recordaba cómo solo a unos escasos tres meses de laborar en el Banco una preciosa niña de atención al cliente comenzó a acosarlo a todo momento y luego ya cansado le puso un alto haciéndole ver muy claro que no le gustaban precisamente las vaginas, y bueno luego de eso, la chava con su ego herido lo conto a viento y marea.

¿Pero que había de diferente entre un acoso y otro?

Porque si le puso un alto a la muchacha de atención al cliente, con su amigo secreto no hacía nada al respecto más que abochornarse ante cada tarjeta que este le dejara. Sabía muy bien que podía ponerle un alto, si Bob se enterara de las notitas todo acabaría ahí. Había dicho no bromas. Y podía recordar algunas bastante pesadas que se hacían sus compañeros unos con otros.

Como dejarle un regalo al pobre Carlo, un muchacho conocido por sus pobladas cejas, el cual muy alegre al ver su presente de un tamaño promedio se emocionó haciendo alarde con los demás. Pero al abrirla solo descubrió una caja de zapatos la cual habían llenado de papel en tiritas y entre todo ese papel solo encontró una simple pinza para que se sacara las horribles cejas.

Eso fue cruel pensó Gerard, sintiéndose levemente culpable al recordar que hasta el momento él no le había dejado nada a Frank aun en el escritorio.
El moreno de intensos ojos verdes no quería sincerarse consigo mismo, pero tenía que admitir que muy en el fondo le halagaba cada cosa que le decía, así como el hecho de sentirse observado, saber que capturaba su atención a cada momento sin el poner atención a quien podría ser.

Su estómago hormigueaba cada vez que leía cada una de esas tarjetas, sobretodo que estas traían ese olor impregnado que tanto le gustaba, olía a pinos frescos, a hojas secas. Gerard quería imaginarse que ese era su aroma natural, tan delicioso a su olfato haciéndole vibrar la piel cada vez que lo inhalaba.

Además que pasaba si todo eso no era más que una broma, de mal gusto pero broma al fin.

Con las mejillas ardiendo se levantó dejando a Ryan tirado en el mueble de cuero bronce, este había comenzado a platicar con otro muchacho que había llegado a hacerles compañía.

De paso a los baños se sintió repentinamente intimidado por una presencia, podía sentirse claramente observado, maldición esa mirada debía ser potente como para sentirla como picaba en su nuca, cosquilleándole en la zona.

No quiso voltear a ver de quien podría tratarse, a quien le pertenecía esa mirada que acuchillaba toda su espalda.

Con un nuevo escalofrió entro a los baños sintiéndose repentinamente vulnerable por la intensa mirada. Hizo sus necesidades y se acercó a lavarse las manos acariciándolas lentamente entre el agua y jabón, tomándose su tiempo para que el repentino mareo se calmara un poco, luego mojo su rostro y levanto la vista a los espejos claros.

Allí estaba esa mirada acosadora e impenetrable, tan intensa como sublime, Gerard tuvo que poner mucha voluntad para no bajar la suya al sentir como sus mejillas volvían a teñirse de rojo. Dios  como odiaba esto en él, pero era inevitable.

-¿Desde cuándo acostumbras acosarme?

Era la primera vez que le hablaba directamente y no iba permitir que le intimidara con esa mirada tan sugerente, a pesar que su propio cuerpo se estremeciera agradablemente ante tal escrutinio.

-…¿Perdón? –Voz grave y ronca, tal como le recordara desde ese día que llego tarde a la reunión.

-Sentí tu mirada desde el pasillo ¿acaso me seguiste?

Frank le miro un rato más para luego dibujar una leve sonrisa sarcástica en su varonil rostro.

-¿Porque te seguiría? Si estoy aquí es porque me dieron ganas….-le miro achicando los ojos-Además como sabes que yo precisamente te observaba, hay muchas personas en este lugar que pudieron poner sus ojos en ti, luego del show que montaste con…. tu amigo.

-¿Pero qué dices? Sé que eras vos, además por alguna razón no me soportas…-Alzo una ceja al escuchar como este chasqueaba la lengua con rabia y se acercaba al lavarse las manos-….¿Vas a negarlo también?

La molesta mirada parda le escruto por el espejo de nuevo y volvió a sonreír esta vez de manera burlona. A Gerard le encendió la sangre. “¡Es un cretino!”

-No te creas tan importante…señor popular.

El sujeto comenzó a caminar de manera desinteresada hacia la salida dejándolo con la palabra en la boca, con el cuerpo crispado lo siguió rápido, pero el mareo seguía ahí y antes que Iero abriera la puerta le tomo del brazo deteniéndolo, pero su pie trastabillo con el otro, cayo exclusivamente entre los brazos tatuados los cuales eran tapados recelosamente por un fino esmoquin de lino color bronce. Con la cabeza incrustada en el pecho  no fue inútil que no inspirara el aroma que desprendía Iero.  Se sintió mareado al hacerlo, olía demasiado bien.

Una mano tatuada le tomo de la barbilla para mirarle a la cara, sus ojos pardo demasiado cerca, esa mirada tan inhibidora, tan potente que desvestía la suya y secretamente era una sensación placentera. Muy placentera.

-Te encuentras bien-Le pregunto, el oji-verde solo asintió sintiéndose como un estúpido ante la cercanía del castaño, sin poner resistencia dejo que este lo tomara por la cintura y le ayudara a estabilizarse–Tomaste demasiado-le hablo con firmeza inspeccionando su rostro y mirándole desaprobatoriamente –Te llevare a tu casa-Afirmo y no pregunto si estaba de acuerdo con ese veredicto.

-Yo..em…no me siento muy bien….pero no es necesario.

-Ya me di cuenta que no estás bien.

-Si bueno…vine con Ryan y tengo que pasarlo dejando a su casa.

Frank le miro un momento para luego fruncir el ceño claramente molesto. Gerard sintió que lo mejor sería alejarse, por alguna razón la cercanía del castaño lo desestabilizaba, y lo había comprobado con solo esos momentos de estar junto a él. O a lo mejor todo era gracias al alcohol.

-¿Dame tu llaves?-Le dijo con determinación en la voz.

-……

-Solo dámelas Gerard.

Luego de hacerlo sin entender nada, sintió la mano tatuada envuelta en su muñeca, este tiro de él y salieron del baño, luego de un rato de trayecto a las salas privadas encontró a Ryan platicando muy cómodamente con el mismo sujeto y también noto como este le echaba miraditas a Brendon que platicaba con Bryar no muy lejos de ahí.

-Toma-Le dijo Frank a Ross una vez frente a el-Llévate el auto de Gerard y se lo devuelves mañana, pasare dejándolo en su casa.

Gerard escondió su mirada de la interrogante y sorprendida de Ryan, muy avergonzado se dejó arrastrar por Iero, ya que este no le dio tiempo a su amigo de refutar.

El camino fue silencioso, Gerard solo miraba su café y le daba leves sorbos, de pasada en la carretera Frank le compro uno para que su estado se mejorara.

-Gracias por el café..-Le dijo para comenzar una plática, su voz sonó demasiado baja y se reprochó por eso.

-No pasa nada, ¿Dame tu dirección?

Gerard suspiro cansado y repentinamente molesto, aun así se la dio y luego solo volteo a ver por la ventana.

¿Pero quién se creía ese sujeto para decidir por él? ¿No era que no lo soportaba? ¿Ahora era buen samaritano preocupado por el bienestar de un compañero de trabajo? ¿Y porque repentinamente le gustaba que se preocupara por él?

Una vez llegaron al departamento de Gerard, este solo se bajó y tiro la puerta del Chevrolet de Frank, completamente molesto con este.
Decidió que no pensaría más en el asunto sobre todo luego que este le dijera antes de bajarse del auto que se tomara un vaso de leche y luego se fuera dormir.
~


Nuevo día de trabajo y Gerard hubiera preferido quedarse en casa durmiendo. Sentía el cuerpo demasiado pesado y su aspecto no era el mejor, sus ojeras divinamente marcadas hacían ver sus ojos más salteados y más verdes, Gerard se miró en un espejo y lo detesto.

Y definitivamente se hubiese planteado faltar ese día a trabajar si hubiera sabido que semejante vergonzoso regalo le espera al llegar.

Ese día llego tarde y todos sus compañeros ya se encontraban en sus respectivos puestos de trabajo, y todos absolutamente todos se encontraban mirando el bonito detalle.

“ahhh mira Gerard son hermosas”

“Tu amigo secreto si se toma las cosas bien enserio, ¡eh!”

“¡Bromeas! el tipo confundió la temporada con San Valentín”

Un enorme ramo de rosas violetas yacía envuelta en papel de colores chillantes, Gerard detesto que sus ojos dolieran al mirarlas.

-Ni siquiera me gustan las rosas-Murmuro molesto con las mejillas a reventar de color, tomando el ramo gigante, bien habían unas 100 rosas ahí, el sujeto era un exagerado. Rebusco la maldita tarjeta que sabía muy bien no faltaría, la tomo y la voto sin leerla.

Las rosas terminaron en la recepción del banco, ahí se verían hermosas pensó, total él no las quería.  

 Cuando le preguntaban ¿Por qué no las quería? Decía que prefería las orquídeas a las rosas. Debió cerrar la boca, se dijo al siguiente día.

Ahora un bello ramo de orquídeas azules se encontraba en su escritorio.

>” Me encanto ver tu expresión  ayer, te ves demasiado lindo cuando te sonrojas, espero estas flores te gusten más que las de ayer moreno oji-verde”<

Sonrojado y con la tarjeta en mano, se odio al sonreír internamente y gustarle todo ese coqueteó descarado, sobre todo al maldito cosquilleo al que ya se comenzaba a acostumbrar cada vez que leía las provocativas palabras escritas en las tarjetas.

Los días transcurrieron con total normalidad, entre esa normalidad se encontraba el que los regalos vergonzosos siguieran y Frank no se molestara en dirigirle una sola mirada mucho menos gastar saliva con él. Lo dejo, no había nada que hacer con la actitud primitiva de ese hombre pensó el oji-verde quemándole con la mirada.

~
24 diciembre

El día llego y transcurrió normalmente con mucho trabajo acumulado, al menos para todos porque lo que era él se estaba muriendo de los nervios y las ansias. Maldito amigo secreto.

No quería saber se identidad.  ¡NO quería!

Hace solo unos días con Ryan decidieron llegar temprano, muy temprano al trabajo para ver quién era el que dejaba sus regalos en su escritorio.

Se sorprendieron al no ver a nadie y luego Gerard realmente pensó que ese dia no recibiría nada, por fin le dejaría en paz el sujeto. Pero esa paz duro lo que Gerard en creérsela.

Una muchacha de otra planta llego con una entrega para él, enfrente de todos sus compañeros. Gerard quiso que la tierra se lo tragara en ese momento. La entrega era tan grande que ni cabía en lo ancho de la puerta.

 “Genial, soy el hazme reír de todo el bendito departamento”

>”Sé que te gustan los peluches y también los gatos, así que como no podía regalarte un gato de verdad porque el gatito se me ahogo en la caja donde lo metí, se me olvido hacerle agujeros a la maldita caja, fue obvio que eligiera un peluche, disfrútalo gatito”<

Y no era un peluche cualquiera, sino uno gigante en forma de gato  persa de color negro.

“mato a un gato…un indefenso gatito” palideció inmediatamente.

PD. Mentira el gatito se me escapo.

“Es un idiota”

PD.1. Solo quería ver tu linda carita de susto, perdóname gatito.

“¿Gatito?”

“Esto es tan humillante”

Gerard luego de eso llego a la conclusión que todo ese ridículo montaje no era más una gran broma de mal gusto para su persona, alguien estaba jugando con él y no permitiría que le humillara de aquella manera.

Bob decidió que saldrían antes, todos se alegraron porque podrían llegar a sus casas y celebrar la navidad con sus familias.

Ya eran las 10 de la noche y todos hicieron un brindis con vino y se desearon feliz navidad unos con otros. El juego comenzó y Gerard con nerviosismo miraba como todos hacían un círculo y toda esa ridiculez comenzaba.
Uno por uno pasaba a decir quién era su amigo secreto y le daban su regalo y luego un abrazo.

Fue el turno de Brendon y fue bastante chocante verlo con una sonrisa en su rostro, Gerard lo atribuyo que a lo mejor se tomó más de una trago de vino, sino toda la botella y se metió algo más fuerte.

Más sorprendente fue cuando pronuncio quien era su amigo secreto. Mira tú, Ryan más rojo que una cereza se acercó a recibir su regalo y abrazo. Gerard estaba seguro que para el castaño no había mejor  regalo que encontrarse entre los delgados brazos de Urie, en ese apretado abrazo.

Gerard sudo frio, tendría que abrazar al tatuado más tarde que nunca, así que armado de valor se dirigió enfrente para llamar a su amigo secreto, quería salir de eso ya. No soportaba la idea de que lo llamaran y ver la cara del bromista que había estado jugando con sus sentimientos a lo largo de esas dos semanas.

-Hola chicos-Una sonrisa fingida se colocó en su rostro-Mi amigo secreto es…ehh-Con la mirada nerviosa comenzó a buscar una chocolate entre todos los chicos ahí presentes, pero por más que la buscaba no la encontraba y todos se encontraban expectantes del nombre de la persona-Es…. es..…oh bien, es la persona más ordinariamente molesta, petulante, primitiva y arrogante que haya conocido en toda mi bella vida…..¿Frank Iero donde carajos te metiste?… - Sostuvo la bolsa de regalo entre sus dedos estrujándola al notar que nadie respondía al nombre…luego de un silencio en el que todos buscaban a Frank, miro como su amigo Ryan se acerba con una mirada culpable.

- Eh …Gee como te digo esto.

-¿Decirme que?

-Bueno, Frank hace una hora que se fue, me dijo que te dijera que no le interesaba recibir nada de ti, que te quedaras con el regalo.

-…¿Cómo?-Gerard le miro sin entender-Él sabía que yo era…

-Si, como se enteró, no sé.

-¡Ah! Claro-Sonrió sarcástico sintiendo como la vena de su frente comenzaba a saltarse por la furia que comenzaba a sentir. Iero le estaba despreciando su regalo. Y lo peor enfrente de todos.

“¿Ese hijo de puta, quien carajo se creía que era?”

Hecho una furia estrujo la bolsa entre sus manos, se dio la vuelta y salió de prisa del lugar azotando la puerta. Odiaba a Iero, lo odiaba de verdad.

Lo peor de todo fue sentir como los ojos se le aguaban, el corazón le daba un vuelco y le latía apresurado y doloroso, y el estómago se le estrujaba.


Lo último que escucho fue como todos le hablaban diciéndole que querían saber quién era su amigo secreto. Bueno ya no les daría el gusto y ya muy poco le interesaba saberlo realmente.